Tokio es frustrante. Podrías vivir ahí 100 años y no terminarías de conocer sus rincones y sorpresas que esperan detrás de cada esquina y al final de cada pasillo y escalera.
Entre las caminatas típicas por el distrito de compras con grandes boutiques, Ginza; los jardines del Palacio Imperial en Marounichi, y la ciudad de la electrónica en Akihabara, no queda casi tiempo, ni resiliencia de los pies, para ver más allá de las tradicionales rutas de turistas. Pero si estás dispuesto a hacer un esfuerzo extra a cambio de experiencias auténticas, las siguientes son las mejores apuestas.
La subasta de atún en Tsukiji
Japón es uno de los países donde la diferencia de horarios puede jugar a tu favor. Debido a que hay 14 horas de diferencia, al menos durante los primeros dos días será fácil estar despierto, lúcido y sin sueño a las cuatro de la mañana. Este es un excelente momento para acudir a la subasta de atún que se realiza en el mercado de pescado más grande del mundo, donde se comercian alrededor de 2,000 toneladas diarias.

Todo el mundo habla de la subasta en Tsukiji, pero muy pocos logran presenciarla. En primer lugar, el mercado está cerrado los domingos, muchos miércoles y en vacaciones —especialmente las navideñas— así que te conviene pedir a conserjería de tu hotel ayuda para asegurarte de los horarios.
En segundo lugar, solo se conceden 120 lugares al día para observar la subasta, sin excepciones. Las entradas se asignan en el Osakana Fukyu Center (Centro de Información del Pescado). El primer grupo de 60 personas entra a las 5:25 am y el segundo a las 5:50 am, pero la gente empieza a formarse a las 3:30 am.
En tercer lugar —y la complicación principal para llegar a la subasta— es que el metro de Tokio abre a las 5:00 de la mañana, así que las únicas opciones son caminar o tomar un transporte privado para llegar a tiempo.
Sumo, el deporte nacional
Se dice que el emperador japonés desciende de un Dios que hace miles de años ganó en un combate de sumo el liderazgo de la nación. Sus rituales lo convierten en más que el deporte nacional: es una parte de la herencia cultural de Japón.
En enero, mayo y septiembre se realizan torneos de sumo en Tokio y los boletos para cada sesión comienzan a venderse un mes antes. Puedes conseguirlos en las tiendas de conveniencia Lawson’s o, si el combate es entre semana, comprarlos directamente en el Estadio Nacional de Sumo (Ryogoku Kokugikan) a las ocho de la mañana.
Los combates comienzan alrededor de las 9:00 am, pero la mejor hora para ver acción es a partir de las 4 pm. Los fines de semana es imposible conseguir boletos a última hora.

Para llegar, dirígete a la estación Ryogoku de JR o de la línea fucsia del metro de Japón. Si comes en el área, tienes que probar el alimento tradicional de los luchadores de sumo: Chanko Nabe, un caldo con vegetales, mariscos y carne.
Si tu estancia en Japón no coincide con los torneos, contrata un tour para observar un entrenamiento en una de las aproximadamente 40 beyas (casas de sumo) que existen en Tokio, donde los sumos viven bajo rígidas normas.
Kamata Onsen
Los balnearios son una tradición centenaria en Japón. A 15 minutos caminando de las estaciones de tren Kamata y Keikyu Kamata se encuentra un onsen que data de 1937. Sus baños koruyo son de un negro tan opaco que dejarás de ver tu mano al sumergirla solo 10 centímetros.
El agua está impregnada de ácidos húmicos, los cuales le dan el distintivo color y supuestamente ayudan a aliviar los dolores de cabeza, espalda y piernas, y mejoran la calidad de la piel.
Kamata presume también de sus baños de agua electrizada, que puede sonar peligroso pero en realidad es relajante.
Un gran escape: Nikko
En el pequeño pueblo de Nikko podrás encontrar decenas de templos erigidos en medio del bosque.
El complejo más famoso de edificios es Toshugu, donde se encuentra la famosa escultura de los tres monos sabios o místicos, Mizaru (“no ve”), Kikazaru (“no oye”) e Iwazaru (“no habla”) y se utiliza para enseñar a los niños la regla de oro: “no escucho maldad, no hablo maldad y no veo la maldad”. Según el proverbio budista, estos preceptos nos protegerán de la maldad.
También se encuentra aquí Nemuri neko, la escultura de un gato que supuestamente se levantaba de noche para comer las sobras en el templo.
No dejes de visitar la sala Honjido, con una enorme pintura de un dragón en el techo, donde podrás escuchar cómo suena el llanto de un dragón.
Si te gusta la caminata, antes de volver a Tokio toma un autobús para visitar el lago Chuzenji.
Para tomar en cuenta:
Muchos comercios en Japón no aceptan tarjetas de crédito ni débito. Asegúrate de contar con suficiente efectivo. Hay tiendas de conveniencia abiertas las 24 horas y tienen cajeros compatibles con la mayoría de las tarjetas de débito occidentales.
Descarga estas aplicaciones:
- Japan Rail para tener el mapa de todas las líneas de trenes y metros durante tu viaje. Es útil especialmente en viajes largos y puedes descargar algunas regiones para ver las rutas offline.
- Tokyo Travel Guide and Offline City Map de Ulmon, para obtener un mapa de la ciudad que te muestra dónde te encuentras sin necesidad de estar conectado a internet.