Se les puede encontrar debajo de las rocas, macetas, en los zapatos, en el techo. El alacrán es una tradición duranguense, y una amenaza.
En lo que va del año son más de 3 mil las personas picadas por el aguijón de este insecto en el municipio de Durango, en el Estado son 4 mil 193 casos, principalmente por la especie "centruroide suffusus".
Pero, al menos en la capital, se cuenta con una producción de estos arácnidos para hacer llaveros y souveniers, incluso alimentos, ya que ahora se preparan en tacos y sopes.
En el centro de atención antialacránico, que se encuentra en el centro de la ciudad de Durango, es atendida la mayor parte de personas y en muchos de los casos, llegan al lugar con los síntomas avanzados.
[OBJECT]María de Jesús Reyes Hernández, mejor conocida como Chuyita, una enfermera conocedora de la cura para los picados y de la psicología de los pacientes, aseguró que los casos son muy variados, desde la persona que es picada a las 6:00 horas y hasta que siente el veneno correr por su cuerpo 14 horas después, asiste a recibir atención médica.
Luego de años de atender pacientes, dice que aún con la experiencia de haber sido picados o conociendo que es letal el arácnido, a las personas no les interesa el ir en el momento a atenderse. "En muchos caso llegan graves".
Relata que las zonas que disparan la estadística de picaduras en la mancha urbana de la ciudad, son el primer cuadro, el centro histórico y colonias de la periferia, fundadas por "paracaidistas", como se les llama las personas que invaden terrenos y construyen sus viviendas, como en la colonia La Virgen y La Gobernadores.
En el centro de la ciudad de Durango, gran parte de las viviendas siguen siendo de adobe, por ser casas antiguas, con un clima propicio para el crecimiento de estos insectos y Chuyita refuerza el comentario, al mencionar que es el calor lo que les ayuda a proliferar.
Ejemplificó que hace tres años, el índice de picados por alacrán fue del doble al sobrepasar las 6 mil personas y la sequía que se dio en el territorio estatal, aumentó la población de estos bichos.
En las colonias populares, consideró que por estar las casas edificadas en cerros, es más susceptible a nidos de alacranes.