Internacional
  • La alianza del Cártel de Sinaloa con el Estado Islámico: así operan los laboratorios de fentanilo en Mozambique

  • La Interpol investiga vínculos con el Estado Islámico de los seis mexicanos detenidos en Botsuana, quienes, además, deberán responder por narcotráfico en Mozambique.
Seis mexicanos fueron sentenciados a un año de prisión por tres cargos de narcotráfico.

Una extraña noticia criminal apareció el 19 de enero en los diarios más importantes de Botsuana, un país en el sur de África, relativamente pequeño y que no tiene salida al mar: seis mexicanos se presentaron ante una corte federal para declararse culpables del delito de entrar sin documentos a aquel país, de apenas 2.5 millones de habitantes.

Los detalles convertían a la historia en una rareza mediática: la magistrada Kamogelo Mmesi sentenció a los mexicanos a 12 meses en prisión y ordenó que, al finalizar su condena, fueran trasladados hasta la nación vecina de Mozambique. La razón: cada integrante del sexteto enfrentará hasta tres cargos relacionados con el tráfico de drogas en aquel país, ubicado hacia la costa este africana.

“Consta en el expediente que [los mexicanos] podrían formar parte de un cártel de drogas en Mozambique, y tienen órdenes de arresto emitidas en ese país. Esta información está en poder del oficial investigador y de Interpol, y ha sido comprobada”, aseguró la magistrada antes de estrellar el mallete contra la mesa.

La noticia, recuperada por MILENIO para esta investigación, conmocionó a Botsuana, un país que tiene el 70 por ciento de su superficie cubierta por el desierto de Kalahari y que no suele tener como protagonistas de las noticias a extranjeros, menos mexicanos. Entre la Ciudad de México y la capital Gaborone hay más de 14 mil kilómetros de distancia. No hay vuelos directos; la ruta aérea más corta requiere de tres escalas y hasta 50 horas de espera.

Gumecindo Enrique de 61 años; José Peña, 48; José Corrales, 39; Francisco Alejandro, 33; Carlos Aguilar, 32; y David Terán, 26, tienen un año, a partir de ahora, para preparar su testimonio y responder a la pregunta más apremiante: ¿qué hacen unos narcotraficantes mexicanos en Mozambique y por qué habían entrado subrepticiamente a Botsuana?

¿Para quién trabajan los seis sinaloenses?

MILENIO consultó con fuentes de la Interpol a qué grupo criminal pertenecen esos seis mexicanos que hoy duermen en una prisión en Gaborone. La línea de investigación más sólida es que tienen nexos con el Cártel de Sinaloa, respondió el agente consultado, debido a que dos de ellos poseen un acta de nacimiento expedida en aquel estado.

Sin embargo, los agentes de la Interpol aún no logran precisar si trabajan para la facción de Los Chapitos o La Mayiza, los grupos que en el verano de 2024 fracturaron al cártel fundado por El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada.

Lo que sí sabe la Interpol es que operaban, al menos, dos narcolaboratorios en Mozambique dedicados a la producción de drogas sintéticas: se trataban de instalaciones escondidas en la capital del país, Maputo, donde los mexicanos elaboraban metanfetaminas y opioides, que tienen una alta demanda en África.

“Estamos viendo un fenómeno muy interesante. El Cártel de Sinaloa se retiró del negocio de enviar fentanilo a Estados Unidos por la persecución que emprendió el presidente Donald Trump, pero eso no significa que hayan dejado de producir opioides. Simplemente están modificando su receta para llevar su producción a países alejados y pobres, que tienen un consumo creciente, altos niveles de adicción, pero que no importan a la Casa Blanca”, aseguró la fuente consultada.
Dos laboratorios dedicados a la producción de drogas sintéticas en la región
Identificaron al menos dos laboratorios dedicados a la producción de drogas sintéticas en la región. | Ariel Ojeda

Mozambique, clave en el narcotráfico de África

Entre esos países no vigilados por Estados Unidos está Mozambique, el cual la mayoría de los mexicanos no podría ubicar en un mapa del mundo: limita al norte con Tanzania, al sur con Sudáfrica, al oeste con Zimbabue y el este, cruzando el mar, con Madagascar

Su cantante más famoso, Stewart Sukuma, es un desconocido en el continente americano. Y su selección nacional de futbol jamás ha clasificado a una Copa del Mundo. Su vida cotidiana es tan familiar en México como la de Suazilandia.

Pese a ello, Mozambique es clave en el tráfico de drogas hacia África, el tercer continente más extenso en el planeta, detrás de Asia y América, y próximamente el de mayor consumo de drogas en el mundo, si se cumple la proyección de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre un aumento en 40 por ciento de los usuarios de narcóticos para 2030.

La ubicación de Mozambique facilita el traslado de droga en África y a otras regiones
La ubicación de Mozambique facilita el traslado de droga en África y a otras regiones. | Shutterstock

Su maldición está en sus más de 2 mil 500 kilómetros de costa en el Océano Índico, que están justo frente a las rutas marítimas que salen de Afganistán —donde se encuentran los mayores cultivos de amapola del mundo— hacia África y Europa. Sus puertos, como Maputo y Nampula, funcionan como puntos de carga, descarga y distribución de drogas en un litoral extenso y difícil de vigilar.

En un mundo actual, donde el 70 por ciento de las drogas se mueven por mar, Mozambique tiene una ubicación privilegiada: puede recibir heroína desde el sur de Asia, transportar cocaína usando el eje Brasil-Guinea-Bisáu y distribuir precursores químicos por el centro u occidente de África.

Es la puerta trasera perfecta con controles portuarios irregulares y una extendida contracultura del soborno. Los narcos mexicanos se sienten ahí como en casa.

Vínculos con el Estado islámico

Los cargos por narcotráfico contra mexicanos no son nuevos en Mozambique. En septiembre de 2020, cinco connacionales fueron detenidos por elaborar narcóticos ilegales en el distrito Namaacha en la capital Maputo. Un año antes, otros tres mexicanos que se hacían pasar por pescadores fueron detenidos en la provincia Inhambane acusados de usar unas chozas a la orilla de la playa como laboratorios de drogas.

“El tráfico de drogas sintéticas es una preocupación en aumento, y Mozambique funciona como un punto clave de tránsito para la metanfetamina y la anfetamina (...) El país es principalmente un centro de tránsito, aunque también existe consumo local. Informes sugieren la existencia de laboratorios clandestinos que producen metanfetamina, metcatinona y MDMA, las cuales se distribuyen localmente y en mercados regionales”.

Redes criminales con vínculos transnacionales desempeñan un papel significativo en la facilitación de este comercio, aprovechando controles regulatorios débiles y la corrupción”, explica el más reciente Índice Global de Crimen Organizado sobre Mozambique, país que obtuvo el lugar 27 de 193, entre los países con mayor delincuencia en el mundo. México se colocó en tercer escaño internacional, solo superado por Myanmar y Colombia.

El mismo informe establece que el grupo criminal más poderoso en aquel país africano es el terrorista Estado Islámico, que tiene entre sus principales actividades en el sur de África el reclutamiento de niños soldados, lo que ha provocado el desplazamiento forzado de más de un millón de personas.

Ellos son los involucrados en el tráfico de drogas en Mozambique
Ellos son los involucrados en el tráfico de drogas en Mozambique. | Especial

Para lograr un enrolamiento masivo, los terroristas compran opioides a los cárteles, especialmente fentanilo o tramadol, conocido en África como “la pastilla del diablo” o “la droga de los terroristas”, pues si es usado en dosis bajas, relaja y adormece como la morfina, pero en dosis altas, produce picos de energía como la heroína

Su fórmula convierte rápidamente a un usuario nuevo en un adicto que hará todo lo necesario para seguir consumiendo, incluyendo unirse a las milicias yihadistas.

“Los terroristas africanos dependen de que haya cárteles mexicanos, colombianos o pandillas brasileñas que surtan drogas altamente adictivas para sus fines de reclutamiento. Así que, los primeros crean las condiciones necesarias para que los segundos lleguen y trabajen en el país. Es una relación ganar-ganar en la que pierden los países y las instituciones de seguridad”, asegura la fuente de Interpol consultada para este reportaje.

Sus palabras coinciden con el resto de la noticia dada a conocer por el periódico botsuano Mmegi: los seis mexicanos, que deberán responder en un año por sus crímenes en Mozambique, llegaron a Botsuana gracias a un traficante de personas de origen nigeriano, Uchema Njoku, de 53 años, quien está siendo investigado por sus presuntos nexos con grupos terroristas. La liga entre terroristas islámicos y narcoterroristas mexicanos está bajo la mira de la Interpol.

“Los cárteles están haciendo un movimiento que el mundo debería vigilar. Estados Unidos quiere copiar el modelo punitivo de consumo de drogas de China y Rusia para evitar otra generación perdida en los opioides, como el fentanilo. Eso obliga a los narcotraficantes a mover las drogas a nuevos mercados: África tiene más de mil 400 millones de habitantes y la mayoría tiene un perfil que, lamentablemente, buscan los criminales: pobres y vulnerables. Es lógico que vayan hacia allá”, concluye el agente.

La presencia de narcos mexicanos en Mozambique, de pronto, ya no suena tan descabellada. Es un país ideal para un cártel mexicano que busca colocar los productos que ya no puede vender en Estados Unidos.

MD

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Óscar Balderas
  • Óscar Balderas
  • Oscar Balderas es reportero en seguridad pública y crimen organizado. Escribe de cárteles, drogas, prisiones y justicia. Coapeño de nacimiento, pero benitojuarense por adopción.
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