La llegada de dos grandes “reactores” al puerto de Topolobampo, Sinaloa, el pasado 29 de mayo, para equipar la planta de amoniaco de Proman GPO, avivó el rechazo no sólo de las comunidades de la Bahía de Ohuira, sino de diferentes sectores de la sociedad que, a través de diversos foros a lo largo de la semana, manifestaron su oposición a dicho proyecto, debido al latente riesgo químico y daño ambiental de esa región biodiversa.
En su estudio de riesgo, la empresa GPO, filial de la empresa suizo-alemana Proman, prevé que, en caso de una fuga por un orificio de tan solo 3.6”, el radio de afectación sería mortal en dos kilómetros a la redonda por la inhalación del gas tóxico, pero en caso de la ruptura total del ducto de acero, el radio de afectación sería de 15 kilómetros a la redonda, alcanzando a Topolobampo, los campos pesqueros Lázaro Cárdenas y Paredones, el Maviri y Ohuira, principalmente.
La planta es promovida por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) de México, filial de la compañía suizo-alemana Proman AG, y financiada por el Banco de Crédito para la Reconstrucción (KfW) de Alemania, que proyecta producir 2 mil 200 toneladas diarias de amoniaco, un gas altamente tóxico.
Desde hace diez años, las comunidades han rechazado la construcción de dicha planta, por el riesgo para la salud humana y un etnocidio cultural para el pueblo originario Yoreme, que habita los territorios de la Bahía de Ohuira desde hace miles de años.
El proyecto consiste en construir una planta de amoniaco que se abastecerá de gas fósil –materia prima–, a través de un ducto de un kilómetro; y por medio de otro ducto de tres kilómetros transportará el amoniaco desde la planta hasta el muelle de Pemex. Esta planta se construye en las bahías del Sistema Lagunar Topolobampo-Ohuira-Santa María, un sitio Ramsar, de importancia internacional por su valor ambiental.
“Una fuga del amonioducto que durara cinco minutos mataría a miles de personas alrededor de la bahía. Incluso llegaría a dañar, aunque a lo mejor no los mate, pero sí a impactar la salud de la gente de Los Mochis; son 400 mil personas”, aseguró Claudia Campero, coordinadora de Justicia Climática de la organización Conexiones Climáticas.
“El riesgo químico es tremendo porque el amoniaco es un veneno, es un gas que se queda a nivel superficie porque es más pesado que el aire. Entonces, si hay una fuga, se queda una nata por tiempo indefinido en lo que la atmósfera, los vientos, logren moverla, y eso asfixia a las personas, no pueden respirar, las mata”, continuó en entrevista con MILENIO.
Opositores bloquean planta
Este sábado, activistas e indígenas de las comunidades Mayo-Yoreme bloquearon el acceso a la planta e impidieron el paso del personal, por lo que la empresa GPO suspendió sus actividades y acusó que dicha acción contraviene las leyes mexicanas.
“Hacemos un llamado a conducirse con apego a la legalidad, respetando la propiedad privada y las garantías de nuestros trabajadores, de quienes dependen miles de familias. En días recientes se ha difundido información imprecisa con el propósito de generar miedo y temor entre la población sobre supuestos riesgos ambientales que no corresponden con la realidad técnica del proyecto”.
En un comunicado, la empresa resaltó que cuenta con todas las autorizaciones requeridas y cumple con la normativa socioambiental nacional e internacional. Mientras que en días previos, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) señaló que el proyecto para la construcción de la Planta de Amoniaco en Topolobampo, Sinaloa, continúa sujeto a supervisión por parte de las autoridades ambientales federales.
La dependencia afirmó que su titular, Alicia Bárcena Ibarra, continuará dando seguimiento personal a ese tema y fortaleciendo los mecanismos de diálogo y atención comunitaria en la región, luego de las manifestaciones registradas desde el fin de semana por la llegada de un supuesto reactor que alarmó a la ciudadanía.
Además, la empresa señaló que el equipo, que la ciudadanía identificó como reactores, en realidad son torres de absorción utilizadas para capturar y separar dióxido de carbono (CO₂) durante el proceso de producción de amoniaco, permitiendo su manejo y aprovechamiento en otras aplicaciones industriales.
Sigue el rechazo
A través de la plataforma Change.org, la petición “Salvemos la Bahía de Ohuira” ya suma cerca de 773 mil firmas; mediante dicho instrumento, la sociedad exige la cancelación de los permisos otorgados y la suspensión del financiamiento para la construcción de la planta, que afirman, no solo pone en riesgo la vida de las personas en un radio de 15 kilómetros, sino que además destruirá el ecosistema marino-costero y amenazará la cultura ancestral del pueblo indígena Yoreme.
Además, este domingo prevén una nueva jornada de protestas, a través de cuatro marchas; la más importante partirá de Los Mochis a Topolobampo a partir de las ocho de la mañana, y una más se llevará a cabo de manera simultánea en la Ciudad de México, desde la Glorieta de la Diana Cazadora al Monumento a la Revolución; además, se prevén movilizaciones en Culiacán y Tijuana.
ROA