El 5 de enero, desde la corte federal de Manhattan en Nueva York, el ex presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores se reunieron en una cita distinta a todas las que habían tenido desde que se conocieron en la década de 1990, tiempo en el que el mandatario depuesto fungía como guardaespaldas de Hugo Chávez y ella era una abogada que trabajaba para el gabinete venezolano.
Maduro y Flores fueron detenidos el sábado 3 de enero tras un metódico operativo del gobierno de Donald Trump bajo el argumento de que tanto Maduro como Flores eran presuntos culpables de narcotráfico y otros cargos relacionados. La pareja lleva más de treinta años de conocerse; ella, siempre presente en sus mítines políticos, y él, sin dejar de mencionar a "Cilita".
Una historia de amor que nació en la revolución chavista
En plena época de los noventas, el 4 de febrero de 1992, una multitud de jóvenes se reunía para apoyar al teniente Hugo Chávez en su primer intento de golpe de Estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez.
Aunque Chávez y otros miembros del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) fueron encarcelados por el acto golpista, el ideal basado en el pensamiento de Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora ya había permeado en la mente de la juventud venezolana.
Entre los simpatizantes estuvieron Nicolás Maduro y Cilia Flores, quienes acudieron a las calles para exigir la liberación del comandante. Flores recuerda durante su colaboración en el podcast del ex mandatario que ella participó en las movilizaciones y fue ahí donde vio por primera vez a quien se convertiría en su esposo años después.
"En esa travesía y por la liberación de Chávez, andábamos en actividades en las calles", explicó la abogada.
El "amor a primera vista", como ambos lo nombran, comenzó en una asamblea en Catia, Venezuela.
"Yo estaba en esa asamblea cuando un muchacho pide la palabra y habló y yo me le quedé mirando y dije 'oye, qué inteligente'".
"Todo lo que en ese momento expresaste me identificaba plenamente. Yo pensaba igual con respecto a Chávez, sobre ese proceso que se estaba iniciando", se sinceró con su pareja.
Cilia cuenta que esa experiencia sirvió como un aprendizaje para su incipiente activismo, ya que ella nunca había participado en la política, ni votado.
"Habían términos que para mi eran nuevos. Tú hablaste de la utopía, que se podía realizar y era realizable", agregó.
Tras esta declaración, Maduro puso en jaque a Cilia, "¿entonces te impresioné?", la cuestionó durante la grabación, a lo que ella admitió que sí.
"Sí, te vi y dije 'vale, está bien chévere, bien simpático'".
Por su parte, el líder chavista confesó que desde ese momento la consideraba muy inteligente, "con un gran sentido común que después desarrolló".
"Un gran sentido común para analizar cualquier circunstancia. Buena abogada. Buena litigante. No perdía ningún caso. Tenía mucha fama por eso", expresó.
Pero todo cambió años después, durante el día de cumpleaños del Maduro (23 de noviembre), cuando vio a la joven y "pim, sonó la campanita (sic) y ahí empezó todo", recordó.
"Ella me vio, yo la vi. Tú me viste, yo te vi, y mira por donde vamos".
La pareja considera que fue una conexión inmediata, que se fue fortaleciendo mediante largas caminatas por Caracas en las que poco a poco fueron intimando más —confesaron que no tomaban ningún transporte para aprovechar el tiempo—.
Y aunque en algunas ocasiones, eran interrumpidos por fanáticos chavistas que ya veían a Nicolás Maduro como un líder, se escabullían para sortear a quienes osaban a detener aquellas pláticas.
"Nos metíamos a una funeraria. Ahí nos dejaban tranquilos. Nos sentábamos ahí a acompañar a los deudos". "Nos tomábamos y una sopita", "y un cafecito", confesaron añadiendo cada uno una parte del recuerdo.
Pero la boda llegó dos décadas después
Nicolás Maduro y Cilia Flores contrajeron matrimonio hasta el 15 de julio de 2013, "después de 20 años insistiéndole", dijo Maduro cuando hizo pública la unión.
"Me decía, déjame pensarlo. Me castigaba con la indiferencia", confesó.
"Cilia y yo legalizamos por las leyes de la República lo que ya existía. Nos casamos", reveló el ex presidente.
"Una decisión sabia, buena decisión, pasar eso a la legalidad".
La boda fue "un evento familiar pequeño" de carácter privado oficiado por el entonces alcalde del municipio Libertador en Caracas, Jorge Rodríguez, un dirigente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), de acuerdo con la BBC.
¿La pareja podrá resistir el arresto?
El matrimonio permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano (MDC, por sus siglas en inglés) de Brooklyn; sin embargo, no es la primera vez que comparten arresto.
En el podcast de Nicolás Maduro también recuerdan que en una ocasión fueron detenidos en la Avenida Libertador, al este de Caracas. De ahí, los llevaron a El Helicoide —la "cámara de torturas" que quiere cerrar Donald Trump—, y aunque no los pusieron en la misma celda, "yo le cantaba, le silbaba y le llegaba hasta ahí", recordó Maduro.
"Nos aislaban completamente, y estábamos cada uno en una esquina (...) y no teníamos comunicación con nadie, ni visitas de abogados ni de familia ni de nadie. No nos permitían que nos pasaran ropa o comida", añadió Flores.
"Pero lo que a mi me daba vida era escuchar que tu estabas cantando las canciones de Leonardo Favio", concluyó ella.
Ahora, del otro del continente, quizás el "ding, dong, estas cosas del amor" del músico argentino, siga en la mente de ambos, como cuando la canción los acompañó en los noventas.
MD