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El país se dirige al borde del abismo /y última

Las viejas mafias que pactaron con el poder estatal renacen sin gran resistencia por parte del gobierno de Erdogan.

La desconfianza está al tope, el miedo gana al país y las teorías del complot resurgen en los dibujos de los cartonistas. Los islamo-conservadores, dispuestos a recuperar la mayoría parlamentaria en los comicios del 1 de noviembre, son en gran parte responsables de esta deriva, al manipular en forma permanente los discursos del odio y la violencia.

El viernes, la víspera del atentado, los habitantes de Rize, ciudad a las orillas del mar Negro, pudieron asistir a un muy extraño mitin. En el escenario, micrófono en mano, Sedat Peker, padrino de la mafia, un conocido representante de los "idealistas" (ultra-nacionalistas), recordó al público que hay que votar por el partido oficialista AKP porque "si Erdogan parte, también Turquía partirá". Con una mano hizo el gesto de los Lobos Grises (organización de la juventud del MHP, ultranacionalista), con la otra, la del grupo islamista Rabia (cuatro dedos levantados, el pulgar replegado sobre la palma), tan caro al presidente turco que lo utiliza muy a menudo. Es la expresión de la síntesis "islamo-nacionalista", un viejo proyecto, improbable pero acariciado por los más fanáticos de ambos grupos.

"Vamos a utilizar nuestro derecho a la legítima defensa, la sangre va a correr a chorros", prometió Peker, apodado el Reis ("jefe mafioso"). El nombre aparece destacado en los numerosos afiches desplegados en la ciudad para anunciar su llegada: "El hijo del país, el Reis Sedat Peker viene a Rize para defender el antiterrorismo". Otro cartel firmado con su nombre clama fidelidad al presidente Erdogan: "¡Estamos contigo, Maestro"! El marco policial estaba a la altura del evento: cada manifestante era celosamente registrado.

Condenado varias veces por extorsión, asesinato e incluso "complot contra el Estado" en 2008 en el marco del gran proceso llamado Ergenekon, Sedat Peker surgió en los años 1990-2000. Entonces, personalidades políticas, en especial la primera ministra Tansu Ciller y su marido Ozer, no escondieron sus vínculos con el mundo fraudulento, entre ellos con Reis Peker. Atrapados en la guerra sucia en el Kurdistán, donde los escuadrones de la muere, junto a grupúsculos islamistas sanguinarios y policías ligados a la mafia hacían reinar el terror, los sucesivos gobiernos coquetearon abiertamente con los criminales.

Por 13 años, de 2002 a 2015, los islamo-conservadores encabezados por Erdogan dieron la impresión de querer romper con esas prácticas. Pero confrontados a la pérdida de su popularidad, parecen navegar a tientas. Listos a todo para asumir solos el poder, están, así parece, buscando renovar el "Estado profundo" y conflictivo, a riesgo de llevar al país al naufragio.

Ayer, el gobierno informó que la investigación del doble atentado del sábado se centra en las redes sociales y posibles complicidades de yihadistas y guerrillas kurdas en Siria y Turquía, según dijo el primer ministro, Ahmet Davutoglu. Pero también vinculó al gobierno sirio del presidente Bashar Asad, al cual Turquia busca derrocar.

También rechazó las acusaciones de que su partido está en connivencia con las redes yihadistas en Turquía, en contra de las fuerzas pro kurdas.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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