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Familiares duermen en la calle afuera de hospital en Chiapas ante falta de espacios dignos

Entre el calor extremo y cobros por el uso de sillas, los acompañantes gastan hasta 3 mil pesos durante su espera de noticias del estado de salud de sus seres queridos.

Cobijados apenas por una galera de metal, entre el calor y la incertidumbre, decenas de familias permanecen día y noche afuera del Hospital General Dr. Gilberto Gómez Maza, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, a la espera de noticias sobre sus seres queridos internados, según lo reportado en el programa de Alejandro Domínguez en MILENIO Televisión.

Sin salas de espera suficientes, los familiares improvisan campamentos sobre banquetas, camellones y áreas cercanas, donde enfrentan altas temperaturas, gastos constantes y la angustia de no saber cuánto tiempo deberán permanecer ahí.

“No se sabe cuánto tiempo uno va a esperar, en que le digan ya está tu niño… A veces no hay recurso, pero sí, aquí se sufre calor, se desespera uno”, relató Rubén, quien acompaña a un paciente hospitalizado.

Para muchos, la rutina se convierte en un viacrucis diario: entrar por breves periodos a pedir informes y regresar a la calle a continuar la espera.

“Yo entro a ver información de mi esposo y ya mi hija se queda aquí. Ya entro tres horas o cuatro horas y me salgo porque no me dejan estar mucho”, contó Lucrecia, quien lleva dos semanas durmiendo en un camellón del Libramiento Norte.

Pagar por descansar: hasta 3 mil pesos en gastos durante la espera

Además de las condiciones precarias, familiares denunciaron que incluso descansar implica un costo. En los alrededores del hospital, algunos espacios improvisados cobran por permitir el uso de sillas o áreas de resguardo.

“Tenemos que comprar un espacio, permiso para estas sillas, que tienen un valor de 35 pesos las solas y las de pareja, 70 pesos”, explicó Rubén.

A ello se suman gastos diarios en alimentos, baños y traslados, que pueden alcanzar hasta 3 mil pesos, una carga económica difícil de sostener para familias que, en muchos casos, provienen de comunidades alejadas.

“Más que nada hemos gastado entre el baño, bañarse… ya como unos tres mil pesos. Es duro aquí”, señaló Lucrecia.

El impacto es aún mayor para quienes viajan desde zonas rurales. Rosa, quien llegó desde la selva lacandona trasladándose por más de ocho horas, afirmó que la situación los ha rebasado.

“Necesitamos muchos apoyos… venimos muy lejos y ya lleva más de un mes mi sobrinito aquí y ya gastamos mucho dinero, no tenemos nada”, dijo.

La falta de infraestructura adecuada en este y otros hospitales públicos obliga a las familias a enfrentar la espera en condiciones adversas, donde la atención médica se combina con una lucha diaria por resistir fuera del hospital.

Con información de Jhonatan González 

AH

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