Internacional

Trump aprueba orden ejecutiva para medir riesgos de seguridad nacional ante sistemas de IA

Para evitar retrasar la innovación frente a competidores como China, la Casa Blanca estructuró la medida como un proceso de colaboración voluntaria para laboratorios de vanguardia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó una nueva orden ejecutiva enfocada en la supervisión de sistemas de Inteligencia Artificial (IA), después de posponer una ceremonia en la Casa Blanca hace menos de dos semanas por su preocupación de mantener a Estados Unidos a la vanguardia del liderazgo tecnológico global.

En dicha orden se dictamina que el gobierno federal, en un periodo máximo de un mes antes de su publicación, podrá evaluar el sistema operativo de las IA para identificar posibles riesgos a la seguridad nacional.

Escrutinio voluntario

Además, la orden señala como voluntaria la participación de los desarrolladores de IA.

“Las capacidades avanzadas de IA hacen que nuestra nación sea más fuerte, pero también introducen nuevas consideraciones de seguridad nacional que requieren una acción coordinada entre los departamentos y agencias del poder ejecutivo”, dice el comunicado.

No queda claro en qué medida la orden difería de la que Trump se negó a firmar el 21 de mayo.

La moción apunta que el gobierno tendría solo 30 días para revisar un sistema de IA, plazo más corto de lo que algunos en la industria esperaban. 

Un mayor periodo podría haberse considerado demasiado oneroso para una industria de rápido movimiento y altamente competitiva.

Trump canceló en mayo un acto en el Despacho Oval con ejecutivos de la industria tecnológica porque no le gustó la versión anterior de la orden. 

Le estamos ganando a China, a todos, y no quiero hacer nada que se interponga en el camino de esa ventaja”, manifestó entonces a los periodistas.

Esa directiva fue descrita como una colaboración voluntaria con empresas tecnológicas con sede en Estados Unidos que participaban, entre ellas Anthropic, OpenAI y Google; las cuales a veces se describen como “laboratorios de vanguardia” porque están construyendo los sistemas de IA más avanzados. 

Varias empresas habían planeado tener ejecutivos presentes en el acto de firma del 21 de mayo. Trump terminó firmándola sin ninguna ceremonia.

“Crea un proceso para que los laboratorios de vanguardia compartan modelos ultramodernos con el fin de asegurar la infraestructura crítica y fortalecer las propias defensas cibernéticas de la administración. No estamos llevando a cabo la supervisión de todos los modelos nuevos, ya tal extralimitación del gobierno tendría efectos persuasivos sobre la libertad de expresión y la innovación”, dijo la Casa Blanca en una publicación en redes sociales.

Juan Londoño, analista de políticas del Instituto Cato, de tendencia libertaria, estimó que la orden es imperfecta pero se acerca a la dirección correcta para preparar al país para la publicación de sistemas avanzados de IA.

Aplaudió la caracterización del proceso como voluntario, pero dijo que le preocupaba la ambigüedad por parte de la administración, encabezado por el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), quien decidirá qué modelos de IA califican para el escrutinio, y cómo decidirá qué “socios de confianza” obtienen acceso temprano a ellos.

Riesgos y precedentes

Londoño dijo en una entrevista que otorgar tanta discreción al director de la agencia sienta un “precedente peligroso” que podría permitir al gobierno “manipular” la política contra empresas con las que está chocando, como Anthropic.

Los planes para una nueva directiva de ciberseguridad de IA siguieron al anuncio de Anthropic anunciado en abril de su modelo de IA más avanzado, llamado Claude Mythos, en medio de la batalla legal de la empresa con la administración Trump por una disputa contractual con el Pentágono.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el presidente saliente de la Reserva Federal, Jerome Powell, convocaron una reunión urgente con directores ejecutivos de Wall Street, advirtiéndoles sobre los riesgos planteados por la aparente capacidad de Mythos para encontrar vulnerabilidades de ciberseguridad en el software del mundo. 

Anthropic ha limitado el acceso a un pequeño grupo de socios de confianza, como grandes empresas tecnológicas y bancos, aunque dijo que el grupo se amplio con otras 150 organizaciones.

Anthropic no ha respondido a una solicitud de comentarios sobre la nueva orden de Trump, pero su principal rival, OpenAI, creador de ChatGPT, describió la política como un paso importante.

“A medida que las capacidades de la IA continúan avanzando, creemos que los marcos de seguridad eficaces deben seguir desarrollándose a través de instituciones democráticas, informados por la experiencia técnica y la aportación amplia de las partes interesadas, para promover la rendición de cuentas y la confianza pública”, dijo una declaración de Chris Lehane, director global de asuntos públicos de OpenAI.

El senador demócrata Mark Warner, vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, también acogió con satisfacción la nueva orden pero criticó a la administración por haber descubierto demasiado tarde "la necesidad de rehacer algo que desmanteló apresuradamente en su primer año”.

Trump derogó muchas de las medidas de la Inteligencia Artificial del expresidente Joe Biden apenas unas horas después de regresar a la Casa Blanca el año pasado.

LGG

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