Dos años después de llegar al futbol mexicano, Irene Guerrero echa un vistazo atrás y reconoce que el camino ha sido muy distinto al que imaginó cuando recibió la propuesta para vestir la camiseta del América.
Con experiencia en equipos como el Betis, Levante, Atlético de Madrid y Manchester United, la mediocampista española llegó al conjunto azulcrema en el verano de 2024 atraída por el proyecto deportivo que le prometía crecimiento, infraestructura y una apuesta cada vez mayor por el futbol femenil. Lo que quizá no imaginaba era que ese proceso estaría acompañado, primero por derrotas dolorosas, para posteriormente cosechar títulos que hoy ponen al América como uno de los 30 mejores equipos femeniles a nivel internacional.
"Han sido dos grandísimos años que cuando iba a firmar aquí y me dices todo lo que iba a venir después y lo que aún nos queda por vivir, te diría que me tendrías que pellizcar porque no me lo creería", reconoció Guerrero.
Dolorosas derrotas
Las finales perdidas se convirtieron en una lección para el equipo, que lejos de asumirlas únicamente como fracasos, han sido parte del proceso y fueron necesarias para modificar la mentalidad de un grupo que hoy es más competitivo y se asume preparado para afrontar de mejor manera los momentos importantes.
"Esas finales perdidas son parte importante de por qué ahora estamos consiguiendo todo lo que estamos consiguiendo, cuando te pasan ese tipo de situaciones valoras aún más lo que estás haciendo, en el día a día tratas de buscar respuestas, tratas de intentar hacer cosas diferentes que te acerquen a ese objetivo porque verdaderamente era algo que anhelábamos y al final con ese cambio de mentalidad, creo que hemos crecido como un equipo", explicó.
Para la española, vestir la camiseta del América implica convivir permanentemente con la presión, y a diferencia de lo que pudiera pensarse de que eso es un peso adicional, dentro del vestidor azulcrema han decidido convertir esa exigencia en una motivación.
"Hablar del Club América y no hablar de presión no iría, porque van de la mano; lo tenemos en el vestidor como lema, es un privilegio. Creo que la situación en la que estamos, las condiciones que tenemos alrededor y el recurso que nos brindan es para sólo dedicarnos meramente a lo deportivo, siempre pensando en cómo podemos seguir creciendo como equipo", mencionó.
Sin bajar la guardia
Después de conquistar tres títulos, incluido el de Concacaf, Guerrero asegura que en América no se permiten relajarse; al contrario, el éxito obtenido aumentó las expectativas y fijó un nuevo objetivo, pensar en seguir creciendo a nivel internacional para cumplir más objetivos de la institución.
"Las miras del equipo y del club es poder medirnos ya no sólo a nivel México, sino medirnos a nivel internacional, con la consecución que hemos tenido ahora de la Concacaf para el Mundialito de Clubes, inconscientemente es algo que tenemos como pendiente, mirar más allá y tener el foco en verdaderamente competir contra los mejores del mundo. Para estar en la élite mundial, necesitas tener esa hambre competitiva en el día a día", añadió la futbolista ibérica.
Un programa convincente
Cuando Irene recibió la propuesta para jugar en México, lo que terminó inclinando la balanza para aceptar fue el modelo deportivo que encontró en el América, aunado a la infraestructura que tenían en el club y que hoy es una realidad. Las instalaciones, el gimnasio, las áreas de recuperación y el vestidor exclusivo para ellas, le hicieron ver claras señales de que la apuesta del club por el futbol femenino era real.
"El proyecto deportivo fue determinante. Me hicieron ver que la apuesta por la sección femenina era verdadera, era real, el proyecto del que me hablaron hace dos años se está cumpliendo y yo creo que la mejor manera de poder devolver ese agradecimiento es en forma de títulos para el club", manifestó.
Su llegada al futbol de nuestro país también significó descubrir una competencia que, desde su perspectiva, tiene todo para convertirse en una de las mejores del mundo. Guerrero destacó el crecimiento de la Liga Femenil y el interés que ha despertado entre futbolistas extranjeras.
"La liga mexicana te diría que a pesar del poco tiempo que lleva instalada, la apuesta es verdaderamente de crecimiento, los cambios y todas las cosas que se hacen es porque verdaderamente es una liga que importa, que la quieren hacer diferencial y que quieren con el paso del tiempo esté dentro de las mejores del mundo, creo que se está consiguiendo, cada vez a nivel internacional más jugadoras quieren venir aquí, quieren vivir la experiencia de competir en la liga mexicana", dijo.
La española considera que el crecimiento de la liga y de la Selección Mexicana están directamente relacionados. Considera que mientras mayor sea la competencia interna, mejores serán las posibilidades de México en el escenario internacional. Y aunque reconoce que todavía existen áreas por mejorar, valora que el futbol mexicano esté apostando por procesos de largo plazo.
"Yo que soy partidaria de que los procesos, sean largos o cortos, son los que determinan los resultados que vas a tener, cuando queremos saltarnos etapas y empezar la casa por el tejado creo que no suele ser la mejor opción, es el camino corto, pero me llevo una grata sorpresa y que ojalá en no mucho tiempo la liga mexicana esté dentro de las grandes ligas del mundo".
A dos años de distancia de aquella decisión de venir a México, Irene no tiene dudas sobre su futuro, la española se identifica con el proyecto, con el club y con el americanismo por eso, cuando se le pregunta sobre su estancia en Coapa, responde sin dudar: "Sí, hay Irene para rato en América".
RGS