Se cumplen cien días desde que el ultraderechista José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile. Durante este período avanzó con su plan de ajuste fiscal y quita de regulaciones, padeció movilizaciones contra sus políticas, sufrió una marcada baja de su popularidad y tuvo que enfrentar una serie de disputas al interior de su gobierno.
Según la última encuesta presentada por el Centro de Estudios Públicos, 67 por ciento de las personas consultadas duda que el presidente chileno vaya a cumplir sus promesas de campaña y 52 por ciento desaprueba su gestión al frente del gobierno. Sólo 34 por ciento de los participantes manifestó estar de acuerdo con lo hecho hasta ahora por Kast. Datos similares surgen del estudio realizado por la consultora Criteria, que marca una caída de 5 puntos respecto en una sola semana.
Desde la campaña presidencial hasta el presente, Kast sostuvo un perfil conservador clásico, aunque en estos 100 días desplegó un proyecto más cercano a las ultraderechas globales, reivindicando nociones vinculadas al catolicismo integrista como familia, patria y esfuerzo individual, sumado a un modelo de orden interno marcado por la exacerbación del lugar de la migración como una amenaza para la vida de los chilenos.
Prioridades: combate a la migración, seguridad y ajuste fiscal
Kast asumió la presidencia chilena el 11 de marzo. En la noche de ese día firmó seis decretos, tres de los cuales estaban dedicados a su promesa de frenar la migración irregular. A través de estas órdenes, determinó la construcción de “barreras físicas” en la frontera con Bolivia.
Para coordinar esas políticas creó la figura del Comisionado para la Macrozona Norte, quien debe aglutinarse bajo un mando unificado a la actuación de las Fuerzas Armadas, Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI). Anunció que incorporará al control de fronteras el uso de drones con reconocimiento facial, cámaras térmicas, además de la construcción de zanjas y muros de altura. Su Plan Escudo Fronterizo es similar a lo aplicado en Israel y en la Hungría del exprimer ministro Viktor Orbán.
Respecto del ajuste en las cuentas públicas, la instrucción del presidente fue recortar 3 por ciento de los gastos en todos los ministerios de modo igualitario. Sin embargo, la disminución del presupuesto no fue igualitaria. El monto de recorte total supera los mil 434 millones de dólares.
El mayor ajuste en términos monetarios lo sufrió el sector salud con 467 millones de dólares menos (-2.5 por ciento), mientras Cultura tiene proporcionalmente el mayor recorte, con una rebaja de 9.8 por ciento de su presupuesto original. El Ministerio de Educación sufrió una quita de 220 millones de dólares, concentrado principalmente en la Educación Superior.
Crisis mundial, protestas locales
Durante marzo, a raíz del aumento del petróleo por el ataque de EU a Irán, Kast decidió trasladar ese incremento a los combustibles líquidos, que en promedio significó 54 por ciento. Inmediatamente comenzaron a producirse movilizaciones masivas, combinando el malestar por el alza de estos precios, y el aumento en el costo de vida consecuente, con el anuncio del recorte al presupuesto educativo.
Apenas quince días después de su asunción, se enfrentó con escasez de combustible, protestas de transportistas y conductores particulares, además de manifestaciones estudiantiles que bloquearon momentáneamente una línea del metro en Santiago. La respuesta presidencial fue la fuerte represión policial y el vallado de la zona céntrica de la capital.
A comienzos de este mes, miles de estudiantes, docentes y organizaciones sociales se manifestaron en contra de los recortes de 6 mil millones dólares decidido por el mandatario derechista. También se oponen al Proyecto de Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social, la mega reforma que avanza en el Congreso chileno, que implica rebaja de impuestos corporativos y flexibilidad laboral y medioambiental.
En las protestas participaron la Confederación de Estudiantes de Chile, el Colegio de Profesores, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios y la Coordinadora Feminista 8M, entre otras organizaciones. Las medidas tomadas por Kast han generado críticas no sólo de la oposición sino también de sectores del propio gobierno.
Cambios de gabinete
En algo más de 3 meses el presidente ha tenido que enfrentar algunas crisis de gabinete, siendo el suyo el que más rápidamente tuvo cambios desde el retorno de la democracia al Chile post Pinochet.
A 69 días de haber asumido Kast despidió a su ministra de Seguridad, Steinert Herrera, con fuertes cuestionamientos a su estrategia de gestión y modos de comunicación. En su reemplazo fue nombrado el militante del Partido Republicano Martín Arrau, que rápidamente pidió la renuncia a dos de sus subsecretarios por mal desempeño de sus funciones. También en el mes de mayo se conoció la dimisión del subsecretario de Ciencia Rafael Araos por diferencias políticas con la ministra Ximena Lincolao.
Durante junio se desató una crisis en el ministerio de la Mujer, conducido por la ministra Judith Marín, que despidió a la directora del Servicio Nacional de la Mujer quien se encuentra bajo tratamiento por un cáncer de mama. Esta decisión le valió duras críticas, incluso de la subsecretaría de la mujer, Daniela Castro. Para superar este conflicto Kast decidió a favor de Marín y despidió a la subsecretaria.
Actualmente atraviesa un conflicto que puede convertirse en un frente de tormenta sobre su gobierno. Se conoció que Catalina Ugarte Millán, jefa de gabinete del gobierno, recibió en 2009 subsidios habitacionales que no le correspondían.
Son fondos públicos que se podían adjudicar a personas, siempre y cuando ni ellas ni sus familiares tuvieran otros inmuebles. Sin embargo, la actual ministra tenía participación en una inmobiliaria que era dueña de, al menos, 99 terrenos.
Además, su madre poseía una casa en uno de los barrios más exclusivos de la capital chilena. Desde el gobierno aseguran que esos subsidios cumplieron con los requisitos legales y el presidente Kast negó que vaya a solicitar la renuncia de su cercana colaboradora.
LG