La madrugada del pasado miércoles 8 de julio, Martín y su esposa Ruth dormían en su habitación, cuando los despertó un denso humo y el olor a quemado.
Al incorporarse se dieron cuenta de que su casa se estaba incendiando, y las llamas avanzaban rápidamente hacia su cuarto.
La pareja quedó atrapada. No había ninguna ventana. Ni siquiera un resquicio por dónde salir y ponerse a salvo.
Con la adrenalina a tope, el hombre de 58 años derribó un aparato de aire acondicionado de ventana y, con la ayuda de vecinos, pudo salir , al igual que si mujer, a través del diminuto boquete.
"Pero ella quería salir como de frente, y no podía, y le digo: estírate... estírate... y donde se estiró, gracias a Dios, no sé ni cómo por ahí ella cupo... y le ayudé a empujarla y ya estaba ya un vecino jalándola, y luego igual ya yo me aventé y me salí por ahí... no sé cómo también", relató Martín.
En cuestión de minutos la pareja perdió casi todas sus pertenencias: muebles, aparatos, ropa y documentos.
"Todo todo prácticamente huele a quemado entonces vamos a ver, no sé, lo que se pueda recuperar, pero pues como todo huele a quemado... digo, agregó.
Para colmo, la vivienda, ubicada en la calle San Fernando casi esquina con Grulla, en la colonia San Miguel, de Escobedo, quedó con daños estructurales severos, por lo que difícilmente podrá volver a ser habitada.
"Sí, así es, pues ya vamos a ver cómo hacer la reparación, pues poco a poco también, porque pues sí, sí fue algo el daño", reiteró el trabajador de una fábrica de salsas.
Ante tales circunstancias, el matrimonio requiere del apoyo de la comunidad.
"Ahorita acabamos de hacer algunos gastos: le tuve que comprar sus lentes nuevos (a mi esposa), porque se le quemaron. También un tanque de oxígeno. La acabo de llevar con el médico... radiografías...', aseveró.
Pese a los daños materiales que resintieron, se consideran afortunados de alguna forma, por haber conservado la vida.
"Como nos han dicho: tenemos unos ángeles grandes que nos protegieron, y pues más que nada, el mero mero... o sea Dios. Y pues le doy gracias a Dios de que estamos vivos... y aquí estamos", comentó la señora Ruth Cerecedo.
Los gastos en este momento son cuantiosos, pues Ruth requiere de atención médica debido a diversos padecimientos.
"Es la diabetes tipo 2. El primer Covid me afectó los pulmones. Y cómo nos dijo ayer el doctor: inhalé mucho monóxido de carbono (en el incendio), entonces mis pulmones están muy dañados ya otra vez", puntualizó quien labora en la limpieza de una casa en Santa Catarina.
El apoyo para Martín y su esposa Ruth se puede hacer llegar al número de cuenta:
- 4169 1606 3544 2123
- De BanCoppel
- A nombre de Martín Pérez
grt