Al entrar a Don Nino en su sucursal de la colonia Roma, los colores de sus cremosos helados captan la mirada, provocan el antojo y generan emoción; sin embargo, la experiencia no se limita a la elección correcta entre la diversidad de sabores que se lucen a través de la vitrina; pues la más reciente sede de Fernando Saucedo permite que el gozo vaya más allá con la imagen que luce al fondo de su gelatería.
"Decidimos poner la imagen de la Fuente de Trevi en esta pared porque en Roma la heladería está justo a unos pasos; entonces la idea es que la gente venga y por unos minutos provoque su imaginación y al degustar el helado se sienta en el pleno corazón de la capital italiana", dice el empresario al comentar los detalles de la experiencia que ofrece en la calle de Chihuahua 113, justo donde hace esquina con la calle de Orizaba.
Un par de comensales entra a la tienda y de inmediato son atendidos por el personal, aunque a unos metros se puede apreciar que hay indecisión ante la variedad de sabores que se ofrecen: chocolate, vainilla, coco, aunque el anfitrión comparte que uno de los preferidos es el de pistache.
"Suele pasar", dice Fernando, quien atribuye el éxito de su rico postre a su origen; ya que en Don Nino se sirve la receta tradicional del Maestro Heladero, Francesco Mastroianni, quien ha sido campeón durante cinco años de un concurso que se realiza en Italia; y cuya receta ha alzando nivel internacional, pues se sirve en China, Londrés y Florencia por citar algunas partes del mundo que ha conquistado con sus helados.
"Nosotros importamos el helado", dice orgulloso al explicar cuál es el proceso que sigue el producto que trae de Cantabria, Italia y llega a México por Veracruz.
Y detalla: "La particularidad y sin duda la razón por la que el maestro heladero ha ganado el concurso es porque la forma de hacer el helado es muy tradicional, cuando acudí a su fábrica me sorprendí cómo transforman la leche en crema y como van dándole sabor, a partir de que le ponen el ingrediente, puede ser el pistache troceado o el chocolate y baten hasta lograr la suntuosidad de la crema que premia al paladar".
Y si bien es cierto que el sabor de los helados es el principal atractivo de Don Nino, también es real que la atmósfera, --un amplio e iluminado salón con detalles que remontan a un ambiente mediterráneo y donde los frescos limones dan vida con su color-- que distingue a la gelatería invita a disfrutar la experiencia italiana, mientras se degusta alguno de los 20 sabores que coquetean desde las vitrinas, o alguno de los otros postres que se han sumado a la carta para complacer el gusto de todos los visitantes.
"También servimos cannolos, una galleta con licor italiano rellena de queso ricotta con chispas de chocolate y trozos de pistache", comenta al tiempo que el exquisito postre llega a la mesa, acompañado de un café.
En la propuesta de Saucedo también hay lugar para el clásico tiramisú: "Lo tenemos de caramelo, fresa, pistache y el tradicional", explica mientras una pareja se acerca a la mesa que está cerca de la Fontana de Trevi y aprovecha que otros clientes aún están decidiendo qué sabor pedir, para tomarse una foto; mientras el anfitrión sonríe porque idea de provocar una experiencia italiana en su gelatería, en el pleno corazón de la Roma sí se logra.
AJR