Una explosión abrió un cráter en una ladera de la Ciudad Vieja de Jerusalén, cerca de la muralla y de los lugares sagrados, esparciendo escombros por una carretera.
En el interior de las murallas otomanas, el proyectil cayó en el barrio judío, a apenas unos cientos de metros de la Explanada de las Mezquitas y de la mezquita de Al Aqsa, el tercer lugar sagrado del islam, pero también del Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado donde los judíos están autorizados a rezar, y de la basílica del Santo Sepulcro.
"Esto no es un impacto directo, sino una esquirla", afirmó un policía.