En este arranque de torneo Cruz Azul ha empezado poco a poco a hacer válidas las expectativas que generó durante la pretemporada. En estos momentos, La Máquina es el segundo lugar de la clasificación general al sumar los seis puntos que han estado en disputa, pero con menos goles anotados que Pumas, líder actual del campeonato.
Sin embargo, el equipo de Pedro Caixinha es uno de los conjuntos que más sólido se ha mostrado en estas dos primeras jornadas de la temporada, y aunque todavía es muy pronto para determinar hasta dónde puede llegar, ya hay una idea muy clara de juego y un patrón que lo hace ver diferente al de otras versiones.
Por ejemplo, en su primer compromiso, contra Puebla en el Estadio Azteca, a La Máquina se le dificultó mucho el trámite del juego, pues el cuadro poblano se ordenó muy bien atrás, cerrando los espacios y cubriendo muy bien el centro de la cancha. A Cruz Azul le tomó 80 minutos abrir el marcador, apelando a la paciencia y fue gracias a una jugada a balón parado, después de eso se liberó de toda la presión y cayeron dos goles más.
En su siguiente partido, ahora en calidad de visitante frente a Chivas, el cuadro celeste al igual que los rojiblancos tuvieron que adecuarse a una cancha en muy malas condiciones debido a una tormenta que azotó antes del juego. En el primer tiempo el terreno de juego estaba encharcado en varias de sus zonas, lo que complicaba demasiado el traslado de la pelota, así como cualquier pase de rutina. Hubo poco futbol en esos 45 minutos.
Para el complemento, ya con una cancha en mejores condiciones, casi de inmediato Cruz Azul por fin pudo armar una buena combinación que fue capitalizada por Martín Cauteruccio, quien a los pocos minutos de haber entrado al terreno de juego le dio el gol de la victoria a su equipo. Luego La Máquina hizo gala de oficio y concentración para evitar algún desaguisado en los minutos finales.
De esta manera, Cruz Azul suma seis de seis puntos disputados, con cuatro goles a favor y ninguno en contra. Aunque, para esta semana ya empieza una prueba mayúscula al comenzar su participación en la Copa MX y prepararse para recibir el sábado a Tigres, otro de los equipos que ha iniciado con marcha perfecta el torneo y de uno de los favoritos indiscutibles al título de Liga.
1) UNA NUEVA COLUMNA VERTEBRAL
Para esta temporada, y luego de sumar apenas una Liguilla en los últimos cuatro años, Cruz Azul hizo una reestructuración completa, iniciando desde el puesto de director deportivo con la llegada de Ricardo Peláez. Luego se ficharon diez nuevos jugadores para cubrir casi todas las posiciones sobre terreno de juego. Hoy, cinco de esos 10 elementos, han sido usados por Pedro Caixinha en el cuadro titular: el paraguayo Pablo Aguilar en la zaga, el argentino Iván Marcone en la contención, Elías Hernández como extremo por izquierda, Roberto Alvarado como mediapunta o enganche, y el argentino Milton Caraglio como centro delantero.
Es decir, La Máquina ha renovado su columna vertebral, agregando estos nombres al de otros jugadores que ya estaban en el club como el capitán Jesús Corona, Rafael Baca o Édgar Méndez.
De los refuerzos que llegaron, solo el juvenil Antonio Sánchez y Martín Zúñiga no han tenido participación, pues tanto Igor Lichnovisky, Andrés Rentería, Misael Domínguez ya han entrado de relevos.
2) UNA BANCA QUE RESPONDE
Cuando poco a poco se fueron confirmando los nombres de los refuerzos que Cruz Azul iba adquiriendo para este torneo, se empezó a vislumbrar un conjunto muy bien armado con la capacidad, incluso, de formar dos oncenas de gran nivel futbolístico.
En estas dos primeras jornadas se ha empezado a comprobar este punto, pues ante las dificultades que ha tenido el equipo titular en el trámite de los partidos, Pedro Caixinha ha tenido que recurrir a su banca para solventar los compromisos, encontrando soluciones muy puntuales y efectivas.
Por ejemplo, ante Puebla, la entrada de Martín Cauteruccio le permitió modificar el parado del equipo; luego, el ingreso de Andrés Rentería y Misael Domínguez terminó por abrir a la defensa poblana, pues Misael provocó la falta de la cual se derivaría el gol del colombiano, el primero de ese compromiso. Para el segundo juego, Cauteruccio reemplazó a Caraglio al medio tiempo por una molestia física que tuvo el argentino, resolviendo el juego prácticamente en la primera pelota que tocó. Ahí, el valor de una banca de buen nivel.
3) LA CONTINUIDAD DE UN PROYECTO
A Pedro Caixinha le costó mucho el primer torneo que tuvo con Cruz Azul. Pese a que el portugués contaba con un plantel competitivo, como él lo reiteró en varias ocasiones, no estaba tan nutrido como el actual, lo que provocó que cuando llegaron las lesiones (se dieron muchas el semestre pasado), tuviera que improvisar.
Pese a los malos resultados, que llevaron al equipo a no calificar a la Liguilla, el puesto de Pedro fue ratificado en la recta final del campeonato, incluso, se le dio carta abierta al portugués para que fuera planificando está temporada. Caixinha armó un plan de trabajo muy integral en el que no dejaba ningún cabo suelto; incluso, él había sentenciado que sería una especie de manager y no solo un técnico.
Aunque esto cambió solo un poco con la llegada de Ricardo Peláez, quien luego de conocer todo el programa de Pedro, se convenció que era el indicado para seguir en el banquillo, aunque enfocado en el trabajo sobre el terreno de juego y dejando las otras áreas bajo su cuidado como director deportivo.
4) UNA MENTALIDAD RENOVADA
Mucha polémica causó hace un año las constantes declaraciones del español Paco Jémez, quien en su etapa con Cruz Azul cuestionó una y otra vez la grandeza de la plantilla con la que contaba (no así la de la institución, que muchas veces se malinterpretó). Desde su primer torneo, Pedro Caixinha terminó con cualquier tipo de malentendido. El portugués siempre ha dejado muy en claro que La Máquina es uno de los grandes del futbol mexicano y como tal debe de pelear siempre por el título de Liga.
Y aunque se fracasó el semestre pasado, con la llegada de Ricardo Peláez se ratificó este compromiso, pues el directivo también ha enfatizado en la grandeza histórica que envuelve a Cruz Azul y en más de una ocasión ha dicho que La Máquina solo puede aspirar a salir campeón; incluso, en la presentación de la playera del equipo, Ricardo lanzó el mensaje de que el objetivo primordial era convertir al conjunto celeste en el número uno del futbol mexicano. Aventurado o no, esto al menos ha roto con el discurso cauteloso que había dominado al club.