Escuchar el ruido de alguien más masticando o respirando puede llegar a ser molesto para algunos, pero para otros es un ruido tan insoportable que les provoca ataques de ansiedad o ira. A esta condición se le conoce como misofonía, que es la hipersensibilidad a sonidos comunes que ocasiona una reacción diferente en el cerebro de quien la padece.
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De acuerdo con un estudio publicado en la revista Current Biology, aquellos con misofonía experimentan emociones negativas con sonidos de gente comiendo, respirando o bebiendo, esto debido a que la corteza insular anterior del cerebro, o la parte que conecta los sentidos con las emociones, es más activa en estas personas.
En entrevista con la BBC, el doctor Sukhbinder Kumar de la Universidad de Newcastle, en Reino Unido, explicó que estos pacientes se saturan al escuchar los sonidos, lo que activa una reacción, en la mayoría de los casos, de ira. “No es disgusto, la emoción dominante es la ira y parece una respuesta normal, pero luego se exacerba”.
Por el momento no se sabe qué tan común es padecer de misofonía, pues no hay un método preciso de diagnóstico, sin embargo con esta investigación los doctores esperan poder entender más del padecimiento para poder diseñar tratamientos que le den calidad de vida a quienes lo padecen, pues las personas con misofonía pueden llegar a tener problemas para interactuar día a día con el mundo exterior, según comentó una persona que padece el trastorno a la BBC.
La joven Olana Tansley-Hancock, de 29 años, relató a la BBC que evita lugares como el cine y suele cambiar de vagón del metro unas ocho veces en un recorrido de sólo 30 minutos. Incluso contó que tuvo que renunciar a su trabajo pues solía tener muchos ataques de pánico.
MRF