Estados
  • Ceci Flores busca a Nancy Guthrie en “zona caliente” de Nogales, Sonora

  • El secuestro de la madre de la presentadora de NBC moviliza a policías en ambos lados de la frontera, detectives privados y colectivos de buscadoras. El modus operandi apunta a cárteles.
La familia ofreció una recompensa millonaria por información que ayude a encontrar a la madre, quien tiene problemas de salud. | Diseño: MILENIO

Nancy Guthrie es una de las mujeres más buscadas del mundo y ahora mismo está movilizando a miles de policías. Y no, no es una delincuente. Agentes del Buró de Investigaciones (FBI), del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza le siguen las huellas. También decenas de uniformados de Arizona y la ciudad de Tucson.

Las cadenas de noticias NBC, CNN, ABC, Fox News y otros medios fuera de Estados Unidos han dedicado cientos de horas para calmar la obsesión de millones que desean saber la ubicación de la madre de Savannah Guthrie, una de las periodistas más populares de Estados Unidos y conductora del noticiero matutino de NBC News

La historia de la abuela de 84 años ya apetece a productores del popular género de no ficción true crime, donde se examinan crímenes reales.

Su desaparición ha movilizado incluso al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, a la fiscalía de Sonora y a la colectiva Madres Buscadoras de Sonora, que en sus rastreos por la frontera con Estados Unidos están atentas a alguna fosa clandestina, casa de seguridad, huesos o ropa, según contaron a MILENIO.

La búsqueda que arrancó el 1 de febrero de 2026, cuando un hombre enmascarado y con guantes de látex llegó hasta la casa de la señora Guthrie, en Catalina Foothills, Tucson, a sólo 100 kilómetros de Nogales, Sonora.

Hasta ahora, no hay certezas sobre su paradero. Todo es un misterio que se hace más nebuloso con los días. Las líneas de investigación están abiertas, incluida la que observa la cercanía con México como un factor de preocupación: Nancy tiene graves problemas cardíacos que le impiden caminar por sí sola más de 50 metros, así que no es posible una desaparición voluntaria; seguramente, dicen miles, está secuestrada por un cártel de las drogas.

La sospecha se agita en tiempos turbulentos. 

“Los cárteles de la droga saben que no pueden tocar ni a un solo estadunidense o afrontarán graves consecuencias”, dijo Karoline Leavitt, vocera del presidente Donald Trump, el 24 de febrero, dos días después de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, por un operativo militar en Jalisco.

Los días pasan y las dudas sobre el caso se apilan. Y mientras millones en Estados Unidos siguen el caso al filo de sus asientos, hay quienes ven un posible escenario catastrófico: si Nancy Guthrie aparece, con vida o no, en México, se desataría un lío diplomático.

Colectivos de madres buscadoras mexicanas también se han sumado a los esfuerzos por encontrar a Guthrie. 

“Hemos hecho en ambos lados de la frontera la pega de volantes con su fotografía y cuelga de mantas con sus datos. Es una zona caliente”, dice Ceci Flores a MILENIO.
“Hasta ahora no tenemos positivos, pero seguimos buscando”.
Nancy Guthrie continúa sin ser localizada
Agentes locales, estatales y federales han participado en la investigación. | Foto: Reuters

Expertas mexicanas se suman a las pesquisas

“Nosotras nos unimos a la búsqueda de todas las personas que nos soliciten el apoyo. Y eso fue lo que nos pidieron: recibimos denuncias anónimas de que la señora Nancy podría estar en México, en Nogales, ya que es un lugar que está muy cerca de donde ella desapareció”, dice la activista Cecilia Flores, integrante de la colectiva Madres Buscadoras de Sonora, quien busca en la misma jornada a sus hijos Alejandro y Marco Antonio, desaparecidos en el 2015 y 2019, respectivamente, y a las más de 131 mil personas no localizadas en México.

Su búsqueda, aclara, no es descabellada: Tucson está muy cerca de la frontera y también de Sásabe y Sonoyta, ciudades disputadas por Los Chapitos, La Mayiza y el Cártel Jalisco Nueva Generación debido a sus históricas rutas de tráfico de drogas, armas y migrantes indocumentados. 

Los grupos criminales que operan en la zona son veteranos en los secuestros y cuentan con decenas de casas de seguridad repartidas en el desierto.

La duda fue azuzada también por un hombre muy conocido en la zona: Bill Garcia, un detective privado que durante 35 años ha trabajado en los casos de desapariciones más mediáticos del sur de Estados Unidos, quien aseguró en varias entrevistas que el secuestro de la señora Nancy tiene el modus operandi de los cárteles.

Sin embargo, hay pocos registros oficiales de secuestros de ciudadanos estadunidenses en los pueblos fronterizos de Sonora: la mayoría son “abducciones parentales” –cuando un padre o una madre se llevan a los hijos sin tener la custodia– y el último caso que involucró una banda criminal, y se hizo público en la prensa, ocurrió en 2019, cuando agentes de la fiscalía sonorense liberaron en Nogales a dos estadunidenses residentes en Arizona.

Sin embargo, aquel secuestro rompe el perfil del caso de Nancy Guthrie: en esa ocasión los secuestrados tenían 38 y 40 años, y los captores pidieron 15 mil dólares. Ocho días después de la ausencia de la madre de la periodista, supuestos secuestradores enviaron una exigencia de rescate a distintos medios locales: seis millones de dólares, en criptomonedas, o convertirían el cautiverio en asesinato.

No era el primer rescate exigido. Desde que el caso se hizo público, la familia de Nancy sufrió desde llamadas burlonas hasta intentos de extorsión. El 5 de febrero, por ejemplo, un hombre fue detenido en California tras hacerse pasar por el secuestrador para exigir un rescate con el que pretendía comprar drogas. 

Pero esa vez la demanda parecía real, especialmente porque la presentadora Savannah publicó un video en su perfil de Instagram dirigido a aquel criminal misterioso.

“Recibimos su mensaje y lo entendemos. Les suplicamos ahora que nos devuelvan a nuestra madre para que podamos celebrar con ella (...) Esto es muy valioso para nosotros… y pagaremos”, dijo la periodista de 54 años con la voz temblorosa.

Pese a la voluntad de pagar, Nancy no volvió a casa. Y la familia volvió a la carga: ofreció un millón de dólares en recompensa adicionales a los 50 mil dólares ya propuestos por el FBI, y para avivar el interés del público en el caso, donó 500 mil dólares al Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados para ayudar a familias que pasan por la misma tragedia.

Mientras, en Estados Unidos sigue la búsqueda de Nancy, las autoridades en México insisten en que la madre de la periodista no se encuentra en este país: aún no hay datos sobre su posible cruce por un puente fronterizo o ficha roja de Interpol.

“No tenemos ningún dato que nos haga presumir que esa persona se encuentre en territorio mexicano, concretamente en Sonora”, sostuvo Gustavo Rómulo Salas Chávez, fiscal estatal. 
De haber “alguna solicitud por parte de las autoridades norteamericanas, o de las autoridades federales, de inmediato nosotros intervendríamos en auxilio”.
Madres de Sonora se unen a búsqueda de madre de presentadora
El caso también ha llegado a la frontera de México, donde las Madres Buscadoras de Sonora se han sumado a los esfuerzos. | Foto: Reuters

Es mamá de una famosa periodista

Lo primero que hay que decir sobre Nancy Guthrie es que no se trata de una mujer cualquiera. Su caso ha adquirido una cobertura nacional e internacional porque se trata de la madre de Savannah Guthrie, una de las periodistas más populares de Estados Unidos y conductora del noticiero matutino de NBC News, que cada semana tiene 3.3 millones de televidentes.

Savannah Guthrie ha usado su potencia en la pantalla chica para llamar la atención sobre el caso de su madre: una adulta mayor frágil, enferma, vecina en un suburbio tranquilo a sólo una hora en automóvil de ciudades mexicanas dominadas por las escisiones del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación: la frontera del horror, de acuerdo con miles de estadunidenses capturados por el discurso trumpista.

Director

Son límites porosos que hacen posibles los mitos urbanos en los que "the cartel" brinca la frontera de vez en cuando para secuestrar estadunidenses y financiar con sus rescates una guerra entre facciones.

Eso es lo que habría ocurrido, según algunos vecinos en Arizona, con Nancy Guthrie, cuya vida transcurría sin sobresaltos hasta el sábado 31 de enero: a las 17:32 tomó un Uber para ir a casa de su hija para cenar y a las 21:50 volvió a su domicilio gracias a su yerno Tommaso. Un fin de semana cualquiera.

A la mañana siguiente, domingo 1 de febrero, Nancy Guthrie faltó a una reunión entre vecinos para ver, vía streaming, una misa en la Iglesia del Buen Pastor, una parroquia católica en Manhattan, Nueva York. 

La cita era a las 9:00 horas y no era común que llegara tarde, así que a las 11:00 sus amigos llamaron a la familia para avisar que no había aparecido. Las alertas se encendieron de inmediato.

A las 11:56, su hija Annie llegó a casa. No había señal de su madre, pero sí manchas de sangre en la entrada. Con la primera llamada al 911, al mediodía, arrancó la búsqueda: ¿quién querría hacerle daño a una devota mujer amada por la comunidad?

La policía de Arizona encontró evidencia de que tampoco se trataría de un extravío por demencia, pues a la 1:47 horas del domingo, un hombre con el rostro cubierto desconectó la instalación de videovigilancia de la casa. Y 14 minutos después otra cámara registró que estaba armado.

Madre de periodista sigue desaparecida
La periodista subió un video a Instagram, solicitando información que conduzca a la recuperación de su madre.| Foto: Reuters

A las 2:28 horas ocurrió el movimiento más preocupante, propio de un criminal experimentado: el marcapasos de Nancy fue desconectado de la aplicación de su teléfono. La mejor herramienta para saber su ubicación en tiempo real se apagó de manera intencional.

Los captores de la mujer de 84 años son, sin duda, profesionales, concluyó el FBI. ¿Un cártel de las drogas sería el responsable?

¿"The cartel" tiene la culpa de todo?

La búsqueda de Nancy ha puesto a prueba no sólo las habilidades del FBI, sino su capacidad para procesar nuevas tecnologías: además de revisar más de 10 mil horas de video provenientes de cámaras de tráfico, han tenido que incorporar miles de minutos de videoporteros, un dispositivo popular en los suburbios que conecta una cámara en la puerta de las casas con los teléfonos inteligentes de los residentes.

También han inspeccionado y descartado numerosos videos falsos elaborados con inteligencia artificial en los que Nancy está “viva” y clamando por su liberación o “muerta” en algún paraje. Y han revisado incontables archivos de deep voice, es decir, pistas falsas construidas con voces clonadas.

Y ha surgido otro obstáculo, uno más humano: los prejuicios. El presidente Donald Trump ha convertido a los cárteles de la droga en el origen de todos los males, especialmente en la frontera con México. Sus discursos han transformado a la opinión pública: cuando se comete un delito de alto impacto, la acusación suele recaer en “the cartel”.

Los medios han hecho eco de ese sesgo: por ejemplo, el sitio NewsNation ha recurrido en varias ocasiones a Robert Almonte, ex alguacil federal y subjefe retirado del Departamento de Policía de El Paso, Texas, quien ha asegurado que no cuenta con pruebas para apuntar al crimen organizado en México, pero insiste en que el crimen contó con el visto bueno de los cárteles”.

“No hay evidencia, hasta hoy, que un grupo criminal mexicano haya realizado la desaparición de Nancy Guthrie. Lo que menos quieren los grupos criminales mexicanos, especialmente en el entorno actual donde hay una ofensiva tan fuerte por parte de la administración de Donald Trump contra ellos, es tener la atención del gobierno de los Estados Unidos. Ellos tratan de operar de la manera más callada posible, haciendo el menor ruido”, opina Andrés Sumano, profesor e investigador en El Colegio de la Frontera Norte.
Nancy
El FBI mantiene una búsqueda agudizada por el uso de inteligencia artificial. | Foto: Reuters
“Pero suponiendo que lograran vincular el caso a un grupo criminal organizado mexicano, pues evidentemente sí sería un problema importante para la relación bilateral, porque eso le da la excusa a la administración Trump de llevar a cabo operativos unilaterales en territorio mexicano”, agrega el especialista en seguridad.

El tiempo se agota para Nancy Guthrie y su familia, quienes luchan desesperadamente para que el caso no se sume a la larga lista de misterios sin resolver en Estados Unidos. En México, el caso también crispa los nervios de las autoridades.

ksh

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Óscar Balderas
  • Óscar Balderas
  • Oscar Balderas es reportero en seguridad pública y crimen organizado. Escribe de cárteles, drogas, prisiones y justicia. Coapeño de nacimiento, pero benitojuarense por adopción.
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