Internacional

El regreso del ébola: ¿por qué el virus sigue siendo una amenaza para África?

Factores como la deforestación, el contacto con fauna silvestre, la falta de recursos médicos y la inestabilidad en algunas regiones siguen favoreciendo su aparición y dificultando su control.

Los recientes brotes de ébola registrados desde el 17 de mayo, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la epidemia como "emergencia de salud pública de importancia internacional" en distintos países africanos, han reavivado la preocupación de las autoridades sanitarias internacionales. 

Aunque la enfermedad no se transmite con la facilidad de otros virus como el covid-19, su alta tasa de mortalidad y la persistencia de factores que favorecen su aparición mantienen al continente africano como el principal escenario de esta amenaza sanitaria.

Origen y transmisión del virus del ébola

El ébola es una enfermedad causada por virus pertenecientes al género Orthoebolavirus, de la familia Filoviridae. Se trata de una familia viral que incluye distintas especies, las cuales presentan diferencias genéticas significativas entre sí.

Su origen está relacionado con animales silvestres, especialmente murciélagos, considerados uno de sus principales reservorios naturales. 

La transmisión a humanos ocurre cuando existe contacto con animales infectados o con fluidos corporales de personas enfermas, como sangre, vómito o semen, causando fiebre hemorrágica, vómitos, diarrea y hemorragias internas graves.

A diferencia de otras enfermedades respiratorias, una persona con ébola solo puede contagiar cuando ya presenta síntomas, lo que facilita la identificación y aislamiento de casos.

"Tenemos una ventaja sobre enfermedades como el covid-19, en las que las personas asintomáticas pueden transmitir el virus. En el caso del ébola, los contagios ocurren únicamente cuando la persona presenta síntomas", explicó la viróloga Claudia Selene Zárate Guerra, perteneciente a la Sociedad Mexicana de Virología a MILENIO.

Además, el contagio requiere un contacto estrecho y prolongado, por lo que compartir un espacio de manera casual no suele representar un riesgo significativo.

¿Qué favorece la aparición de nuevos brotes?

La deforestación, el cambio climático, la expansión de actividades agrícolas y ganaderas, así como la invasión de zonas selváticas y boscosas, han incrementado el contacto entre humanos y animales silvestres.

De esta forma, se favorece el fenómeno de la zoonosis, es decir, enfermedades que se transmiten de forma natural de animales vertebrados a seres humanos.

"La pérdida de hábitats y la invasión de ecosistemas aumenta el riesgo de zoonosis. Mientras no exista una protección efectiva del medio ambiente y de estas regiones selváticas, seguiremos expuestos a nuevos brotes", señaló Zárate Guerra.

La profesora e investigadora en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México destacó la importancia de mantener una convivencia sana con los animales y sus ecosistemas, evitando la interferencia de los seres humanos en su ciclo natural.

"Un concepto que manejamos es el enfoque de "una sola salud', el cual considera que la salud humana depende intrínsecamente de la salud ambiental y la animal", explicó la especialista.

Principales retos de la enfermedad

Se conocen tres virus diferentes capaces de causar brotes importantes de ébola: el virus del Ébola, el virus del Sudán y el virus de Bundibugyo. Los recientes casos en África se le atribuyen a este último, para el cual aún no existe una vacuna ni un tratamiento aprobado.

Su control se basa en el proceso sintomático intensivo de los pacientes, la prevención y el control de infecciones, la vigilancia de la enfermedad y el rastreo de contactos.

A ello se le suma el factor de su alta letalidad, que representa uno de los mayores retos para los sistemas de salud. Dependiendo de la especie viral involucrada y del acceso a atención médica, la tasa de mortalidad puede oscilar entre el 50 y el 90 por ciento.

Así como otros factores políticos y sociales en los países afectados, como la República Democrática del Congo, donde históricamente se han registrado algunos de los brotes más importantes, la inestabilidad política y los conflictos armados dificultan la detección temprana de casos y la implementación de medidas de control.

"La situación en la RDC es especialmente complicada debido a la inestabilidad política, que contribuye al retraso en la detección y respuesta ante los brotes", añadió.

Cada brote, una oportunidad para el virus

Otro motivo de preocupación es la capacidad de adaptación del virus; aunque la mayor parte de su evolución ocurre en animales, cuando logra infectar humanos, surgen oportunidades para desarrollar mutaciones que faciliten su adaptación al nuevo huésped.

"Tiene un potencial evolutivo importante y, mientras más contagios haya en humanos, más oportunidades tiene de adaptarse para infectarlos de manera más recurrente", advirtió la doctora Zárate Guerra.

Por ello, reducir el número de contagios no solo ayuda a contener un brote, sino también a limitar las oportunidades de evolución del virus.

"Es importante minimizar las oportunidades que le damos al virus de evolucionar en humanos", agregó.

De esta manera, los esfuerzos pueden centrarse no solo en la detección y atención de las personas infectadas, sino también en promover una relación más sostenible con el medio ambiente, mediante estrategias que permitan la convivencia con la fauna silvestre sin alterar sus hábitats naturales.

Con información de AP

LGG

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