La moda curvy se ha convertido en una pieza clave dentro de la conversación actual sobre inclusión en la industria de la moda. Durante décadas, el diseño se enfocó en un solo tipo de cuerpo reforzando estándares alejados de la realidad. Hoy, se busca equilibrar el panorama y demostrar que el estilo no depende de una talla, sino de la manera en que cada persona se expresa. Bajo esta visión trabaja Daniela Dueñas, fundadora de InnBOGA, quien compartió con MILENIO una entrevista especial para profundizar en la importancia de este tema y en el valor de diseñar para todas.
Para ella, crear prendas pensadas para cuerpos reales implica reconocer que la elegancia no se mide en centímetros, sino en actitud; sostiene que la ropa tiene la capacidad de empoderar y que la inclusión no debe verse como una moda pasajera, sino como una responsabilidad social.
¿Qué retos se presentan al diseñar ropa curvy?
Diseñar para mujeres curvy no es solo un tema técnico, es una oportunidad para conectar con lo que sienten y cómo quieren verse las mujeres. No se trata de “hacer la ropa más grande”, sino de entender el cuerpo, proporciones y la confianza que buscan cuando visten. El verdadero reto está en equilibrar comodidad, estructura y estilo sin dejar de lado el toque de elegancia que todas quieren.
“Cada curva cuenta una historia, y nuestro trabajo como tal es escucharla y vestirla con respeto y belleza. En InnBOGA siempre pensamos en cómo se va a mover la tela, cómo se va a sentir y cómo va a realzar la seguridad de quien la lleva”, mencionó.
¿Qué representa la ropa en las mujeres?
Daniela afirma que la ropa es mucho más que una capa exterior; que es una forma de expresión, una extensión del alma. Pues para una mujer, una prenda puede significar poder, libertad o incluso sanación.
Vestirse bien no es cosa de vanidad; es una manera de decir “me reconozco, me acepto y me celebro”.
“La moda tiene ese poder de transformar cómo nos vemos y cómo nos sentimos, y es increíble cuando una mujer descubre que puede ser auténtica sin dejar de lado su estilo”, resaltó.
¿De dónde nació la idea de diseñar ropa para gente de talla grande?
Con años de experiencia y un ideal que compartir, Daniela fundó InnBOGA. Lo que ahora es una marca en la cual las mujeres curvy pueden encontrar su identidad a través de ropa diseñada desde la empatía, inclusión y por supuesto el amor a la moda.
Ella relata que la idea nació de una observación muy personal. Veía cómo muchas mujeres hermosas a su alrededor; amigas, familiares, clientas, no encontraban ropa que realmente las hiciera sentirse representadas y seguras. La moda las había dejado fuera.
Fue entonces que comprendió que no se trataba de llenar un vacío comercial, sino de cubrir una necesidad emocional y social. Quería crear una marca que les recordara que ellas también pertenecen al mundo de la moda, que tienen derecho a verse espectaculares y a disfrutar de la experiencia de vestir algo que fue pensado para ellas desde el amor y el respeto.
La historia de su marca 'InnBOGA'
“Vivimos en un mundo dominado por estándares de belleza desproporcionados, muchas veces inalcanzables, que han llevado a generaciones enteras de mujeres a sentirse en deuda con su propio cuerpo. Pero eso no debe ser así”, precisó.
En el año de 2012, convencida de que la moda debía abrazar la diversidad real de la mujer, fundó InnBOGA CURVY, una línea especializada en tallas XL, 2XL y 3XL. Nació del deseo de demostrar que la elegancia no tiene talla, que el estilo no conoce límites y que toda mujer merece verse y sentirse espectacular.
Agregó que a lo largo de los años se ha construido una marca que celebra las curvas, la autenticidad y el poder de la feminidad en todas sus formas. Que no solo se trata de ropa y ventas, sino que es sobre confianza, libertad y autoestima.
“Mi mayor satisfacción es ver cómo cada prenda transforma la forma en que una mujer se mira frente al espejo. Y desde el interior abraza su belleza única”, expresó.
Por último Daniela compartió un mensaje hacia todas las mujeres que alguna vez se sintieron fuera de los estándares.
“La belleza no se mide, se proyecta. No permitan que una talla defina su valor la moda debe ser una herramienta para amar nuestro cuerpo, no para castigarlo. Y si algo he aprendido en estos años, es que cuando una mujer se atreve a vestir con seguridad, el mundo entero se transforma a su alrededor”.
Sin duda conocer estos temas como sociedad es fundamental para derribar prejuicios y comprender que todas las corporalidades merecen representación y respeto. Informarnos nos ayuda a construir entornos más empáticos, donde la diversidad no solo se acepta, sino que se celebra. Cuando entendemos el impacto de la moda inclusiva, avanzamos hacia una comunidad más justa y consciente.