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50 años del MAM

Este recinto que resguarda tesoros del arte contemporáneo cumple medio siglo de vida y la ocasión es excelente para reencontrarnos con las artes plásticas, la historia y más. 

En 1964 fue inaugurado el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México, bajo el gobierno del entonces presidente Adolfo López Mateos. Tres exposiciones celebran sus primeros 50 años de vida, entre ellas una de Pedro Ramírez Vázquez para la cual se recreó parte de la museografía original del MAM y será inaugurada este 18 de septiembre; permanecerá abierta hasta el 15 de febrero de 2015.

¿Cómo celebra el MAM sus 50 años?

Por medio de tres exposiciones: 50 años, 50 obras, Carteles del MAM y Pedro Ramírez Vázquez, inédito y funcional.

¿Cuál es papel del museo en el arte en México?

En principio, y acorde con el Consejo Internacional de Museos, la misión de cualquier museo se define por tres ejes: 1. Proteger el patrimonio; 2. investigarlo; 3. difundirlo. El MAM responde a ese deber resguardando un patrimonio de casi 3,000 obras y buscando enriquecerlo mediante donaciones y adquisiciones. Además, su cuerpo de curadores elaboran relecturas de la colección, a la par de hacer también investigación para las muestras temporales. Como espacio de exhibición tiene la responsabilidad de ser incluyente en su programación de exposiciones, actividades académicas y escolares, así como proyectos especiales y editoriales, con el fin de brindar un amplio panorama de la actualidad artística que suscite la reflexión crítica.

¿Cuál fue el concepto que Pedro Ramírez Vázquez trabajó para proyectar el museo?

La arquitectura del museo se inscribe dentro de la corriente del funcionalismo internacional, buscando hacer un espacio moderno y racional, y contrariamente a lo que sus autores, Rafael Mijares y Pedro Ramírez Vázquez, propusieron ese mismo año con las formas y materiales en el vecino Museo Nacional de Antropología e Historia, el MAM posee pocas referencias a la tradición mexicana. Es probable que para el MAM se haya inspirado en los museos modernos: el Guggenheim de Nueva York construido en espiral ascendente por Frank Lloyd Wright unos años antes, en 1959. Resulta curioso que nuestro

El Museo de Arte Moderno guarda obras de Mathias Goeritz, Manuel Felguérez, Graciela Iturbide entre muchos otros autores. arquitecto ignorara a su colega Max Cetto cuando éste le escribió respecto al MAM advirtiéndole no reiterar el error de Wright, pues las formas circulares no son los más recomendable para un museo, al dificultar y encarecer el diseño de la museografía.

¿Hasta qué punto se facilitó o se dificultó el hecho de que el museo fuera construido en el bosque de Chapultepec?

La Unidad Artística y Cultural del Bosque, teniendo entre sus fundadores y como director ni más ni menos que a Pedro Ramírez Vázquez, alentó hacer de Chapultepec un polo recreativo y educativo. Otro hecho que facilitó la creación del MAM, fue que el Departamento del Distrito Federal facilitó un terreno del bosque, ocupado por un restaurante y antiguos invernaderos en desuso. La demolición de estos permitió construir el museo sin necesidad de deforestar.

¿A qué dificultades se enfrentó Ramírez Vázquez para construir el museo?

No debió de ser fácil estar supervisando tantos proyectos a la vez, pues simultáneamente al MAM también se construían o concluían el Museo Nacional de Antropología, el Museo de la Ciudad de México, la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Pabellón de México en la Feria Mundial de Nueva York, se comenzaban a aplicar el prototipo del aula-casa rural ahora también para escuelas en contexto urbano. Pero sin duda la principal dificultad fue la cancelación de una parte importante del proyecto, que originalmente incluía un auditorio y, más indispensable aún, un edificio para bodegas de obra y oficinas, que en su defecto debieron ser improvisadas en recovecos del edificio principal y a costa de espacios de las salas de exhibición. Tampoco se concretó el proyecto original del jardín por el floricultor Matsumoto.

¿Cuál es el papel del museo en la arquitectura mexicana contemporánea?

Con todo y las complicaciones encontradas por el MAM, y a pesar de las disfuncionalidades museográficas de origen, es un testimonio histórico de la museología y el arte en México, y como edificio es perfectamente representativo de la modernidad arquitectónica dentro de la cual originalmente se inscribe, siendo una pequeña joya del funcionalismo, lo que lo vuelve una obra de arte.

Además no es cualquier obra de arte, pues al estar relativamente bien conservada y su gran belleza reforzada por la de su emplazamiento en medio de un jardín boscoso, es un museo privilegiado.

Si bien el museo estará al servicio del arte, y la arquitectura a su vez al del museo, ello no significa que el edificio deba trastocar su propia marca de época: debe adaptarse, pero nunca modificarse, he ahí el reto, porque el edificio es en sí mismo la primera pieza de arte del museo.

¿Se tiene pensado algún anexo o modificación en el corto plazo?

La mayoría de los directores han tenido la voluntad de impulsar la construcción de un nuevo edificio anexo para concentrar bodegas de obra, talleres de museografía, oficinas, cafetería, servicios educativos, centro de documentación, etc. Por razones circunstanciales ninguna administración ha logrado concretar el proyecto, a pesar de que es una urgente necesidad. El 50 aniversario del MAM es la excusa idónea para que las autoridades pudieran interesarse y comprometerse en por fin llevar a cabo un necesario proyecto de restauración, modernización y ampliación.

¿Cuáles son las piezas más importantes que resguarda el museo?

Es difícil decidirse habiendo tantas obras muy buenas e importantes dentro de un acervo tan grande, pero omitiendo las ya demasiado vistas de la escuela mexicana de pintura, pues sin demeritar a ese periodo y sus autores también es nuestro deber como curadores del MAM hacer entender al público que la historia del arte mexicano no concluye ahí, entre las más famosas y paradigmáticas de la segunda mitad del siglo XX a la fecha con las que cuenta el acervo figurarían sin duda: las pinturas cenestésicas de Kasuya Sakai, la serpiente del Eco de Mathias Goeritz, los muros dinámicos de Helen Escobedo, las lacas de Manuel Felguérez, las señales de Vicente Rojo,

Ciudad maya de Gunther Gerzso, Mujer Ángel de Graciela Iturbide, la fotografía de arquitectura de Salas Portugal, los registros de la caja de zapatos de Gabriel Orozco y de ¿De qué otra cosa podemos hablar? De Teresa Margolles. Ahí tienes mi top 10 pensado apresuradamente.

¿Qué es lo que no podemos dejar de ver o de considerar en la exposición que presenta el museo sobre Ramírez Vázquez? Toda su obra inédita: sus facetas como diseñador industrial, textil, de logotipos, de joyería y numismática, de platería y cristalería; también su prolífica actividad como escultor en vidrio; el diseño de la campaña de José López Portillo y el testimonio de la epopeya gráfica de impresos de los Juegos Olímpicos de México 68 de los que fue presidente del Comité Organizador; y en lo arquitectónico, todos los croquis y acuarelas de proyectos no construidos, desaparecidos y posibles póstumos.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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