Este jueves y parte del viernes en Piedras Negras, los Puentes Internacionales uno y dos; así como el puente ferroviario que conecta con Eagle Pass, Texas, fueron cerrados de manera preventiva desde la madrugada de este viernes, luego de que decenas de boyas flotantes fueran arrastradas por la creciente del Río Bravo.
Las boyas de aproximadamente una tonelada cada una, forman parte del sistema de barreras acuáticas instalado por el gobierno de Estados Unidos para frenar la migración irregular desde hace aproximadamente dos años.
Fueron colocadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), en coordinación con la Guardia Nacional de Texas, como parte de una estrategia federal.
El desprendimiento, ocurrió durante la noche del jueves y madrugada del viernes, tras cuatro días de intensas lluvias en la región norte de Coahuila que elevaron el caudal del río.
Las estructuras se soltaron a unas 12 millas al norte de Eagle Pass y comenzaron a desplazarse río abajo impulsadas por la fuerza de la corriente.
Ante el riesgo de que las boyas impactaran contra los pilares de concreto que sostienen los cruces internacionales, autoridades de Eagle Pass ordenaron el cierre preventivo de los tres puentes.
La medida busca evitar daños estructurales que pudieran comprometer la seguridad de la infraestructura fronteriza.
El alcalde de Eagle Pass, Aaron Valdez, informó que se mantiene un monitoreo constante con drones para seguir el desplazamiento de las boyas. Sin embargo, reconoció que “hasta ahora no existe un método seguro para detenerlas antes de que lleguen a los puentes”.
Equipos de emergencia, fueron desplegados en Eagle Pass para vigilar la situación y actuar en caso de que las boyas alcancen alguno de los cruces. Las autoridades mantienen coordinación binacional para evaluar los daños y definir los pasos a seguir una vez que disminuya el nivel del río.
El cierre generó afectaciones inmediatas para cientos de automovilistas y peatones, quienes quedaron varados tanto en Piedras Negras como en Eagle Pass. El flujo comercial y social habitual de la frontera se vio interrumpido desde las primeras horas del viernes.
Comerciantes, transportistas y usuarios frecuentes de los puentes reportaron retrasos y pérdidas económicas debido a la suspensión del cruce.
Las filas de vehículos se extendieron por varias cuadras en ambos lados de la frontera a la espera de una reapertura.
Hasta el momento no se ha informado de daños a los pilares de los puentes, pero las autoridades indicaron que se realizará una inspección detallada una vez que las boyas sean retiradas y las condiciones del río lo permitan.
La creciente del Río Bravo ha puesto a prueba la infraestructura de contención instalada en la zona. Las autoridades reiteraron el llamado a la población a mantenerse informada a través de canales oficiales y evitar acercarse a las márgenes del río mientras continúa el monitoreo de la situación.
cale