El periodista Eliseo Barrón nació en 1973 en la comunidad del Paso del Águila en Torreón, Coahuila, y fue egresado de la Ingeniería en Agronomía de la ITA 10, ahora Instituto Tecnológico de Torreón. Murió durante su etapa como reportero, su oficio amado, un día como hoy pero de aquel trágico 2009.
Sus inicios fueron como colaborador en el diario Zócalo de Ciudad Acuña, Coahuila, luego empezó a laborar en la sección agropecuaria y llegó a cubrir diferentes fuentes hasta establecerse en la sección policiaca del periódico La Opinión Milenio y el Express en Torreón.
Se cumplen ya 10 años desde que el periodismo lagunero perdió a un elemento que todos lados decía traer bien puesta la camiseta por la empresa y por su trabajo. Minucioso, concreto y veloz al redactar, sobre todo entregado a lo que hacía.
Amante del buen cine, del béisbol y de jugar softbol, un buen amigo y un excelente compañero de trabajo y padre de familia. Directo y claro con sus fuentes, bromista y ocurrente con los suyos.
En las fiestas entre compañeros o en las frecuentes reuniones en el taller con "Don Chito", gustaba de tomar las riendas de la parrilla, siempre con su refresco pues no consumía ni una gota de alcohol.
"Pichaba las pizzas" y en las reuniones cooperaba hasta para las cervezas y eso que no tomaba.
Aprovechaba cualquier momento para organizar algo para amenizar a los del área de redacción.
"Promovía mucho el compañerismo y en cualquier momento inventaba algo para convivir", recuerda Luis Alatorre, de Milenio Laguna.
También su compañera Gabriela Vázquez expresó el cariño que le tenía.
"Muy rápido se enganchó en aquella redacción de La Opinión. Su 'buenas tardes gente' era esperado cada día. Su juventud y carácter de hombre de campo le hizo rápidamente ser querido. Sabía disfrutar del humor, pesado humor, que inunda las redacciones de los diarios", comentó.
"Eliseo era un hombre de bien, con capacidad de expresar sus inquietudes. Siempre buscando mejores las condiciones de trabajo para todos, exigiendo respeto al periodismo policiaco, valorando al diario al que pertenecía y recalcándonos que esas notas sostenían al "europeo", como él llamaba a Milenio", agregó.
También compartió en sus redes sociales palabras dirigidas a su buen compañero:
"Te extraño. Eliseo extraño tu transparencia. Tu forma directa de decir las cosas. Tu estilo lagunero de hacer amigos. Tus bromas. Tú forma única de hacer sentir a tus compañeros queridos. Tú forma de amar a tu familia. Tu valor para defender tus puntos de vista. Tus ganas siempre de ir por la nota".
"Entre las computadoras se escuchaba un ¡Calla Vázquez, calla!", compartió Gabriela.
Más frases de Eliseo que se llegaban a oír cuando estaba en el área de redacción eran por ejemplo: "¡Quiúbole qué!", "Chavo" y "Que le sea leve", al despedirse de los editores.
Anécdotas con sus compañeros de otros medios también fueron muchas, mismos que señalan que Eliseo no dudaba en apoyar a un colega y cuando lo llamaban para una emergencia acudía hasta donde le indicarán, tal como recuerda Onésimo Zúñiga, quien lo describe como un hombre bromista pero directo, y serio al recabar información.
Era comprometido con su fuente, incluso era de los que en la guardia nocturna esperaba en las instalaciones de la Cruz Roja para acudir de inmediato a los hechos, casi siguiendo la ambulancia, disfrutaba su trabajo.