Casa B2 es una residencia que responde a su entorno, donde la idea de interactuar con la naturaleza y el contexto se convierte en el motivo recurrente a través de la arquitectura, maximizando el aprovechamiento y moldeando la experiencia del habitante.
El proyecto fue desarrollado por la firma del arquitecto Jaime Ortiz de Zevallos, en una construcción de 460 m2. La vivienda se localiza en el Valle de Pachacámac, a las orillas de la Cordillera de los Andes. El terreno tiene una vista privilegiada hacia un bosque de eucaliptos, a las montañas y al desierto en la parte posterior.
Desde el inicio de la etapa de diseño se planteó la intención de que la casa tuviera una conexión directa con el sol y las vistas, para obtener lo mejor de la naturaleza y el paisaje circundante.
En la fachada se presenta una contradicción, donde en la parte frontal se muestra una cualidad hermética, mientras que en la posterior su lenguaje tiende a la apertura y la interacción. La cara norte únicamente tiene aberturas específicas con el objetivo de capturar vistas concretas, lo que mantiene una personalidad muy sólida para garantizar óptima protección solar.
El edificio se divide en dos volúmenes de concreto y piedra que se conectan por medio de un puente ubicado en la parte superior del terreno para vincular el área de la cochera con la vivienda.

El programa se divide en tres áreas y en dos niveles para ocupar lo menos posible del lote. El volumen principal incluye la sala familiar, cocina, comedor y una sala formal a doble altura que permite tener vista directa a la vegetación exterior. La habitación de los niños se colocó a un lado de la doble altura en el segundo piso, permitiendo diseñar un patio exterior cubierto en la planta baja. La recámara principal se encuentra del otro lado en el segundo nivel, lo que enfatiza la privacidad pero mantiene la supervisión de los demás espacios de la residencia.
El pequeño bloque adyacente a la casa contiene un cuarto de visitas en planta baja y un mezzanine como área social en planta alta. También en el mismo nivel se localiza el baño principal, que se conecta por medio de un puente de cristal con el otro volumen.
Esencialmente, la arquitectura presenta un lenguaje contemporáneo donde se puede disfrutar de un ambiente cálido y cómodo, donde los habitantes y visitantes tienen la capacidad de poder delimitar y escoger lo mejor del paisaje, al abrir o cerrar los espacios públicos y privados hacia el exterior.
