El comisario del Departamento Correccional del estado de Tennessee, Frank Strada, dimitió este sábado tras la ejecución fallida por inyección letal de Christa Pike, la primera mujer que iba a ser ejecutada en el estado en más de 200 años.
Strada dijo en un comunicado que toma la decisión porque considera que es lo mejor para el estado después de que el miércoles por la noche Pike sobreviviera a dos inyecciones letales en un proceso que su abogado describió como "tortuoso".
Esta es la segunda vez este año que Tennessee intenta ejecutar a un reo del corredor de la muerte sin éxito y sin muestras claras de dolor extremo.
Pike está ingresada en un hospital en estado crítico y con respiración asistida, mientras ha comenzado una investigación independiente sobre cómo se llevó a cabo el proceso de ejecución de la pena de muerte de la reclusa.
El gobernador de Tennessee, Bill Lee, anunció todas las ejecuciones previstas en el estado este año y aseguró el jueves que "hasta donde sabemos" el departamento de prisiones que encabeza Strada siguió todos los protocolos establecidos para llevar a cabo la pena capital.
Este sábado, Lee, del Partido Republicano, volvió a insistir en que los protocolos se siguieron, al tiempo que especificó que Strada abandonará su puesto a finales de este mes.
"Agradezco su disposición a poner por delante el interés de los ciudadanos de Tennessee. He aceptado su decisión de dimitir y agradezco su compromiso para facilitar la transición en el puesto", añadió el gobernador, que no puede presentarse a la reelección este año y abandonará el poder en enero.
Tanto legisladores estatales republicanos como demócratas habían pedido la dimisión de Strada y una reforma del sistema de ejecuciones de la pena de muerte.
El personal médico trabaja ahora para salvar su vida y purgar de su organismo el pentobarbital, un fármaco altamente alcalino y cáustico que actúa como quemadura química al filtrarse en los tejidos.
Según documentos legales, el equipo penitenciario empleó al menos siete agujas para intentar canalizar el cocktail letal, llegando a doblarse una de ellas en un ángulo de 90 grados al retirarla.
En medio del dolor, la propia Pike intentó indicar a los funcionarios dónde colocar las agujas, se la escuchó sollozar y jadear, y llegó a exclamar textualmente: "Siento que el brazo me va a reventar" y a preguntar: "¿Esto pasa así?".
La mujer, de 50 años, llevaba casi tres décadas en el corredor de la muerte en Tennessee tras ser condenada en 1996 el asesinato de su compañera de estudios Colleen Slemme, y se iba a convertir en la primera mujer ejecutada desde 1819.
CHZ