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Jueves , 21.03.2019 / 04:16 Hoy

¿Por qué comemos palomitas en el cine?

En un inicio, los dueños no permitían esta botana en las salas de cine, pero su bajo precio hizo que se convierta en la botana más popular durante la Gran Depresión.
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Al escuchar "palomitas" lo primero que nos viene a la cabeza es cine y películas, especialmente en la temporada de los premios Oscar 2019 que puedes seguir aquí en directo.  Sin embargo, te has preguntado ¿por qué la botana está asociada con esta forma de entretenimiento?

Según el Smithsonian, durante un inicio, el cine estaba dirigido a la gente más "educada" o "culta" y los dueños de las salas no querían tener nada que ver con alimentos "ruidosos" que pudieran ser desparramados por los clientes durante las funciones. 

Conforme pasaron los años, el cine dejó de ser una actividad exclusiva para la "alta sociedad" y se convirtió en un pasatiempo para personas de todos los estratos sociales, especialmente en 1927 durante la Gran Depresión en Estados Unidos, ya que las personas buscaban distracciones baratas e ir las películas cumplía ese requisito.

Al principio, las salas no estaban equipadas con máquinas de palomitas y los vendedores independientes aprovecharon esa oportunidad para venderlas afuera de los cines. Como los granos de maíz eran extremadamente baratos durante esa época, prácticamente cualquier persona que tuviera cinco centavos de sobra podía comprar una bolsa. 

Al ver el éxito de las palomitas de maíz, los dueños permitieron a los vendedores ofrecer su producto dentro de las salas —cobrándoles una pequeña comisión— hasta que los propios cines comenzaron a producirlas. La botana comenzó a tener tanta demanda durante la Gran Depresión, que algunos cines bajaron el costo de las entradas para que las personas pudieran pasar por su bolsa y así mantener vivo sus negocios.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la mayoría del azúcar producido en Estados Unidos era enviado para las tropas combatiendo al otro lado del mundo, mientras que la sal y los granos de maíz sobraban, así que lo único que los cines podían ofrecer eran las palomitas.

En los 60, la venta de palomitas comenzó a disminuir por la llegada de los televisores. La gente prefería quedarse en su casa a ir a los cines y aún no era muy popular prepararlas desde el hogar. 

En 1970, con la creación de los hornos de microondas, las palomitas nuevamente comenzaron a ganar popularidad, ayudando al cine nuevamente a convertirse en una de las principales formas de entretenimiento. 

Actualmente, el éxito de las palomitas continúa y siempre se están reinventando, ya sea con caramelo, queso, chile, etc. Es fácil suponer que mientras se produzcan películas y existan salas de cine, las palomitas de maíz seguirán siendo la botana favorita de las personas. 

RL

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