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Atlante prepara el estreno de su documental dedicado a su afición; ¿cuándo y dónde verla en cines?

Tres cineastas, 240 horas de grabación y una historia de amor que no termina cuando desaparece aquello que la provoca.

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Gerardo Hernández tiene el ojo pegado al visor cuando el hombre frente a su cámara empieza a hablar de su padre. Recuerda la tribuna donde aprendió a querer al Atlante, lo que aquel escudo significaba en su casa. Entonces se quiebra.

Hernández sigue grabando. En ese momento no hay posibilidad de corregir el encuadre, cambiar la luz ni pedir una segunda toma. "Por supuesto que a veces surgen dificultades, pero el momento para resolverlas es cuando están sucediendo. Tienes que actuar en ese instante. Si no lo haces en ese momento, ya no lo vas a hacer después y te arrepientes", explica.

Lo que ocurre frente a la cámara no se repite a voluntad. Y, mientras el entrevistado intenta poner en palabras una historia familiar, el hombre detrás del lente también recibe algo. "Ves el sentimiento de esa persona y no es solamente algo que aparece en tu monitor. Te metes en la imagen, conectas con tus propios sentimientos y esa emoción se transmite".

No se soltó a llorar como aquel aficionado, pero sí se contagió.

Ese momento resume, en buena medida, lo que encontraron Rafael Aparicio, Edgar Ramos y Gerardo Hernández durante más de tres años de trabajo y 240 horas de grabación para El equipo del pueblo. Un sueño Atlante: una historia que comenzó hablando de futbol y terminó hablando de pertenencia, muerte, resistencia y memoria.

¿Cuándo se estrena el documental del Atlante y de qué trata?

El documental dirigido por Aparicio llegará a la Cineteca Nacional los días 28 y 29 de octubre, como parte de la selección oficial de DocsMX, y a salas comerciales en diciembre.

Aparicio asegura que la película que está a punto de estrenar no se parece demasiado a la que imaginaba cuando comenzó. "Si te enseñara cómo era antes de dar el primer plaquetazo, ahora que se va a estrenar en la Cineteca Nacional de las Artes, verías que es totalmente otra cosa. Me fui encontrando con microhistorias y macrohistorias dentro del mismo Atlante".

Ahí apareció el verdadero protagonista. "El atlantismo se vuelve una filosofía de vida".

El asiento de al lado

Aparicio no habla del atlantismo como una simple forma de apoyar a un equipo. Lo encontró en las prácticas de sus aficionados, incluso en aquellas que tienen poco que ver con el resultado de un partido.

Una de las que más lo sorprendió fue llevar las cenizas de un ser querido al estadio, colocar su retrato en la butaca de al lado o comprar ese asiento para mantenerlo como un lugar reservado.

"Me pareció muy interesante esa práctica de llevar las cenizas al estadio y llevar a tu difunto ahí. Es como decirle: 'Aquí estoy, viejo; aquí estoy, vieja. Vamos a ver el partido juntos'".

Para Aparicio, la escena también tiene una lectura cultural. "El mexicano, por sí solo, se pinta en el tema de la tanatología y de la muerte. Nosotros creemos genuinamente que el 1 y el 2 de noviembre bajan nuestros muertos y platicamos con ellos. Yo platico con mi señor padre. Sé que viene a visitarme y lo creemos".

En la película, esa relación con la muerte deja de ser una idea abstracta y ocupa una butaca. El futbol continúa. El ausente también tiene un lugar. A partir de ahí, Aparicio encontró una pregunta que atraviesa el documental: ¿qué pasa con una pasión cuando aquello que se ama desaparece?

Algunos de sus personajes le dieron una respuesta tajante. "Todo atlantista pequeño está capacitado para jamás cambiar de equipo. Así nació y así se va a morir, como lo hizo el abuelo y como lo hizo el padre".

No es una promesa sobre resultados ni una defensa de una temporada. Es una declaración de permanencia.

La cámara se mueve a la tribuna

Ramos tomó una decisión concreta para contar esa transformación: mover la mirada. "La película habla del equipo de futbol, pero me parece que sus mayores protagonistas son las personas que viven al Atlante".

En el futbol, la cámara suele estar programada para encontrar al jugador que decide el partido. Ramos quiso hacer lo contrario.

"Técnica y narrativamente tomamos la decisión de engrandecer a la gente y poner un poco más en su lugar a los protagonistas de la cancha: los jugadores, el cuerpo técnico y los dueños". Y lo resume así: "visualmente engrandecimos al espectador, por así decirlo, y colocamos a los protagonistas de la cancha al nivel de la cámara. Queríamos darle a la afición el lugar que merece dentro de esta historia".

Ramos conocía al Atlante antes de comenzar el proyecto. Después de más de tres años de convivir con sus aficionados, su relación con el equipo cambió.

"Ya conocía al equipo y tenía bastante conocimiento de su historia, pero la resiliencia que ha demostrado a lo largo de todos estos años, para seguir ahí junto con su afición, me hizo quererlo más".

Entonces llega la pregunta inevitable: ¿ya le va al Atlante? "Digamos que un atlantista nace donde se le da su chingada gana".

Quedarse

Para Aparicio, esa emoción del Equipo del pueblo también explica por qué la película puede interesarle a alguien que jamás ha seguido al Atlante.

"Te resistes a abandonar un lugar en el que quizá te va a ir mal y ahí sigues. Ahí sigue el atlantista".

La frase deja al futbol en segundo plano. Habla de una conducta reconocible fuera del estadio: permanecer incluso cuando las circunstancias invitan a marcharse.

El director lo relaciona con una manera de enfrentar la vida que, según él, también aparece en la cultura mexicana. "Sabe que en algún momento el equipo puede perder o remontar, y lo último que tenemos es la fe".

Por eso insiste en que la película no necesita un espectador atlantista. "Seas atlantista o no, vas a encontrar un montón de acciones y prácticas con las que te puedes identificar como mexicano".

Ramos llega a una conclusión similar desde otro lugar. Hernández, desde el visor, se queda con una emoción más elemental.

"Con el amor que la afición le tiene al equipo. Más que cualquier otra cosa, me quedo con que de verdad sienten que es el equipo del pueblo. Es un amor diferente".

Lo que queda después del partido

Las 240 horas de grabación son el material bruto. La película es lo que quedó después de mirar, escuchar y decidir qué historias podían convivir en una misma pantalla.

Aparicio encontró un fenómeno que desbordaba al club. Ramos decidió poner a la afición en el centro de la imagen. Hernández descubrió, detrás del lente, que una historia puede pasar de un desconocido a quien la está filmando.

Los tres llegaron por caminos distintos a la misma conclusión: el Atlante no se explica únicamente por lo que ocurre durante los 90 minutos. Está en la gente que ocupa la tribuna, en las historias que se cuentan ahí y en la capacidad de una afición para permanecer cuando las circunstancias cambian.

Quizá por eso la mejor explicación de la película no está en un gol ni en una estadística. Está en una butaca ocupada por una fotografía. En unas cenizas llevadas al estadio. En un hombre que habla de su padre y termina llorando frente a una cámara. Y en quien, desde el otro lado del lente, decide no apartarla.

El Atlante, después de todo, no cabe en una cancha.

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RGS

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Olga Hirata
  • Olga Hirata
  • Olga Hirata no cubre historias: las desnuda. Periodista deportiva incisiva, ve más allá del marcador y escribe desde la grieta humana. No busca agradar, busca verdad—y la dice sin anestesia.
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