Dicen que para enamorarse de Oaxaca, con visitarlo una sola vez es suficiente. Y así parece, pues al llegar a este estado quedas cautivado por su belleza, la calidez innata de sus habitantes, la vasta gastronomía y su riqueza cultural.
Sitios imperdibles
Son tantos los lugares por descubrir en la ciudad de Oaxaca de Juárez que este espacio puede resultar pequeño. Y es que, desde la declaratoria del Centro Histórico como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, se han preservado y rescatado sus edificios.
Entre los imprescindibles están los mercados Benito Juárez y 20 de noviembre. A un costado está la iglesia de San Juan de Dios, la cual, a decir de nuestro guía Julio César Flores, fue la primera de la entidad.
Seguimos el recorrido hacia la catedral, del siglo XVII y de estilo barroco, con cornisas y columnas corintias que conforman una retícula, donde se disponen nichos con esculturas y marcos con relieves.
La antigua vicaría ahora es sede del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Participa activamente en la protección del patrimonio artístico y cultural de Oaxaca.[OBJECT]
Detrás de la catedral, está el Exconvento de San Pablo, que fue rescatado y recuperó su esplendor en 2011 gracias a la Fundación Alfredo Harp Helú; ahí está su sede y la del Centro Académico y Cultural San Pablo.
Ahí se estudian lenguas autóctonas; se hacen conferencias, actividades culturales y exposiciones; además, tiene una zona lúdica con biblioteca infantil.
Muy cerca está el Teatro Macedonio Alcalá, de arquitectura ecléctica con capacidad para 800 personas.

En la calle peatonal Macedonio Alcalá abundan pequeños hoteles, cafeterías, mezcalerías, galerías y la casa de artesanías integrada por una cooperativa de 70 familias: Huizache Arte Vivo de Oaxaca.
También está el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO). El edificio data de finales del siglo XVII. Según nuestro guía, tiene la fachada de la antigua casa de Hernán Cortés, pues una de las herederas del conquistador español denunció el robo de la fachada en el siglo XIX.
Al final de la calle está el templo de Santo Domingo de Guzmán, icono de Oaxaca. La decoración de yeserías, esculturas y pinturas de la nave central del templo es un alarde de destreza artística; su retablo mayor deslumbra por su gran belleza. La antigua capilla de mixtecos ahora es una biblioteca y el exconvento es el Museo de las Culturas de Oaxaca. Destacan las joyas descubiertas en la Tumba 7 de Monte Albán, en 1932. Estas piezas de oro, plata, jade, turquesa y obsidiana, son un legado del pueblo mixteca-zapoteca.
Tierra del sabor
Las opciones son muchas, pero es básico probar sus siete moles: negro con pollo o guajolote; amarillo con carne de res; coloradito con carne de puerco, pollo o res; verde con carne de puerco; chichilo con carne de res; rojo con pollo y el estofado con pollo.
De las múltiples opciones para comer en la ciudad destacan Catedral, de Martina Escobar, con su especialidad de moles; Las Quince Letras, de comida típica, que tiene al frente a la cocinera Celia Florián, Premio Nacional de Cocina Regional 2012, y El Patio del hotel Azul, de comida oaxaqueña con un toque contemporáneo.
Fuera de la ciudad, en el municipio de Teotitlán del Valle, está Tierra Antigua, un restaurante y galería de textiles. En el kilómetro 2 de la carretera a San Agustín en el municipio de Yatareni está La Caballeriza.
Arqueología, esplendor zapoteca
Oaxaca tiene poco más de 10 zonas arqueológicas abiertas al público. Una de ellas es Mitla, en el corazón del pueblo del mismo nombre. Tiene su origen en Mitlán, “el lugar de los muertos”. Este sitio destaca por las hermosas grecas que adornan las paredes de sus estructuras.
Se ubica a 44 kilómetros de la capital por la Carretera Federal 190 rumbo al Istmo. Justo en la entrada está un edificio que rodea el templo San Pablo. Aún se pueden apreciar los pequeños dibujos tipo códices, en color rojo, que adornan sus paredes. Los monumentos que pueden visitarse aquí están distribuidos en cinco conjuntos: cuatro están formados por dos patios cuadrangulares rodeados por grandes salones en cada uno de sus lados. El otro es un solo patio rodeado por basamentos escalonados elaborados con adobe.

En la zona sobresalen sus dos tumbas en el interior de las pirámides, pues para llegar a ellas se tiene que bajar unas escaleras y desplazarse dentro de la estructura.
Otro de los sitios arqueológicos es Atzompa (abierto al público hace cinco años y de acceso gratuito). Está a sólo 10 minutos de la ciudad de Oaxaca, en la cima del cerro El Bonete dentro del municipio de Santa María Atzompa, aproximadamente a 4 kilómetros de Monte Albán.
Atzompa (en náhuatl significa “En la cumbre del agua”) fue uno de los conjuntos monumentales de Monte Albán, según nos explicó el arqueólogo Miguel Guevara.

Una de las peculiaridades son sus tres canchas del juego de pelota muy próximas entre sí, una de ellas de 45 metros, la más grande de la región.
Se dice que la zona fue residencia de sacerdotes y gobernantes zapotecas de al alto linaje.
Para todo mal, mezcal

Una visita a Oaxaca necesariamente debe incluir un recorrido por los “palenques”: sitios en donde se lleva a cabo la elaboración del mezcal, de gran pureza, gracias a su elaboración artesanal.
Y es que desde hace más de dos décadas (noviembre de 1994) Oaxaca es uno de los ocho estados de la República Mexicana que poseen la denominación de origen del mezcal.
De ahí que se haya creado la ruta Caminos del Mezcal en esta entidad. Está integrada por varios municipios. Visitamos la región de Santiago Matatlán, en donde es posible realizar visitas guiadas y degustaciones sin costo. Aquí conocimos el palenque Real Matlatl. El guía fue su propietario Joel Santiago Hernández, quien nos explicó a detalle la elaboración de la bebida espirituosa. Además de su propio mezcal, produce para otras marcas.
Los costos oscilan entre los 200 y 900 pesos; el grado va de 38% a 50% de alcohol por volumen, así que cualquier mezcal se recomienda beberlo a sorbos pequeños, de preferencia acompañado por rodajas de naranja y chile con sal de gusano de maguey.
Artesanías, de fama mundial

Oaxaca también tiene reconocimiento mundial gracias a la gran sensibilidad y creatividad de sus artesanos.
En esta ocasión recorrimos Santa María Atzompa y San Martín Tilcajete –que forman parte de la Ruta Mágica de las Artesanías–, ya que en un mismo día se pueden visitar estas dos pequeñas localidades.
Santa María Atzompa está ubicada a nueve kilómetros de la capital de Oaxaca; aquí se trabaja el barro verde vidriado, oficio heredado de generación en generación desde hace siglos.
Te recomendamos el mercado La Asunción, manejado por los propios artesanos. Hay utensilios de cocina (ollas, jarrones, jarros, comales, platos, vasos) o para decorar el hogar (maceteros, lámparas, lapiceros, esculturas, floreros, nacimientos y un sinfín de piezas).
Otra opción es el mercado del Señor del Coro, que posee una extensa colección de ollas para la cocina, así como piezas ornamentales.
A escasos 15 minutos se encuentra San Martín Tilcajete, conocido por la elaboración de alebrijes. A diferencia de los que se hacen con papel maché en la Ciudad de México, aquí son tallados en madera. Otra divergencia está en los temas, pues predomina la elaboración de nahuales (seres imaginarios con rostros de personas) y animales de la región.
Más de la mitad de los habitantes del pueblo se dedican a la fabricación de estas figuras. Visitamos la casa de Manuel Jiménez Ramírez (1919-2005), creador de este arte. Sus hijos Isaías y Angélico Jiménez Hernández, continúan con esta tradición que se ha extendido por todo el estado.
La sala, dedicada al “Tallador de sueños”, como se le conoce a don Manuel, nos permite conocer sus inicios, evolución y éxito internacional, así como su gran generosidad, ya que compartió sus conocimientos con muchos pobladores, quienes ahora pueden vivir de sus propias creaciones.
Isaías nos explicó el tipo de madera que utilizan (copal, cedro y nogal), los procesos de fabricación –en el que también participan su hijo y su sobrina–, el tiempo de realización –de tres días a seis semanas– y los costos –de 100 a 30,000 pesos–, y sobre todo, nos habló del orgullo de formar parte de una estirpe que es reflejo del quehacer artístico de los oaxaqueños.
Guía turística
Cómo llegar[OBJECT]
Hay más de 10 vuelos diarios de diferentes aerolíneas que parten de la Ciudad de México.
Por carretera en automóvil y autobús de ADO con servicio Platino.
Dónde comer
Restaurante Catedral. Entre sus especialidades están su variedad de moles.
www.restaurantecatedral.com.mx
Dónde dormir
Hotel Misión
Localizado en el centro de la ciudad. Ofrece un recorrido por una mezcalería.