Nuevo México vuelve a mirar hacia el pasado. Las autoridades estatales reabrieron la investigación sobre Zorro Ranch, la extensa propiedad que perteneció a Jeffrey Epstein en el condado de Santa Fe, tras la reciente publicación de documentos federales relacionados con el caso del financiero.
La oficina del fiscal general Raúl Torrez informó que buscará acceso completo y sin censura a los expedientes federales, al considerar que los archivos previamente sellados del FBI contienen elementos que ameritan una revisión más profunda. La investigación estatal había sido cerrada en 2019 a petición de fiscales federales en Nueva York, pero ahora el escenario cambió.
En paralelo, el Legislativo de Nuevo México aprobó la conformación de un comité especial de la Cámara de Representantes para indagar denuncias de presunta actividad criminal y posibles actos de corrupción pública vinculados al rancho.
En la resolución, los legisladores advirtieron que la falta de una investigación exhaustiva podría afectar la confianza pública y la percepción de transparencia institucional en el estado.
Zorro Ranch ha sido mencionado en distintos procesos judiciales y declaraciones de víctimas. La fallecida Virginia Giuffre aseguró haber visitado la propiedad en múltiples ocasiones. También Annie Farmer declaró durante el juicio contra Ghislaine Maxwell que fue llevada al rancho cuando tenía 16 años bajo el pretexto de participar en un programa académico, donde posteriormente sufrió abusos.
Aunque Epstein nunca enfrentó cargos en Nuevo México, fiscales estatales confirmaron en 2019 que entrevistaron a posibles víctimas que estuvieron en la propiedad al sur de Santa Fe. No se detalló cuántas personas declararon ni el contenido específico de sus testimonios.
¿Cómo era Zorro Ranch, la propiedad de Jeffrey Epstein?
La propiedad, de más de cuatro mil hectáreas, fue adquirida por Epstein en 1993. Contaba con una mansión en lo alto de una colina, pista aérea privada, hangares, helipuerto y varias construcciones adicionales.
En 2023 fue vendida por su patrimonio, cuyos recursos fueron destinados a acreedores, a la familia del político texano Don Huffines, quien anunció que el lugar fue rebautizado como “San Rafael Ranch”.
La reapertura de la investigación ocurre en un contexto de renovado escrutinio internacional tras la difusión de los llamados “archivos Epstein”, que han reactivado presiones políticas y solicitudes de mayor transparencia en distintos niveles de gobierno.
Por ahora, las autoridades de Nuevo México aseguran que seguirán los hechos dondequiera que conduzcan y evaluarán si existen elementos suficientes para emprender nuevas acciones penales o administrativas. El foco inmediato está en revisar a fondo los expedientes federales y determinar qué ocurrió realmente en Zorro Ranch.
Con información de EFE y AP / JCM