Suman ya 28 años de que la familia Triana inició en Santa Rosa con su tradición de matlachines o danza, la cual se ha ido extendiendo hasta Tierra y Libertad en la que familiares, amigos y vecinos dan forma a este arte que se vuelve infalible en cualquier veneración que empieza con el Divino Niño el 20 julio, le sigue con San Judas Tadeo el 28 de octubre y concluye el 12 de diciembre con la Virgen de Guadalupe.
Niños, jóvenes y pocos adultos son los que dan vida a este grupo de danza que con su espontaneidad, gracia, pero sobre todo fe, dan vida a una parte esencial de todo ritual católico, donde sin importar el calor del mes de julio o las bajas temperaturas en diciembre, salen a dar su mejor aporte luego de varios meses de ensayo.
Esteban Triana, relata que esta danza la inició su padre don Esteban hace 28 años cuando vivían en Santa Rosa, la cual comienza por una necesidad, ya que en todas los rosarios o festividades de San Juditas como de la Virgen de Guadalupe, tenían que contratar danzas de otras colonias o incluso venían desde Torreón, por lo que se dio a la tarea de conformar un primer grupo pura familia.
“Somos alrededor de 40 integrantes, pero cuando empezamos éramos 20, donde la mayoría seguimos siendo familia, pero también hay compañeros del barrio, de la escuela, donde comenzamos a ensayar con tiempo para dar nuestras primeras presentaciones en el festejo del Divino Niño”, explica.
Hizo ver que luego de muchos años aquí en Santa Rosa, la familia se mudó a Tierra y Libertad, ubicada a espaldas de la Central de Abastos, siendo ahí donde continuaron con la tradición y enseñanza, al que se han unido otras gente, pero sin dejar de volver al origen a su querido y entrañable barrio de Santa Rosa.
Aclara “Teban” que no cobran un sólo peso, que lo hacen por mucha fe y devoción, pero que en ello aceptan donativos de patrocinadores que lo mismo les dan guajes, palmas, plumas y todo lo que puedan para armar sus trajes de danzantes.