Paulina recuerda que tenía cuatro años cuando conoció a Gabriel Vallejo Zerón, el psicoanalista de su mamá, Minerva. Con el paso del tiempo él se ganó la confianza y cariño de la señora hasta seducirla. Fue así que aquella relación de terapia-paciente terminó y ambos se hicieron pareja; sin embargo, al volverse parte de la familia él abusó sexualmente de aquella niña, quien aún vive con el recuerdo de la última vez que fue violada el 22 diciembre de 2020, cuando tenía 21 años de edad.
Tras varias sesiones en un consultorio en la calle Francisco Frejes número 237, colonia Ladrón de Guevara, en Jalisco, su mamá empezó a sentir una atracción física por Gabriel y se hicieron pareja. No obstante, tras oficializar su relación, él quería mostrar que sería la nueva figura paterna, pero sólo era un pretexto para agredir sexualmente a su hija.
Paulina recuerda que primero, con gritos y amenazas, le decía que tenía que estar desnuda porque según él ‘se tenía que poner bien’ y al no tener un papá, como familia sufrirían y su sexualidad se vería afectada.
“Decía que nuestra familia estaba mal y que no teníamos una figura paterna y por eso nuestra sexualidad estaba atrofiada. Desde muy pequeña lo conocí, tanto así que me metió al kínder. Después de que son pareja, Minerva empieza a permitir que Gabriel tenga una cercanía a mí. Desde los cinco años, él empieza a manipular mediante este rol paterno y psicológico, porque él empieza a fungir como mi psicoanalista.
"Recuerdo que yo no me sentía cómoda y todo era a la fuerza, desde muy temprana edad hasta 21 años. Siempre fue lo que él quería y todo lo lograba mediante el miedo, manipulación y violencia”, contó Paulina a MILENIO.
El 18 de febrero del 2006 hicieron un viaje familiar a Cancún, Quintana Roo. Al llegar, Paulina, quien tenía siete años en ese momento, sufrió el primer abuso sexual por parte de Gabriel Vallejo Zerón dentro de un automóvil cuando iban a Xcaret. Esa ocasión, Minerva, quien iba en el asiento del copiloto, se durmió y Paulina estaba atrás con su hermano menor, quien también se durmió.
La joven narró ante las autoridades de la Fiscalía General del Estado de Jalisco, a través de la carpeta de investigación de la cual MILENIO tiene copia, que aquel día cerca de las 21:00 horas, en el hotel donde se hospedaron Gabriel y Minerva platicaban sobre turnarse para cuidar a Paulina y a su hermano; momento en que ocurrió un segundo abuso.
Minerva durmió con su hijo y Paulina con Gabriel. Sin embargo, el psicoanalista se recostó muy cerca de ella, quien por miedo fingió estar dormida para despistarlo.
“Era un cuarto con dos camas y Gabriel convenció a Minerva que yo me quedara a dormir con él. Era como obligatorio que siempre teníamos que estar desnudos. Minerva se duerme con mi hermano en una cama y en otra Gabriel y yo; ahí sufro mi segundo abuso pensando él que yo estaba dormida, pero yo estaba despierta, muy asustada y sabía que no podía hacer ruido, ni gritar, ni nada”, platicó.
Al día siguiente, Gabriel Vallejo y Minerva tuvieron una discusión, por lo que él se regresó a Guadalajara, mientras que ellos se quedaron en Cancún. Ya después en el avión, cuando volvían los tres, Paulina le contó a su mamá lo que había pasado.
“Le dije que le tenía contar algo y que me prometiera que después de lo que le iba a decir ya no íbamos a ver a Gabriel. Le conté que me tocó y le expliqué cómo pasó; me aseguró que no lo íbamos a volver a ver”, narró.
Tras ello, su mamá llevó a su hija al consultorio para decirle a Gabriel lo que le había contado, pero éste aseguró, según consta en la denuncia, que Paulina “era una perversa, que estaba loca y si Minerva no sabía la clase de hombre que él era, que se fuera”.
Ante ello, Paulina recuerda que no tuvo de otra “más que aceptar lo que había pasado en Cancún no era lo que realmente pasó”.
Ella creció y el nivel de abuso sexual aumentó. Paulina, cuando tenía 11 años, recuerda que Gabriel fue por ella y su hermano a la escuela. Ella iba sentada en el lado del copiloto y su hermano atrás, cuando el psicoanalista volvió a abusar de ella, lo cual, “lo hacía en repetidas ocasiones” cuando iba a recogerla al colegio.
Paulina denunció que en diciembre del 2012 Gabriel la subió a su automóvil, diciéndole que tenía una sorpresa y condujo a un parque en Guadalajara.
Ahí, le regaló una rosa y un oso de peluche. Posteriormente, trató de convencerla que “era amoroso” e irían a conocer un hotel. Aunque Paulina se negó a ir, él la llevó contra su voluntad y abusó de ella, e incluso le pidió que no contará nada a su mamá de lo que había pasado.
De acuerdo con la carpeta de investigación, ya cuando Paulina tenía 12 años, “mínimo dos veces por semana”, Gabriel la llevó a distintos moteles para abusar de ella. Fueron años los que Paulina sufrió agresiones e incluso golpes por parte de Gabriel Vallejo, como “un puñetazo en el busto y amenazas de muerte” porque él se enteró que tenía un novio a sus 13 años.
“Me llevó a dos cuadras de donde estaba Centro Magno y me empieza a insultar (…) me da puñetazos en el busto y en las piernas. Yo estaba llorando a tal grado que pasaba la gente y se nos quedaba viendo por el nivel de violencia; llegó una patrulla y él le dijo a la policía que yo era su hija. Uno de los policías se acercó a preguntarme si yo estaba bien y Gabriel, con la mirada hacia mí, me hizo decir al oficial que estaba bien y se fueron”, dijo Paulina.
La joven recuerda que todos los días lloraba y vivió “un punto de quiebre” porque Gabriel la amenazó con matar a su hermano y a ella, lo que ocasionó que pensara en suicidarse.
Fue hace un año, el 22 de diciembre, cuando Gabriel Vallejo Zerón abusó por última vez de Paulina Landeros y de acuerdo con el testimonio de la joven, dos días después, durante una charla en un carro Gabriel él le contó que quería tener una familia con Minerva, “pero ella le había sido infiel” y él se había enamorado de Paulina, cuando ella tenía siete años.
“El gobierno y la fiscalía de Jalisco lo saben e incluso se les ha dado información puntual de dónde creemos que está y no se ha hecho nada al respecto (…) es un apersona muy violenta, agresiva y manipuladora. Temo por mi vida y por la de mis seres queridos. Que se haga justicia”, expresa Paulina con la voz a punto de llorar.
Joaquín Xamán, abogado de Paulina, contó en marzo a MILENIO que existía una orden de aprehensión contra Gabriel Vallejo Zerón por violación, delito que amerita prisión preventiva oficiosa y se giraría—hasta ese momento—la solicitud de la ficha roja de Interpol para detener al psicoanalista.
En comunicado posteriormente, fechado el 24 de mayo pasado, la defensa de Paulina informó que fue dictada una nueva orden de aprehensión por el delito de violación y abuso sexual infantil, misma que se buscaría sea ejecutada por las autoridades correspondientes; hasta el momento el hombre sigue prófugo.
FLC