¿Corea del Norte campeón del mundo? A simple vista, la idea parece absurda. Sin embargo, durante años, miles de personas llegaron a creerlo gracias a un video que mostraba a la selección norcoreana levantando la Copa del Mundo de Brasil 2014 después de una actuación que parecía sacada de una leyenda deportiva.
Las imágenes mostraban victorias aplastantes, aficionados celebrando y a Kim Jong-un observando con orgullo cómo su país alcanzaba una gloria que ninguna generación de futbolistas norcoreanos había conseguido. Todo parecía auténtico.
La narración tenía el tono de un noticiero real, las escenas estaban cuidadosamente editadas y la historia encajaba con una de las características más conocidas del régimen: su capacidad para construir relatos que exaltan el poder y la grandeza nacional. Pero detrás de aquel supuesto campeonato se escondía una historia mucho más interesante que cualquier resultado futbolístico.
El video no fue creado por la televisión estatal de Corea del Norte, sino por un grupo de surcoreanos que buscaba satirizar la maquinaria propagandística de uno de los países más herméticos del planeta. La producción era tan convincente que muchas personas llegaron a pensar que realmente se trataba de una transmisión oficial destinada a convencer a los ciudadanos norcoreanos de una victoria inexistente.
Lo más llamativo es que la mentira parecía posible precisamente porque estaba inspirada en una realidad conocida: el estricto control que el régimen ejerce sobre la información. En Corea del Norte, el acceso a noticias extranjeras es limitado y la narrativa oficial ocupa un lugar central en la vida cotidiana. Por eso, para muchos espectadores, la idea de un Mundial inventado no sonaba tan descabellada.
Sin embargo, había un detalle imposible de ignorar: Corea del Norte ni siquiera logró clasificar al Mundial de Brasil 2014.