Quizás lo más atractivo de Grecia a nivel turístico son sus islas, el azul profundo del Mar Egeo y los cruceros a todo lujo que surcan las aguas del Mediterráneo, sin embargo, la parte continental de Grecia tiene también un encanto único: gastronomía, vinicultura, vestigios y pueblos que reciben millones de visitantes de todas partes del mundo, donde convivir con la gente local es cosa del día a día y donde el tiempo parece haberse quedado inmóvil por algunas décadas.
La crisis económica en Grecia que se ha ido sorteando en los últimos años, ha puesto precios muy económicos con relación al resto de Europa en todo lo que tiene que ver con el turismo. Es una ventaja que pocas veces se presenta y es una buena oportunidad para aprovecharla y viajar a Grecia continental.
Atenas
La capital de Grecia es una de las ciudades más antiguas de Europa y cuna de la democracia moderna como la conocemos hoy en día.
Para llegar a Atenas puedes recurrir a cualquiera de las aerolíneas europeas que operan en México, tras una escala en Madrid, París, Londres, Frankfurt, Munich o Roma se puede llegar hasta esta ciudad, perfectamente conectada con el resto de Europa y Medio Oriente.
Atenas tiene decenas de sitios históricos que vale la pena visitar, desde la Acrópolis a lo alto de la ciudad, hasta el Estadio Olímpico de 1898 que conserva su estructura original y evoca los clásicos estadios griegos de varios siglos antes de nuestra era. El Museo de la Acrópolis es el más importante de Grecia, presenta una amplia explicación arqueológica de cómo se planeó y funcionó esta ciudad.
La oferta gastronómica en Atenas es muy variada, ya sea una comida callejera con un souvlaki (que es muy parecido a los kebabs árabes) o una refinada cena en alguno de los restaurantes de cocina griega de autor, donde se combinan los ingredientes de la Grecia antigua como las aceitunas y el conejo, con la influencia otomana de la dominación turca, con especias como el azafrán, clavo o canela.
Atenas es una ciudad muy segura, se puede caminar a cualquier hora por sus distintos barrios sin problema alguno. A diferencia de otros países, en Grecia la crisis económica no detonó la violencia ni la delincuencia, así que es un lugar muy seguro para visitar.
Una de las delicias de la cocina griega son los maridajes con vino local, desde el restaurante más modesto hasta el más elegante tiene vino de la casa, mismo que se vende por kilogramo o fracción y se elabora a partir de uvas regionales como el Agiorgitiko o algunas variantes de Cabernet que históricamente han sido íconos de la enología griega.
Tienen un digestivo que vale la pena probar, el Tentura, un licor añejado con clavo, canela y distintas especias que los griegos acostumbran consumir después de la cena.
Corinto
Muy cerca de Atenas está un pequeño pueblo que alberga una importante zona arqueológica de Grecia. Fue una ciudad estado y hoy está rodeada por iglesias ortodoxas que impresionan con su arquitectura, en contraste con los viejos templos politeístas de la era clásica.
Muchas guías lo recomiendan como un lugar de paso, pero cuenta con una amplia variedad de hoteles independientes y bed & breakfast, además de mercados y pequeños restaurantes con cocina local.
Ahí están los vestigios de uno de los templos dedicados al dios Apolo. Por su ubicación, fue parte importante del comercio y navegación entre esta región balcánica y el resto de Europa. Por sus muelles pasaron barcos de exploradores que llegaron hasta el final del Mediterráneo.
El pueblo no tiene más de 30,000 habitantes, es un perfecto sitio para disfrutar de la provincia griega, con familias que cosechan su alimento, ordeñan sus vacas y elaboran sus propios quesos, un rincón muy artesanal en la Grecia moderna.
El recorrido continúa hacia el sur de Atenas, luego de pasar por Corinto está la cuna de los Juegos Olímpicos modernos. Aquí, dice la tradición, bajaban los dioses al monte del Olimpo, y años más tarde se gestaron los juegos deportivos más importantes de la antigüedad. Guerras enteras se detenían para dar paso a los Juegos Olímpicos.
El complejo arqueológico es enorme, se ven los distintos templos, el estadio y las instalaciones donde vivían y competían los atletas. Impresiona por sus dimensiones el templo de Zeus y el sitio donde cada cuatro años, por efecto del reflejo solar, se enciende la antorcha olímpica.

Junto a la zona arqueológica, hay un pequeño pueblo –también llamado Olimpia— con decenas de hoteles de todas las categorías. Vale la pena explorarlo y dejarse deleitar en alguna de sus cocinas callejeras, o beber una buena cerveza griega en alguna de sus tabernas por la noche.
La zona arqueológica de Olimpia es una de las más visitadas del mundo, la señalética y los folletos en distintos idiomas describen con claridad cómo nacieron y murieron los Juegos Olímpicos de la antigüedad, asimismo, cómo en este sitio hubo competencias olímpicas en los primeros Juegos de la era moderna, en 1896, y en 2004.
En uno de los extremos al occidente griego está el puerto de Patras, desde aquí salieron y llegaron todo tipo de productos, personas y mercancías por miles de años hacia el resto de Europa. Actualmente hay servicio de transbordador desde algunos puertos de Italia.
Las calles de Patras están llenas de historias cosmopolitas; gente de todas partes del mundo que buscaba entrar a Grecia desde la antigüedad dejó sus raíces en este puerto.
Hoy en día es la tercera ciudad más grande de Grecia, tiene unos 250,000 habitantes y la infraestructura turística es creciente. Tiene todo tipo de hoteles, restaurantes y museos que muestran la historia de las relaciones entre Grecia y Europa desde siglos atrás.
En Patras es muy común encontrarse con restaurantes locales, donde las cartas solo están en griego, sin embargo, siempre hay alguien que hable inglés o que esté dispuesto a traducir incluso con mímica el contenido del menú.
En el centro de Patras hay un legendario molino de café, donde llegan por mar granos verdes desde Brasil y son tostados con toda la influencia otomana que quedó en la región. Toda una historia de siglos en cada taza de café griego, como aquí llaman a lo que en otros lugares se conoce como café turco.

Pocos saben que a la par de los Juegos Olímpicos de la antigüedad, existieron los Juegos Píticos celebrados en Delfos, al norte de Olimpia. Tenían prácticamente la misma importancia.
La zona arqueológica de Delfos alberga el gran oráculo que en la antigüedad servía como sitio de consulta de los mortales con los dioses, principalmente con Apolo. De acuerdo con la religiosidad griega, este era el centro del universo y el lugar donde Apolo se transformó en delfín –de ahí su nombre Apolo Delfinio y el origen del nombre Delfi, luego Delfos-.
El sistema de juegos Panhelénicos incluía los Olímpicos, los Ístmicos, los Nemeos y los Píticos, estos últimos con sede en Delfos. Se celebraban también cada cuatro años y competían tanto Delfos como Olimpia, por tener las mejores instalaciones para los atletas y en honor a los dioses.
Para entender la organización de los Juegos Olímpicos de la antigüedad es necesario visitar Delfos y comprender las similitudes y diferencias con los Juegos Píticos. La zona arqueológica está clavada en una montaña, rodeada por olivos y con vistas espectaculares de la serranía griega.
Si bien Delfos no tiene un pueblo actualmente, a pocos kilómetros de ahí está Arájova, uno de los pueblos de montaña más pintorescos de Grecia. Tiene menos de 4,000 habitantes, decenas de hoteles independientes en la calle principal y auténticos restaurantes con cocina y vino local. Durante el invierno hay una estación de esquí muy visitada por la población local. Los paisajes son espectaculares.
Calcis
La mejor forma de cerrar un recorrido por Grecia continental es en este puerto, que está en el estrecho más pequeño entre el territorio continental y la isla de Eubea.
La oferta hotelera es muy amplia, muchas cadenas internacionales tienen grandes resorts junto al mar. La zona de malecón y playas es impresionante, así como la vida nocturna y la zona bohemia donde se unen la isla y el continente mediante un gran puente, obra de la ingeniería moderna griega.
Calcis es un importante polo cultural en Grecia, hay una gran diversidad de galerías de arte, exposiciones temporales y museos que dan cabida al arte contemporáneo gestado a partir del siglo XX.
Es inevitable ver la influencia otomana en esta región, pues los turcos dominaron Grecia durante siglos y el arraigo cultural se mezcló con la herencia de la Grecia clásica, lo que gestó una sociedad única y diversa que combina lo mejor de Asia y Europa en un solo punto.
Requisitos de entrada a Grecia
- Como país de la zona Schengen, solo pasaporte mexicano con vigencia de al menos seis meses.
- Boleto de avión de regreso a México.
- Reservaciones o itinerario tentativo para mostrar a las autoridades policiales.