Aquí, los huaraches se comen, los mosquitos se beben y la vegetación está rodeada de arte: es Toluca. La capital del Estado de México tiene lugares renovados que vale la pena visitar para ver con tus propios ojos cómo ha cambiado esta ciudad, que se encuentra a menos de 70 kilómetros de la Ciudad de México.
El infaltable Cosmovitral
El principal atractivo del centro de Toluca es el Cosmovitral, el cual se encuentra dentro de un edificio art nouveau de estructura metálica que se empezó a construir en 1908 con el fin de albergar un mercado que se inauguraría un par de años después como parte de los festejos del Centenario de la Independencia.
Sin embargo, la Revolución hizo que ese mercado se pudiera inaugurar hasta 1933, pero en 1975 cerró sus puertas. En 1978, se aprovechó el lugar para instalar aquí un enorme vitral, que es considerado por muchos como el más grande del mundo, y que fue diseñado por el artista mexiquense Leopoldo Flores.
[OBJECT]Con 45 toneladas de vidrio soplado, 25 toneladas de plomo y 500,000 piezas de 28 colores diferentes, este vitral representa el desarrollo del hombre en el cosmos (de ahí su nombre) con la lucha de dualidades como el bien y el mal; la luz y la oscuridad; los ángeles y demonios. Con una extensión de más de 3,000 metros cuadrados, fue inaugurado en 1980 y su pieza más conocida (y fotografiada) se encuentra justo en la entrada: el Hombre Sol.

A su vez, el Cosmovitral es la casa de un gran jardín botánico que reúne ejemplares de diferentes partes del mundo, además de un jardín oriental y otro tropical. Fue remodelado hace un par de años, ofrece visitas guiadas todo el día y la entrada cuesta 10 pesos; abre de martes a sábado de 10:00 a 18:00 horas, y domingos de 10:00 a 15:00.
Caminando, comiendo y bebiendo por el centro
A las salida del Cosmovitral hay una gran explanada llamada Plaza Ángel María Garibay, en honor a ese sacerdote católico e historiador, que estudió las culturas prehispánicas y que fue uno de los más importantes expertos en la lengua náhuatl.
Más adelante, se puede admirar la Catedral que se empezó a construir en 1867, pero se terminó hasta la segunda mitad del siglo 20, por lo que su estilo es más moderno de lo que parece a simple vista.

A unos pasos se encuentran los portales, que forman parte de un edificio construido en 1832, en el que vivirían los funcionarios que llegarían a esa ciudad que se acababa de designar como capital del Estado de México.
Ahí hay que aprovechar para comer una torta de chorizo verde o de albóndigas (les dicen “bombas”) o de carne deshebrada (“estopa”) o de cualquier guiso que se Te antoje. El lugar más famoso es La Vaquita Negra, aunque hay muchas opciones por la zona.
Metros adelante hay otro lugar que recibe a sus visitantes con un legendario letrero que dice “Visitar Toluca y no llevar una botella de Moscos equivale a ir a Acapulco y no bañarse en el mar”. Se trata de La Miniatura, un negocio que en los años 20 era una cantina que vendía un original licor de naranja, el cual, según los clientes, los dejaba “picados”, por lo que los tragos se empezaron a conocer como “moscos”.
Hoy, es un expendio de esta bebida de la que hay cuatro versiones con diferentes grados de alcohol: “A”, para jóvenes; “AL”, para damas; “ALM”, para hombres, y “ALMA”, para suegras. Echa un vistazo a las paredes, ya que están decoradas con una colección de cajetillas de cerillos que rompió un récord Guinness. ¡Y no olvides pedir tu “prueba” de mosco!
Para futboleros

A unas calles se encuentra el estadio Nemesio Diez, casa de los diablos rojos del Toluca y que fue reinaugurado hace unos meses. Construido en 1935 y con capacidad para 30,000 espectadores, es uno de los estadios históricos del futbol mexicano y sede de dos Copas Mundiales (1970 y 1986).
El club “choricero” (como también se le conoce) tiene aquí un Museo Salón de la Fama, en donde exhibe memorabilia de sus 100 años de historia con fotos de sus jugadores históricos, camisetas, banderines, balones y, por supuesto, los 10 trofeos de sus campeonatos de liga. Aunque no le vayas al Toluca, te emocionará recorrer la historia reunida en este lugar.
Dónde quedarse
Para pasar la noche en esta ciudad, una gran opción es el Hotel Crowne Plaza Toluca Lancaster, que tiene 17 años de historia, pero fue recientemente renovado. Cuenta con 113 cómodas habitaciones, un funcional gimnasio con vapor, sauna y spa, además de un legendario bufet de desayuno que es uno de los favoritos de las personas que viven en la capital mexiquense.