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Luis Puente, orgulloso de competir en el máximo circuito con Atlante: "para esto trabajé tanto"

El delantero había planeado un festejo especial para su primer gol en Primera División, pero la euforia fue tanta que se le olvidó.

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Luis Puente, delantero de Atlante, tenía preparado un festejo especial para cuando finalmente anotara. Llegó el momento y se le olvidó. Había imaginado tantas veces ese instante que, cuando finalmente ocurrió, no hubo coreografía ni pose, la pelota entró y él estaba completamente metido en el partido.

“El delantero entra como en un estado de trance”, cuenta piensay recuerda. “Estás tan enfocado que solo estás pensando en el juego y solo estás enfocado en que la pelota cruce la línea”.

Había miles de personas en el estadio. Puente no las escuchaba, solo estaban la pelota, la portería; el gol apareció y después, cuando terminó el partido, llegó la dimensión que durante esos segundos no había podido procesar.

“Tanto esfuerzo que ha costado, el poder meter un gol en Primera División es como: para esto trabajé tanto. ¡Qué bonito! ¡Qué satisfacción!”

Tiene 23 años y acaba de marcar en la categoría que durante años estuvo en el centro de sus objetivos. Antes hubo fuerzas básicas, Selección Mexicana, una Final mundialista Sub-17, expectativas y también una rodilla que obligó a detenerlo. Una rotura de ligamento cruzado, una recaída. Otra vez empezar.

Puente pudo haber contado la historia desde la frustración. No lo hace. “Me tocaba vivir eso, me tocaba superar eso”.

Y cuando habla de lo que habría pasado si las cosas hubieran sido distintas, tampoco se detiene demasiado. “Mi camino fue el que recorrí. Punto”.

Ahora su camino pasa por Atlante y por un ataque con dos nueves; durante buena parte de su carrera, Puente había jugado solo arriba. Ahora comparte la responsabilidad y, contra lo que podría suponerse, no está intentando recuperar la soledad del delantero centro.

Le gusta tener compañía. “Le estoy agarrando mucho el gusto de estar acompañado”.

El otro nueve le permite apoyarse, darle una salida al equipo y compartir lo que ocurre arriba. “Ya sea bueno o malo la jugada, siempre nos apoyamos”.

Puente sabe también cuál es su trabajo cuando la pelota no está en sus pies. Retener, apoyarse, hundirse entre los centrales, llegar al área. Esperar el momento. “Trato de hundir más al rival para estar más cerca de la portería y estar en el área chica, en el área donde el nueve es peligroso”.

Y correr. Porque en Atlante, dice, hay una regla sencilla: “El que no corre en este equipo no juega”.

El gol llegó en medio de ese proceso de adaptación a Primera División. Para él, Atlante también representa otra oportunidad después de un camino que no siguió la línea recta que alguna vez imaginaron para su carrera.

No parece interesado en discutir demasiado con esas expectativas. De hecho, tiene una respuesta bastante clara para ellas. “Soy muy exigente conmigo mismo”.

No le preocupa demasiado lo que otros esperan. “Si al final no llegué a donde quería, pero di todo, me voy a quedar tranquilo”.

Quizá por eso el reconocimiento tampoco parece haberle cambiado demasiado la rutina.

Hay gente que ya lo identifica en la calle y le pide una fotografía. Sus amigos, sin embargo, siguen siendo los mismos. Algunos están con él desde que tenía diez años. “Soy el mismo”, dice.

En casa, todavía puede regresar a su cuarto y reencontrarse con sus padres. Ellos estaban antes de las fuerzas básicas, antes de las convocatorias, antes de la lesión y antes de Primera División.

Estaban cuando el futbol era solamente eso: un niño pateando una pelota. “No en Primera División, no profesional, no en básicas, para que yo me pudiera divertir pateando una pelota”.

Ahora ese niño juega en Primera y sus padres y hermanos siguen ahí. “Sé que aquí está mi cuarto, ahí está mi familia, con todo el amor y con los brazos extendidos”. Puente terminó además su carrera de Negocios Internacionales y ya piensa en emprender. El futbol ocupa buena parte de su vida, pero no toda.

Quizá por eso, después del primer gol, cuando la emoción terminó y volvió a mirar el momento desde fuera, no habló de haber llegado.

Habló de tener uno más. “Ahorita tengo un gol más en Primera División, que es algo, pues palabras mayores”. Y después corrigió cualquier posibilidad de conformarse. “Voy por más porque quiero ganar, quiero los tres puntos. Más que el gol, obviamente yo quiero que mi equipo sea ganador”.

El festejo se le olvidó. el gol, no; para eso había trabajado tanto.

​CIG


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Olga Hirata
  • Olga Hirata
  • Olga Hirata no cubre historias: las desnuda. Periodista deportiva incisiva, ve más allá del marcador y escribe desde la grieta humana. No busca agradar, busca verdad—y la dice sin anestesia.
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