El escritor mexicano, Gonzalo Celorio, adelantó que en su discurso del jueves, cuando se realice la ceremonia de entrega del Premio Cervantes 2025, hablará del sentido del humor de El Quijote y de Miguel de Cervantes, así como de la libertad, y recordó que la novela es un género “peligroso” y, por tanto, “libertario”.
Celorio hablará del Quijote
Como es tradición cada año, el ganador del Cervantes tuvo un encuentro con los medios de comunicación, en esta ocasión en el Museo Reina Sofía, donde hizo “spoiler” de lo que será su discurso cuando reciba el galardón de manos del rey Felipe VI.
“Voy a hablar de El Quijote muy personal, mi lectura. Voy a hablar sobre todo de algún retrato de Cervantes que siempre tiene una actitud muy solemne y me gustaría conocer un retrato de Cervantes donde estuviera carcajeándose, porque su sentido del humor era extraordinario y siempre lo vemos solemne”, expresó.
“Voy a hablar del sentido del humor de El Quijote, del sentido de la libertad, no nada más como defensa de un valor tan importante como es el de la libertad, que para Cervantes es incluso superior al valor de la justicia. Pero no solo hablaré de la libertad de una práctica en el Quijote, sino de la libertad escritural del Quijote, de la libertad literaria que hace que Cervantes pueda hacer toda una serie de disparates con respecto a una ortodoxia narrativa, de eso voy a hablar”, señaló en la charla moderada por María José Gálvez, directora general del Libro.
Confesó que también “hablaré de mi expresión novelística como parte de mi literatura y de cosas tan familiares como mi familia misma. Es lo que puedo adelantar, después de este spoiler ya no les va a resultar tan atractivo”.
Autor ensaya sobre sí mismo
Además, Celorio defendió la “literatura del yo”. En un momento en que los géneros literarios parecen disolverse, el autor mexicano sostuvo que estos han dejado de ser “compartimentos estancos”. Frente a la tradición que veía la novela como la “conquista de la tercera persona”, dijo que se inclina por una escritura donde el autor ensaya sobre sí mismo.
“No sé si he tenido la audacia o la contemplación de escribir novelas en las que el yo se cuela en mi escritura para hablar de mi propia estirpe”, indicó.
Para él, esta exploración no es un ejercicio de egolatría, sino una necesidad ontológica: “Nadie sabe bien quién es si no sabe de dónde procede”. Lo verdaderamente extraordinario, a su juicio, ocurre cuando la literatura hace su magia: esos personajes familiares, una vez escritos, se independizan del autor y son tomados como propios por el lector, universalizando lo íntimo.
Tensión México - España
Se le preguntó qué opinaba sobre la tensión diplomática entre México y España por la petición de perdón al rey Felipe VI por parte del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y a la que se sumó Claudia Sheinbaum, a los pueblos originarios de México por los abusos cometidos durante la Conquista del país, hace 500 años.
El ganador del Cervantes 2025 no dudó en responder que la exigencia es un “despropósito inútil”.
“Pedirle a un Estado que se disculpe por los abusos colectivos cuando ese Estado no era España todavía y ese país tampoco era México no deja de ser una especie de anacronismo”, afirmó.
Recordó que la violencia era una constante también en las comunidades originarias y que los hechos deben juzgarse en el contexto de su tiempo. El segundo concepto que argumentó fue la retrotopía: Celorio criticó la tendencia a idealizar el mundo prehispánico como un paraíso perdido.
“Es una utopía vista hacia atrás. Las condiciones de la época prehispánica no eran precisamente paradisíacas”, señaló, a la vez que denunció una nostalgia que impide mirar hacia el futuro.
Negó que el español sea la “lengua de la conquista”, argumentando que la evangelización se hizo en lenguas indígenas.
“¿Quién hace entonces el trabajo de castellanización? ¡Pues las flamantes Repúblicas creadas después! La lengua española es la lengua de la independencia. Sin ella, no habríamos podido configurar nuestras nacionalidades”.
El escritor compartió su visión sobre la violencia que actualmente se vive en el mundo y en México.
“Lo que está pasando en el mundo es tan horroroso que mi sonrisa se va a marchitar”, dijo.
Frente a ello, dijo que la literatura no puede hacer nada: “No puede hacer nada frente a la violencia más que registrarla, ponderarla, criticarla”.
“Escribir sobre la violencia es una forma de conjurarla, se crea un remanso de paz”, comentó.
LJ