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[Multimedia] Sangre en la cocina

Bernard Loiseau se habría procurado la muerte agobiado por las agrias opiniones publicadas por el crítico especializado del diario Le Figaro.

Bernard Loiseau ha estado en el recuerdo de muchos en los últimos días. Considerado en su momento como el mejor chef del mundo, nunca quiso entender que la comida podía reducirse a burbujitas de apariencia plástica, sumos exóticos y otras alquimias gastronómicas como las que propone la cocina molecular, tan de moda ahora. En febrero de 2003 el prestigiado cocinero francés tomó una escopeta y se metió un tiro en la boca. Quienes viven metidos en los restoranes asumieron que su drástica decisión no tenía como origen su apego a la preparación de platillos clásicos, ni una presunta crisis financiera. La versión más aceptada de las causas de su suicidio estremeció entonces a muchos de sus colegas: el chef estaba sentenciado por la Guía Michelin, que quita y pone estrellas celebrando o castigando la calidad de los restoranes. A sus 52, Loiseau no estaba dispuesto a aceptar la humillación de la inminente descalificación de la guía que administra el prestigio de los fogones.

Diez años después del suceso, su viuda se atrevió a hacer pública su opinión sobre su muerte. Desmintió en una entrevista la hipótesis de los amagos de Michelin y soltó una bomba inesperada: Loiseau se habría procurado la muerte agobiado por las agrias opiniones publicadas por el crítico especializado del diario Le Figaro.


Resulta difícil conocer con certeza el tamaño de los monstruos que habitan en la cabeza de los cocineros de altos vuelos, pero está claro que son extremadamente sensibles, como los poetas, los músicos, los artistas plásticos.

Muchos han considerado desde hace rato al chef franco-suizo Benoit Violer como el mejor cocinero del mundo. Su restorán en Suiza figura en las guías gastronómicas con las mejores calificaciones. Sin embargo, Benoit se metió un tiro hace unos días. Celebrado, multipremiado y sin duda acaudalado, el mejor chef del mundo se fue sin dejar pistas que lleven a una explicación de su apresurada partida a los 44, en vísperas de la presentación en París de la edición de la Guía Michelín del año en curso. Desde hace unos meses, Benoit sabía que sus tres estrellas de la máxima calidad que otorga la guía no estaban amenazadas.

De cualquier manera, Michelin difundió un comunicado en el que se deslindaba discretamente del fallecimiento del cocinero: “Estamos consternados por la muerte de Benoit Violier, un chef de inmenso talento. Nuestros pensamientos están con su familia y sus equipos”. Por si las moscas.

Pero la temida guía que hace genios en las cocinas internacionales o los destruye sin piedad le dio en cambio la puntilla al prestigio del difunto Loiseau. Despojó a su viuda, a cargo de su restorán desde su muerte, de una de las estrellas que había ganado en 1991. En respuesta, Dominique, la viuda de Loiseau, no corrió en busca de un arma para acabar con su vida. Dijo que se pondría a trabajar muy duro para recuperar la estrella perdida. Ahora su guerra está empezando.

*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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