El mundo de la Halterofilia está de luto pues el tres veces olímpico, Mauro Alanís González, se ha adelantado en el camino que todos habremos de seguir.
Alanís González, dejó una marcada huella en el deporte tras numerosos éxitos internacionales, además fue el único levantador de pesas en lograr asistir en tres ocasiones a unos Juegos Olímpicos, Roma 1960, Tokio 1964 y México1968.
El forjador de talentos inició su carrera deportiva a la edad de 17 años en la disciplina de levantamiento de pesas; además de sus tres asistencias a Juegos Olímpicos, también logró asistir en cinco ocasiones a Juegos Centroamericanos, tres Panamericanos, y dos Mundiales. Por quince años fue campeón nacional y en diez años por estados representando a Tamaulipas.
Mauro instituyó un récord Panamericano tras levantar 152.5 kilogramos en categoría ligera. Su nombre está escrito en el salón de la fama en la Ciudad de México, en el de Tamaulipas y en el de su tierra natal Ciudad Madero.
La vida deportiva del destacado atleta no solo fue en el Levantamiento, también fue practicante del más mexicano de los deportes, la Charrería destacando como campeón estatal en Jineteo de Novillo, Jineteo de Yegua y el Paso de la Muerte.
Del tres veces olímpico queda el recuerdo de una inmensa lista de éxitos deportivos, pero también una gran escuela en la Unidad Deportiva de la Colonia Borreguera bajo la responsabilidad de su hijo Benito Alanís Pacheco, quien ha seguido el ejemplo de su padre a quien en vida le entrego excelentes resultados con una camada de jóvenes que llegaron a ser campeones nacionales.
A Mauro se le recuerda con la sonrisa que siempre tuvo para sus amigos y para quien siempre le saludó con afecto, como aquel 16 de septiembre del año en curso cuando participó en el desfile de la Independencia de México en Ciudad Madero, y cuyo recorrido lo hizo sobre su caballo de acero (silla sobre rueda) en el que pasó los últimos años de su vida. Allá nos vemos campeón.
ICGC