Cuando se habla del País Vasco, se suele relacionar esta región con la española integrada por Euskadi y Navarra, sin embargo, en el departamento de los Pirineos Atlánticos en Francia, se ubica otra región este de esta comunidad milenaria.
No se tiene certeza de cuándo aparecieron los primeros vascos, se tienen registros de miles de años e incluso su idioma, el Euskera, tiene un origen completamente distinto al resto de los idiomas hablados en Francia y España.
Biarritz
Una ciudad esplendorosa entre palacios y acantilados con las mejores playas para el surf en Europa. La historia napoleónica es parte del entorno entre las añejas costumbres vascas. Hay un palacio que mandó construir Napoleón Bonaparte para su amada Eugenia, hoy en día es uno de los hoteles más lujosos de Europa, el Hotel Du Palais –propiedad del ayuntamiento—y una de las pocas opciones para dormir en un auténtico palacio francés.
Las playas de Biarritz durante el verano se llenan de visitantes de todas partes de Europa, la tendencia topless es muy normal en las mujeres al mismo tiempo que la actividad del surfing es cosa del diario para la gente que aquí vive.

El corazón de Biarritz está lleno de edificios muy afrancesados con influencia de maderas vascas, a lo largo del año hay decenas de festivales de acuerdo a la estación, siendo el verano donde más se disfrutan sus soleadas calles y costas.
La gastronomía mezcla la alta cocina francesa con los ingredientes tradicionales del País Vasco, una de esas fusiones es el restaurante Milady Beach, del pelotari Eric Iraztorza, sobre la costa a pocos kilómetros del centro de Biarritz.
Además de la amplia oferta hotelera que Biarritz tiene, las propiedades de Airbnb tienen una amplia gama de opciones, desde una habitación hasta un palacio en el centro de la ciudad.
San Juan de Luz
A menos de 20 minutos de distancia está otro esplendoroso pueblo vasco, también sobre la costa Donibane Lohizune (su nombre en Euskera), tuvo una importancia histórica por su bahía protegida, que a lo largo de los siglos representó una fortificación natural y en la edad contemporánea, el último fuerte en territorio francés antes de la frontera con España.
La historia milenaria de los vascos está inscrita en su vida diaria, sin embargo, la fama regional de este sitio tuvo lugar a partir de la boda que el entonces Rey de Francia, Luis XIV, tuvo con la infanta española Maria Teresa, hija de Felipe IV de España, en la Iglesia de San Juan Bautista, una joya arquitectónica que conjuga las características sacras del siglo XVII con la tradición vasca de los balcones y maderas sobre la estructura.
En los alrededores de San Juan de Luz se puede vivir la experiencia del campo en el País Vasco, muy cerca está la fábrica de telares vascos 1910, donde durante décadas han realizado los tradicionales tejidos con líneas paralelas, que significaban en un principio el conjunto de las siete familias y comunidades originarias del País Vasco. Alpargatas y todo tipo de textiles tradicionales son elaborados con algodón traído de la India; en el pasado todo se elaboraba con lino de la región.
También hay granjas que se pueden caminar, en cuyas instalaciones hay recorridos para explicar a los visitantes elementos tan inherentes a este lugar como la cría del cerdo vasco, los manzanares para producir sidra, grandes viñedos y por supuesto plantaciones de pimiento de la región, que fue resultado de la siembra de un chile traído de México en la conquista y se ha dado por siglos sin el picor de nuestra tierra.

Hay un museo en el campo llamado “del pastel vasco”, que en el pasado fue una hospedería para los comerciantes que iban de un lado al otro de la región y hoy se caracteriza por rescatar las añejas recetas vascas para la elaboración de galletas y mermeladas.
La pelota vasca
En estas tierras se puede descubrir el origen de uno de los deportes que ha tomado un segundo aire en nuestro país, la Pelota Vasca, y en particular la Cesta Punta, mejor conocida como Jai Alai.
La Pelota Vasca surgió en estas tierras (tanto del lado francés como del español) y desde el siglo XIX fue llevada a América, donde particularmente en México tuvo una aceptación muy grande. Actualmente las disciplinas oficiales son la Cesta Punta (Jai Alai), frontón a mano, trinquete a mano, share, paleta cuero en trinquete, paleta cuero frontón, paleta goma, pala corta y frontenis; aunque hay variantes en el País Vasco, por ejemplo, en frontones de una sola pared. Cada pueblo en la región tiene junto a la plaza mayor, un frontón de una sola pared.
Recientemente el Frontón México reabrió sus puertas y con ello, la Pelota Vasca retomó interés en nuestro país. Es precisamente en Saint-Pée-sur-Nivell –a unos minutos de San Juan de Luz—donde se inventó el juego con chistera (cesta) y se dio origen al Jai Alai, de hecho hay un ecomuseo de la pelota y la chistera en la localidad.
En cualquiera de estos pueblos y regiones hay un trinquete, un frontón largo o abierto, y se puede disfrutar del juego que identifica a los vascos desde hace siglos.
Otra forma de ver el mundo

Viajar por el País Vasco francés representa, sin lugar a dudas, una forma distinta de ver al mundo. Sus tradiciones, su cotidianeidad y la tranquilidad de sus pueblos nos permiten conocer su historia e identidad de una forma muy especial, experimentando la vida y la cultura vasca por unos días. Si a ello le sumamos los extraordinarios paisajes, la buena comida, la excelente sidra natural y vinos de la región, tenemos una experiencia de viaje muy completa en una pequeña región al sur de Francia.
¿Cómo llegar?
Desde México, lo más cómodo es volar a Burdeos, las aerolíneas KLM y Air France ofrecen la mejor conectividad vía Amsterdam o París para llegar hasta ahí, desde la Ciudad de México o Cancún. De ahí, el tren francés SNCF en dos horas nos lleva hasta Biarritz, corazón del País Vasco francés.
También se puede llegar en tren desde Madrid, haciendo una corta escala en Irún, la última ciudad vasca española antes de cruzar a Francia. Son dos pequeñas ciudades donde se puede hacer base.