Toneladas de hidrocarburo siguen llegando a las costas del Golfo de México, mientras la Secretaría de Marina (Semar) redobla esfuerzos de limpieza en las zonas turísticas como la Playa el Jiote, ubicada en la localidad de Antón Lizardo en el municipio de Alvarado, donde en una sola mañana se recolectaron 1.2 toneladas de sedimentos en 9.6 kilómetros.
Este fin de semana un nuevo recale de chapopote fue registrado en aquella localidad, donde, incluso, un ejemplar juvenil de tortuga verde fue hallado con brea impregnada en su cuerpo, por lo que fue trasladado al Acuario de Veracruz para su rehabilitación.
Chapopote asusta a los turistas en Semana Santa
Así que este Domingo de Ramos, la presencia de chapopote ahuyentó a los vacacionistas; por lo que, en lugar de paseantes y bañistas, medio centenar de navales fueron desplegados en la playa, para combatir con rastrillos y guantes los miles de fragmentos tóxicos incrustados en la arena.
Debido a la contingencia por hidrocarburos, unos 40 civiles que residen en la zona se unieron a los marinos en las labores de recolección del contaminante que se encontraba en estado viscoso y en fragmentos de diversos tamaños, hasta milimétricos, que escapaban al “cepillado” de los rastrillos, por lo que se prevé que las actividades de limpieza continuarán durante la semana.
"Es un chapopote en pedacitos muy pequeñitos, y en lo que estuvimos jalando, sí está bien complicado juntarlos, porque la misma agua lo toma y lo regresa. Entonces, sí es una labor, la verdad, bastante complicada", dijo María Fernanda Barrera, residente del fraccionamiento Real Mandinga.
De acuerdo con la Semar, la contaminación por chapopote se extiende en más de 600 kilómetros en el litoral del Golfo de México, de los cuales, las labores de limpieza se concentran en cerca de 250 kilómetros en las zonas turísticas; mientras que en las playas vírgenes, el hidrocarburo se sigue acumulando.
Tortuguero en peligro de contaminación
A más de 200 kilómetros del Puerto de Veracruz se localiza la Playa Carrizal, un santuario tortuguero enclavado en la Reserva de la Biosfera los Tuxtlas, en el municipio de Catemaco, donde los lugareños piden que el apoyo llegue antes de la temporada de anidación de los quelonios.
Esto ante el inminente daño que el hidrocarburo provocaría, no solo a las cerca de mil tortugas que arriban, sino a los miles de crías que nacen cada temporada.
”Desde hace más de 40 años esta ha sido una playa esencial para las tortugas marinas. Aquí arriban cuatro especies: la tortuga caguama, la tortuga verde, la tortuga lora, se ha llegado a ver también lo que es la tortuga laúd.
“Este siempre ha sido un campamento tortuguero, y las personas de aquí del pueblo se han dedicado casi toda su vida a la preservación de la tortuga marina, y ahora estamos bastante preocupados”, dijo Ulises Cano, habitante de El Carrizal.
El joven pasante de ingeniería ambiental lamentó que ni las autoridades de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas se han presentado ante la contingencia, a pesar de que se trata de una reserva de la biosfera y hábitat crítico para esas especies en peligro de extinción, donde los lugareños se han comprometido con la conservación.
“Nunca se había notado tanta falta de acciones por parte de las autoridades correspondientes o que se le tomara tan poca importancia; porque sí se nota el impacto, se nota bastante, desde el momento en que entras a la playa, se percibe el olor a chapopote, y lo ves en la playa y dices, ¿cómo es posible?”, expresó.
El chapopote se extiende en los siete kilómetros de playa que abarca el Carrizal. Aquí no son fragmentos pequeños, son plastas del hidrocarburo. El que ha llegado en días recientes aún está viscoso, mientras que el material que arribó al inicio de la contingencia ya se ha solidificado y la mayoría ha comenzado a enterrarse en la arena debido al efecto de la marea, los vientos y los eventos de Norte.
“Son gotas grandes y pequeñas de chapopote. Ahorita ha habido dos eventos Norte, pues hubo vientos fuertes y el oleaje se ha ido enterrando. Se ha ido enterrando y pues ahora es menos visible, pero se siente el olor, pero no podemos ver las manchas, está oculto bajo la tierra, bajo la arena”.
Este viernes y sábado, el director de Medio Ambiente y Ecología de Catemaco, Joselito Leal Zacarías, realizó recorridos en la playa, para constatar el nivel de afectación, a fin de solicitar apoyo a la federación y al estado para su limpieza.
“Hemos estado en constante comunicación con los pescadores de la localidad para, posteriormente, hacer una jornada de limpieza. Hasta ahora no se había realizado, pero ya la tenemos programada para el día miércoles de la próxima semana”, dijo Joselito Leal Zacarías.
Por su parte, Oceana, una organización internacional dedicada a la protección de los océanos, señaló que el derrame de hidrocarburos es, además de una emergencia socioambiental, una crisis de transparencia que vulnera el derecho de las comunidades costeras a un medio ambiente sano.
De acuerdo con el reporte de Oceana A Legacy of Destruction: The Deepwater Horizon Disaster 15 Years Later, los efectos de los derrames de hidrocarburos pueden persistir durante años o décadas debido a la acumulación de contaminantes en tejidos de organismos marinos y en sedimentos costeros.
Además, se pueden generar consecuencias directas sobre la biodiversidad, la productividad pesquera y la seguridad alimentaria de quienes dependen del mar.
“El Golfo de México y sus comunidades costeras no pueden seguir siendo tratados como una zona de sacrificio ambiental, un territorio donde los derrames de hidrocarburos suceden sin consecuencias, mientras miles de familias pesqueras e indígenas pagan con su salud, su sustento y su patrimonio cultural el costo de una riqueza que no les pertenece.
“Es momento de replantear el modelo de desarrollo del Golfo de México y asegurar la no repetición de casos como este”, señaló Renata Terrazas, directora de la organización.
RM