A una semana del derrame de petróleo en el Golfo de México, comunidades pesqueras e indígenas del sur de Veracruz y norte de Tabasco reportan la expansión del chapopote a lo largo de 230 kilómetros de litoral, con 39 localidades afectadas, mientras denuncian falta de información oficial, retrasos en las labores de limpieza y graves impactos ambientales y económicos.
De acuerdo con la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, el hidrocarburo ya cubre todas las playas de los municipios de Tatahuicapan, Mecayapan y Pajapan, además de haber ingresado a la laguna del Ostión, de la cual dependen nueve comunidades pesqueras.
También se detectó presencia de chapopote en Carrizal, municipio de Catemaco, y en zonas del litoral de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, como La Barra de Sontecomapan y Roca Partida.
El impacto ambiental ya alcanzó a la fauna silvestre
En Punta Puntilla, al norte de la reserva, habitantes encontraron una tortuga cubierta de hidrocarburos, lo que encendió las alertas por posibles daños a especies protegidas y ecosistemas costeros.
En Tabasco, las comunidades reportaron mayor acumulación de chapopote en Paraíso y Sánchez Magallanes, donde el petróleo fue arrastrado desde el mar hacia la costa.
Del total de localidades afectadas, 30 se ubican en el sur de Veracruz y nueve en Tabasco, según el reporte de organizaciones ambientales y comunidades locales.
Las comunidades denunciaron además omisión de autoridades y empresas petroleras para atender la emergencia ambiental y organizar brigadas de limpieza.
“Hasta ahora las autoridades no han proporcionado información sobre la extensión, el tipo de derrame ni su posible fuente de origen”, señalaron las organizaciones en el comunicado.
Ante la falta de respuesta oficial, los habitantes comenzaron a limpiar por su cuenta las playas contaminadas.
El 7 de marzo, en la comunidad de Jicacal, pescadores, comerciantes y prestadores de servicios turísticos retiraron chapopote sin capacitación ni equipo de protección, lo que los expone a riesgos para la salud asociados con sustancias potencialmente cancerígenas.
Además de los daños a las playas, el derrame amenaza ecosistemas clave del Golfo de México, como los arrecifes coralinos del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo, los manglares de la laguna del Ostión y especies como manatíes y tortugas marinas, cuyas zonas de anidación podrían verse afectadas con el inicio de la temporada reproductiva en abril.
Habitantes de la comunidad indígena nahua de Pajapan advirtieron que el derrame pone en riesgo décadas de restauración ambiental en la laguna.
“El trabajo colectivo de restauración de 240 mujeres y hombres queda en incertidumbre; tememos que el derrame de hidrocarburos afecte las áreas en restauración”, expresaron.
La emergencia también tiene consecuencias económicas
Desde hace una semana, muchas comunidades suspendieron la pesca y el turismo, sus principales fuentes de ingresos, sin que hasta ahora se haya informado de indemnizaciones o apoyos para las familias afectadas.
Greenpeace México advirtió que la situación constituye una emergencia socioambiental que requiere atención inmediata y transparencia sobre el origen del derrame.
La organización subrayó la necesidad de desplegar brigadas de limpieza con equipo de protección, investigar a los responsables y garantizar la reparación del daño ambiental y económico a las comunidades costeras.