Christian Ebere forma parte de la nómina de jugadores de Cruz Azul que viajaron Carson para el duelo del Campeón de Campeones de este sábado entre La Máquina y los Diablos Rojos del Toluca. El atacante de origen nigeriano ha despertado el interés del Vasco da gama de Brasil, institución que ya se habría puesto en contacto con su contraparte celeste para conocer cuál es la situación actual del africano.
Christian tiene contrato vigente el cual expira hasta diciembre del 2028; sin embargo, en la directiva celeste no están cerrados a una negociación, incluso la ven como una oportunidad de mercado, pues la inversión que realizaron en Ebere ya trajo un buen rendimiento con la conquista del título del Clausura 2026 en el que el nigeriano tuvo un buen papel.
En las oficinas esperan una oferta que sea satisfactoria para todas las partes, Christian goza de un buen estatus en el interior del club, sin ir más lejos el pasado martes marcó el gol de la victoria ante Puebla y ofrece una chispa de picardía y vértigo que le viene bien al equipo para agitar los partidos. Una eventual salida permitiría al club ir al mercado con cierto margen de maniobra para tomar una decisión adecuada, con el nombre de Juan Brunetta flotando en el entorno celeste, aunque se trata de perfiles diferentes y las condiciones del nigeriano gustan mucho en el club.
Ebere está contento en La Noria y también se escucharía su deseo, si el cambio le favorece en lo deportivo y económico estaría dispuesto a emprender la mudanza. Por ahora todo se mantiene a la expectativa y solo una muy buena oferta sacaría a Ebere de Cruz Azul, mientras eso no pase, este sábado va por su segundo título con La Máquina.
Terreno ganado
En este escenario, hay que recordar que la contratación de Christian Ebere por parte de Cruz Azul, en febrero de este año, sorprendió porque pareció ser más una compra de emergencia que una inversión deportiva y económica bien pensada por los órganos correspondientes al interior del club.
Eran los días en los que el mercado de fichajes apremiaba, por el cierre de registros, y porque se tardó mucho en darle salida a algunos futbolistas con la etiqueta de No Formado en México.
Y en lo que correspondía al jugador, se trataba de un futbolista al que se le podía poner el calificativo de nómada, ya había pasado diversos clubes de Brasil y Uruguay sin un afianzamiento marcado. Aunque en el Nacional sí tuvo un peso fuerte en la conquista de un título.
Nada más llegar a La Noria fue un futbolista que no mostró problemas de adaptación, su implicación con el vestuario y su rápida integración fue algo que agradó al cuerpo técnico, por entonces encabezado por Nicolás Larcamón, también a la directiva y fue algo que la tribuna celeste agradeció porque llegó en una época de vacas flacas en la parte ofensiva del conjunto cementero. Conectó de inmediato con la hinchada que le reconoció su voluntariedad y esfuerzo hasta el día de hoy.
CIG