El escándalo por las declaraciones de Eduardo Feinmann contra los mexicanos generó más de 75 mil menciones en 20 horas, pero el análisis de datos descarta un odio generalizado hacia los argentinos
Las declaraciones de Eduardo Feinmann contra los mexicanos produjeron una reacción digital masiva, y el enojo tiene nombre y apellido, y ese nombre es Feinmann.
Un rastreo de menciones en X (Twitter) durante las primeras 20 horas tras las declaraciones —del 7 al 8 de julio— contabilizó más de 75,500 publicaciones. México concentró el 84.3% de ese volumen, con un nivel de engagement calificado como “muy alto”. Argentina apenas representó el 9.2%. El resto, 6.5%, se repartió entre otros países de Latinoamérica y España.
El pico de actividad ocurrió entre las 9:00 y las 12:00 horas del 8 de julio, cuando la conversación se disparó tras la mención de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el tema, según el monitoreo.
Un rechazo del 92%, pero contra una persona, no contra un país
El sentimiento negativo hacia Feinmann en México llegó al 92%, la cifra más alta de todo el análisis. En contraste, el mismo tema dividió a la audiencia argentina: 50% condenó las declaraciones del conductor, mientras que un 35% las defendió o las minimizó bajo el argumento de “es solo fútbol”.
La brecha de rechazo entre ambos países fue de 42 puntos porcentuales.
La aclaración pública de Feinmann, en la que dijo que “se refería solo al fútbol”, no logró bajar la temperatura del rechazo en México, de acuerdo con el reporte de sentimiento.
¿Hubo odio generalizado contra los argentinos? Los datos dicen que no, todavía
Aquí está la pregunta que de verdad importa, y la que un titular fácil hubiera respondido mal. Un segundo análisis, este cruzando X, Instagram y Facebook, buscó específicamente si el enojo contra Feinmann se había convertido en xenofobia contra los argentinos como colectivo. La respuesta: existe, pero es minoritario.
En X, entre el 83% y el 89% de las publicaciones de alto engagement se mantuvo enfocado en Feinmann como individuo. El rechazo generalizado hacia los argentinos representó solo entre el 7% y el 11% del contenido, con menor alcance y menos interacciones que los mensajes centrados en el conductor.
Un tercer grupo, entre 5% y 9%, defendió activamente no generalizar.
En Instagram, el patrón se repitió: los reels virales sobre el caso —uno de ellos superó las 5,800 interacciones— mezclaron comentarios de rechazo generalizado (“todos los argentinos son racistas”) con defensas explícitas (“Feinmann no representa a los argentinos”).
En Facebook, el comunicador Marco Antonio Regil se sumó a esa segunda postura, señalando públicamente que Feinmann no representa a los argentinos y que ese tipo de declaraciones provocan un rechazo injusto y generalizado.
El análisis clasificó el riesgo de una escalada xenofóbica generalizada como bajo a medio. Entre los factores que sostienen ese diagnóstico: los mensajes de rechazo generalizado tienen consistentemente menos interacciones que los enfocados en Feinmann, y no se detectaron cuentas de alto perfil —periodistas, influencers o políticos— impulsando una narrativa antiargentina.
El propio reporte advierte, sin embargo, que el lenguaje tóxico generalizado ya circula y podría amplificarse si el tema permanece varios días en tendencia.
La rivalidad futbolera histórica entre México y Argentina, dice el análisis, funciona como combustible fácil para ese tipo de discurso en cuentas de nicho.
Por ahora, el veredicto de las redes es claro: Eduardo Feinmann encendió la mecha, pero el fuego se lo está llevando él solo.
Datos en informe realizado con una triple verificación de menciones y social mediante Listening, analizado por Grok expert.