Hidalgo entra al circuito previo a la Copa Mundial de la FIFA 2026 con tres frentes abiertos: construcción de canchas, torneos internacionales y la instalación de una selección extranjera en su territorio. El programa “Mundial Social” activa obra pública en municipios clave, mientras Pachuca se prepara para recibir partidos y equipos con impacto económico y mediático.
El proyecto contempla la construcción de 25 canchas de futbol en 22 municipios, con una inversión cercana a 50 millones de pesos y un alcance estimado de más de 100 mil personas. La intervención abarca zonas como Pachuca, Tula, Tulancingo, Actopan, Mineral de la Reforma y Huejutla, entre otros, donde ya hay trabajos en marcha para ampliar la infraestructura deportiva.
La estrategia se articula entre el gobierno federal y el estatal, impulsada desde la administración de Claudia Sheinbaum Pardo y ejecutada localmente por el equipo de Julio Menchaca Salazar. De acuerdo con el Instituto Hidalguense del Deporte, Hidalgo fue de los primeros estados en cumplir los requisitos técnicos del programa, lo que permitió adelantar la planeación y ejecución de las obras.
Además de la infraestructura, el plan incluye 68 murales temáticos distribuidos en la entidad, con el objetivo de vincular a la población con el evento global. Las obras físicas, sin embargo, aún dependen de calendarios definitivos, por lo que su conclusión antes del Mundial sigue sujeta a ajustes operativos.
Estadio Hidalgo
En el frente competitivo, el Estadio Hidalgo albergará el Final Four de la Copa de Campeonas Concacaf W del 20 al 23 de mayo de 2026. Participarán América Femenil, NJ/NY Gotham FC, Pachuca y Washington Spirit; las ganadoras avanzarán a la Copa Mundial Femenina de Clubes de la FIFA.
A esto se suma la llegada de la Selección de Sudáfrica, que eligió Hidalgo como base de preparación antes de enfrentar a México en su debut mundialista. La decisión implica flujo económico inmediato y posicionamiento internacional para la entidad.
La FIFA ha validado que el estado cumple con estándares de infraestructura, seguridad y operación, lo que habilita su participación como sede de actividades vinculadas al torneo. El reto, ahora, no está en el anuncio sino en la ejecución: tiempos de obra, logística de eventos y capacidad real de aprovechar el escaparate global.