Mientras que las temperaturas en La Laguna alcanzan niveles elevados durante gran parte del año, un número importante de instituciones educativas de Gómez Palacio y Lerdo carece de arbolado, de acuerdo con una investigación de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), que analiza las áreas verdes de planteles públicos y privados, tanto urbanos como rurales.
Miguel Ángel Garza Martínez, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UJED, señaló que el arbolado dentro de las escuelas no representa únicamente un elemento ornamental, sino una infraestructura que puede ayudar a regular las condiciones ambientales, favorecer la convivencia y generar beneficios para la salud de estudiantes, docentes y trabajadores.
De acuerdo con los datos obtenidos hasta ahora, el 36 por ciento de las escuelas analizadas en Gómez Palacio presenta una cobertura de cero árboles, mientras que en Lerdo la proporción alcanza el 32 por ciento.
La investigación contempla actualmente alrededor de 270 planteles ubicados en las zonas urbanas de Gómez Palacio y Lerdo, como parte de un universo aproximado de 500 escuelas de diferentes niveles educativos, desde preescolar hasta universidades.
Asegura que existen diferencias según el nivel educativo y el tipo de institución, pues en Gómez Palacio, las universidades y preparatorias públicas cuentan con presencia de arbolado, mientras que el déficit se concentra principalmente en planteles de educación básica, como secundarias, primarias y preescolares.
En Lerdo, de acuerdo a los datos preliminares, indican que las secundarias, preparatorias y universidades públicas cuentan con cobertura de arbolado; sin embargo, entre las preparatorias privadas analizadas, ninguna registra presencia de árboles.
“Las escuelas privadas tienen menos proporción de arbolado. Los colegios dedican mayor parte a infraestructura, ya sea a aulas u oficinas, y una mayor parte a instalaciones deportivas, y dejan de lado áreas verdes”.
14% de áreas verdes en el núcleo universitario
La problemática no es solo en las escuelas de educación básica, ya que dentro de las instituciones de educación superior también existen diferencias importantes en la proporción de espacios destinados a vegetación.
El investigador recordó que antes de la pandemia se realizó un estudio en el núcleo universitario de la UJED en Gómez Palacio, donde se encuentran las facultades de Ciencias Biológicas, Ingeniería, Ciencias y Arquitectura, Ciencias Químicas, la Escuela de Lenguas y la Biblioteca.
El núcleo universitario tiene una superficie aproximada de 12 hectáreas, de las cuales únicamente el 14 por ciento corresponde a áreas verdes, de acuerdo con el estudio.
En el inventario realizado por un estudiante de la Facultad de Ciencias Biológicas se identificaron alrededor de mil plantas, de las cuales aproximadamente 850 son árboles.
El arbolado del núcleo universitario representa una superficie de vegetación importante para el municipio, aunque se encuentra por debajo del porcentaje establecido como referencia en la propuesta de Norma Mexicana sobre infraestructura física educativa.
Explicó que en ese cálculo no fueron considerados los campos de fútbol y softbol ubicados dentro del área deportiva, por lo que la proporción de áreas verdes podría ser mayor si se incorporaran esos espacios.
Una referencia de 30%
El estudio realizado toma como referencia un proyecto de Norma Mexicana elaborado en 2015, denominado Elementos para la accesibilidad a los espacios en la infraestructura física educativa, que planteaba que las escuelas contaran con alrededor del 30 por ciento de sus instalaciones como áreas verdes.
Garza Martínez señala que esta disposición no es obligatoria, pero puede servir como referencia para generar mejores condiciones ambientales dentro de los espacios educativos.
En una región como La Laguna, señaló, la incorporación de vegetación puede proporcionar sombra, contribuir a disminuir la temperatura de los espacios exteriores, favorecer la convivencia, reducir el estrés y generar refugios para especies de fauna urbana, principalmente aves.
“Se tendrían beneficios en los docentes, para sus estudiantes, reducen el estrés, generan convivencia, son refugio de especies, principalmente de las aves; también podrían tener un ahorro de energía eléctrica”.
Escuelas como 'Islas de enfriamiento'
La falta de vegetación adquiere mayor relevancia cuando los planteles se encuentran en zonas urbanas densamente construidas.
Aulas, oficinas, estacionamientos, banquetas y superficies de concreto concentran y reflejan el calor, mientras que la ausencia de árboles limita la posibilidad de generar espacios de sombra y regulación del microclima.
El investigador y catedrático de la Facultad de Biología consideró que las instituciones educativas pueden desempeñar un papel importante dentro de las estrategias ambientales de los municipios, debido a que cuentan con terrenos que ya son propiedad de instituciones públicas o privadas y que pueden ser intervenidos sin necesidad de adquirir nuevos predios.
“Muchas veces el gobierno no tiene dónde poner una nueva área verde, no va a tumbar casas o comprar un terreno que ya es propiedad privada, pero sí se puede aprovechar el espacio dentro de las instituciones educativas”.
El problema no es solamente la tfalta de agua
Uno de los argumentos más frecuentes que limita la plantación de árboles en La Laguna es la escasez de agua. Sin embargo, el investigador señaló que existen especies adaptadas a las condiciones de la región que pueden desarrollarse con un manejo adecuado.
Entre ellas mencionó el mezquite y el huizache, especies capaces de sobrevivir en condiciones de semidesierto una vez que logran establecerse.
Estos árboles requieren riego durante sus primeras etapas de crecimiento, pero posteriormente sus características fisiológicas les permiten buscar humedad a mayor profundidad y resistir periodos de sequía.
La recomendación, dijo, es que las escuelas privilegien especies adaptadas al clima regional, en lugar de introducir árboles que requieren grandes cantidades de agua o que son susceptibles a las condiciones ambientales de La Laguna.
De romper el concreto a diseñar correctamente los espacios
La investigación que desarrolla actualmente un estudiante de maestría busca ir más allá del diagnóstico y elaborar una guía para que las instituciones educativas puedan incrementar sus áreas verdes de acuerdo con las características de cada plantel.
Esto podría implicar retirar algunas superficies de concreto, construir jardineras o habilitar espacios conocidos como cajetes para los árboles.
La guía contemplará las especies adecuadas para la región, la época recomendada para realizar las plantaciones, los cuidados posteriores y las distancias que deben mantenerse respecto a edificios, banquetas, cableado eléctrico, tuberías y tomas de agua.
El objetivo es evitar que un árbol tenga que ser retirado años después porque sus raíces levantaron una banqueta, sus ramas alcanzaron cables o su ubicación generó problemas con la infraestructura.
Programa piloto en Gómez Palacio y Lerdo
Como parte de la investigación se contempla desarrollar un programa piloto en dos escuelas, una de Gómez Palacio y otra de Lerdo, en coordinación con autoridades educativas, estudiantes y padres de familia.
A partir de esa experiencia se pretende elaborar la guía que posteriormente pueda ser utilizada por otros planteles.
De igual manera, se busca proporcionar información práctica sobre dónde conseguir árboles, a qué dependencias acudir y qué especies pueden ser donadas por los municipios a través de sus viveros.
La intención es que las escuelas puedan acceder a ejemplares producidos en la propia región y adaptados a las condiciones climáticas locales.
Más allá del número de árboles que se planten cada año, el desafío, dijo Garza Martínez, es lograr que sobrevivan, crezcan y formen parte permanente del paisaje urbano.
Reforestarán escfuelas con 2 mil 500 árboles
A la par de esta investigación, la Subsecretaría de Educación en la Región Lagunera de Durango desarrolla un programa de reforestación en escuelas de Gómez Palacio, Lerdo, Mapimí y Tlahualilo, mediante la plantación de árboles y el aprovechamiento de agua proveniente de lavabos y bebederos para su riego.
Ulises Adame de León, subsecretario de Educación en La Laguna de Durango, manifiesta que el proyecto comenzó a principios de año con el objetivo de atender las necesidades de arbolado de los centros escolares y generar espacios con mayor vegetación para beneficio de estudiantes y personal educativo.
Explicó que el programa fue diseñado considerando uno de los principales problemas de la región como la disponibilidad de agua, por lo que además de plantar árboles, se contempla establecer sistemas para reutilizar el agua de lavabos y bebederos y destinarla al riego de las áreas verdes.
El proyecto se desarrolla en coordinación con los municipios de Gómez Palacio y Lerdo, que inicialmente apoyaban con la entrega de árboles y material, sin embargo, tuvo un retraso debido a los fenómenos meteorológicos registrados en la región, principalmente la tromba que afectó a Lerdo y una granizada que dañó parte del material vegetal disponible.
“Tuvimos que suspender, porque se acabó todo el material disponible y empezamos a trabajar para poder tener nuestros árboles y continuar el proyecto”.
A este esfuerzo se sumó un donativo de aproximadamente 2 mil 500 árboles por parte de la Secretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Durango, además de los insumos necesarios para continuar con las acciones de reforestación.
La dependencia cuenta con un padrón de las escuelas que han solicitado árboles, así como con información sobre la cantidad y las especies requeridas por cada plantel, con el propósito de distribuir los ejemplares de acuerdo con las necesidades específicas.
Riego con agua reciclada
Uno de los objetivos es que la estrategia no se limite a colocar árboles, sino que los planteles cuenten con las condiciones necesarias para conservarlos.
El subsecretario explicó que la propuesta consiste en reciclar el agua utilizada en lavabos y bebederos para emplearla posteriormente en el riego de las áreas verdes, con lo cual se pretende reducir el desperdicio del recurso y generar una cultura de aprovechamiento entre la comunidad escolar.
Sin embargo, reconoció que la disponibilidad de agua no es igual en todos los municipios, pues en en caso de Lerdo, algunas comunidades cuentan con suficiente suministro, mientras que el mayor problema se presenta en determinadas zonas de Gómez Palacio y Tlahualilo.
En Lerdo, el programa contempla tanto escuelas de la zona urbana como planteles ubicados en comunidades rurales, mientras que en algunas comunidades de Gómez Palacio y Tlahualilo las condiciones de suministro representan un factor que debe considerarse antes de establecer nuevos espacios arbolados.
Un padrón para conocer las necesidades
La Subsecretaría de Educación cuenta con un registro de los planteles que han solicitado apoyo para la instalación de árboles. El padrón permite identificar la cantidad y el tipo de ejemplares requeridos.
El objetivo es que los árboles sean colocados en sitios previamente preparados y que posteriormente puedan recibir mantenimiento y riego adecuado.
El proyecto enfrenta ahora el reto de recuperar el tiempo perdido por las afectaciones climatológicas y garantizar que los ejemplares entregados puedan sobrevivir en las condiciones particulares de cada región.
En La Laguna, donde la sombra y la regulación de la temperatura representan necesidades ambientales, el arbolado escolar puede convertirse en una alternativa para recuperar espacios verdes y mejorar las condiciones de los planteles educativos.
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