Internacional

La caída de Nicolás Maduro: entre la aceptación y el rechazo de la política de América Latina

La captura del líder venezolano, bajo un operativo militar de Estados Unidos, causó reacción entre los jefes de Estado de la región.

El sábado, poco después del amanecer en Buenos Aires, el presidente argentino, Javier Milei, tal vez el más ferviente aliado de Donald Trump en América Latina, saludaba la invasión estadunidense en Venezuela con un posteo en la red X donde, acompañando una imagen que anunciaba la captura del presidente Nicolás Maduro, simplemente decía: “La libertad avanza. Viva la libertad carajo”. 

Nueve horas y 70 tuits más tarde, escribió: “Aquí no hay medias tintas ni grises. Se está del lado del bien o se está del lado del mal (…) Celebramos la caída del dictador narcoterrorista (Nicolás) Maduro. La Argentina está lista para ayudar en la transición a una Venezuela libre, democrática y próspera”.

Gobierno de Milei restringe entrada a personas sancionadas por EU

Ya por la tarde el gobierno argentino informó oficialmente que, a través de la oficina de migraciones, restringirá el ingreso al país de funcionarios venezolanos, miembros de las fuerzas armadas, empresarios vinculados al régimen y personas sancionadas por los Estados Unidos. 

A diferencia de lo expresado por Donald Trump, un comunicado oficial de la oficina del presidente argentino manifestó que el gobierno venezolano debería quedar a cargo del candidato opositor en las últimas elecciones venezolanas, Edmundo González Urrutia, y bajo el liderazgo de María Corina Machado.

La reacción de la política en América Latina 

El resto de líderes de la derecha latinoamericana fueron menos efusivos en manifestar el apoyo al derrocamiento de Nicolás Maduro. 

Para el presidente paraguayo Santiago Peña, el ahora depuesto era un régimen “insostenible, rapaz y dictatorial” y su caída es una buena noticia; además, instó “a priorizar por sobre todo las vías democráticas y el bienestar de los venezolanos”. 

Su par boliviano, Rodrigo Paz Pereira, vinculó al gobierno venezolano con el narcotráfico y la tiranía, al tiempo que saludó su caída diciendo: 

“Bolivia reafirma que la salida para Venezuela es respetar el voto, que representa la verdadera voluntad popular”. 

Como ellos, con un solo posteo en la red social X, el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, afirmó que “la detención de Nicolás Maduro es una gran noticia para la región”, y aprovechó para retomar su principal eje de campaña, la persecución a los migrantes, diciendo que los países de América Latina deberán ahora “coordinar el regreso seguro y expedito de los venezolanos a su país”. 

Mucho más austero fue el salvadoreño Nayib Bukele con un par de reposteos y un solo propio con una bandera venezolana.

A diferencia de ellos, el actual presidente chileno, Gabriel Boric, condenó las acciones militares de Estados Unidos, sosteniendo que la crisis venezolana debe resolverse mediante el diálogo y el multilateralismo, y no a través de la injerencia extranjera. 


También condenó enfáticamente la invasión militar estadunidense el presidente de Brasil, Lula da Silva, quien sostuvo que “los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente cruzaron la línea de lo aceptable”.

En tanto, su homólogo Gustavo Petro destacó: “el gobierno de Colombia rechaza la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina”, y llamó al diálogo para resolver la crisis política de manera democrática.



IOGE 

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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