Las decisiones impulsivas pueden llevar a riesgos extremos en momentos de crisis emocional, donde una "puerta falsa" como la liberación de gas no solo pone en peligro la propia vida, sino la de vecinos inocentes.
Las autoridades realizan los peritajes para confirmar las causas exactas de la explosión de un departamento que afectó todo el edificio en el Fraccionamiento Olivos 2 de Altamira, pero las primeras líneas apuntan claramente a un acto humano y no a un accidente fortuito, por lo que hay familias enteras que ahora enfrentan incertidumbre habitacional.
Según las investigaciones preliminares con testimonios recabados, el propietario del departamento, un hombre de aproximadamente 45 años llamado Erik, habría provocado intencionalmente la explosión tras una fuerte discusión sentimental con su pareja.
Se habla de que después de una ruptura o conflicto amoroso, la mujer salió del hogar llevándose a su hijo de 11 años. El hombre, en un aparente cuadro depresivo o intento de quitarse la vida, abrió la válvula del tanque de gas LP, permitiendo la fuga masiva de combustible.
Al encenderse, se produjo la explosión que causó un incendio, daños estructurales severos como derrumbe parcial de paredes y orificios en el edificio, quemaduras graves en el rostro, tórax, brazos y posiblemente vías respiratorias del involucrado.
Actualmente, el hombre permanece intubado y en estado delicado en el Hospital IMSS-Bienestar “Dr. Carlos Canseco” de Tampico, con quemaduras de segundo y tercer grado.
Evacuación y dictamen
Se evacuaron preventivamente a 38 personas por riesgo de colapso estructural, y fueron alojadas en un hotel por disposición del gobierno municipal de Altamira, encabezado por el alcalde Armando Martínez Manríquez.
El mandatario estatal, arribó nuevamente la tarde del martes a la zona donde se registraron los hechos para dar a conocer que tienen ya en su poder un oficio de parte del Colegio de Ingenieros y Colegio de Arquitectos, donde se establece que hoy miércoles estarán listos los dictámenes finales, en respuesta a la solicitud del ayuntamiento de efectuar un análisis estructural del edificio donde ocurrió la explosión y el de junto.
En lo que esto sucede la recomendación inmediata es el reforzamiento del primero, segundo nivel y tercer nivel, como se ha hecho a base de pilares de madera para evitar que la losa pueda colapsar, al haber grietas evidentes dentro y fuera del inmueble.
Tenemos 14 personas albergadas en Villas de Altamira y 24 personas fueron trasladadas con sus familiares, para dar un total de 38 personas que residían en 14 departamentos afectados. También resguardaron a mascotas, que eran tres perros y un conejo.
Situación crítica de inmueble en Altamira
Ramón Regalado, subdirector de Obras Públicas del municipio de Altamira, explicó que el estallido causó daños significativos en los muros de carga del inmueble, que utiliza un sistema constructivo basado en vigueta y bovedilla con muros portantes.
“Estamos en una situación crítica. Estamos apuntalando la estructura para contener el progreso del daño y, con apoyo de especialistas que llegaron en la mañana, buscamos restaurar la estabilidad”.
Indicó que el principal riesgo es que el departamento superior colapse si no se atiende de inmediato, por lo que se colocan puntales para soportar la carga de los niveles superiores. Las labores de apuntalamiento comenzaron en el tercer nivel y se extenderán hacia abajo, con una estimación de dos a tres días para completar la instalación total de puntales.
Mientras tanto, toda el ala derecha del edificio (el lado afectado) permanece con acceso totalmente prohibido. Respecto a la integridad de otros edificios o fraccionamientos similares, Regalado señaló que no se han registrado incidentes previos de esta magnitud en construcciones análogas.
Vecinos, también afectados por la tragedia
La explosión ocurrida la noche del 17 de febrero en el fraccionamiento Los Olivos 2, en Altamira, dejó un fuerte impacto en los vecinos del conjunto habitacional. Felipe de Jesús Fuentes Rivera, albañil y residente del edificio afectado desde hace casi cuatro años, compartió su testimonio directo sobre el momento de la explosión.
Alrededor de las 7:30 o 8:00 de la noche, mientras descansaba por un malestar estomacal, Felipe escuchó “un ruido muy feo y estruendoso” que lo asustó profundamente. Salió rápidamente a la parte trasera de su casa y preguntó a un vecino qué había pasado; al no obtener respuesta clara, se dirigió al frente y se topó con la magnitud del problema, un derrumbe.
Como albañil con experiencia, expresó su preocupación por la calidad de construcción de los edificios, pues carecen de castillos, cadenas y una buena cimentación, lo que los hace frágiles y poco seguros. Mencionó que trabajadores le han comentado lo mismo, y el incidente sirve como "botón de muestra" de esa vulnerabilidad.
Tras el suceso, las autoridades evacuaron preventivamente a varias familias por riesgo estructural. Felipe y su esposa optaron por irse con familiares para estar más tranquilos. Sin embargo, no está de acuerdo con la reubicación propuesta para la mitad del edificio y el traslado de sus pertenencias a una bodega, ya que ha adquirido sus cosas con sacrificio y prefiere vigilarlas personalmente, aunque debe salir a trabajar diariamente. Se siente impactado y lamenta profundamente la situación.
El testimonio de Felipe de Jesús Fuentes Rivera refleja el miedo, el alivio por evitar pérdidas humanas mayores y la inquietud por la seguridad de las viviendas y la incertidumbre sobre el futuro inmediato de los afectados.
SJHN