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Depresión: el padecimiento silencioso que también enferma al cuerpo

La depresión puede manifestarse en el cuerpo y pasar desapercibida; especialistas advierten sobre la importancia de reconocer sus señales y buscar apoyo a tiempo.

La depresión no siempre llega con lágrimas visibles ni con un motivo claro, pues en muchos casos se presenta de forma silenciosa, confundida con cansancio, desmotivación o estrés acumulado.

Sin embargo, cuando ese estado se prolonga y comienza a interferir con la vida diaria, ya no se trata solo de un mal momento, sino de un trastorno del estado de ánimo que requiere atención.

Liz Cano, especialista en bienestar emocional e integral, explica que la depresión debe entenderse como un estado alterado del ánimo que se mantiene durante semanas y afecta tanto el plano emocional como el físico y el social.

“Sentirse triste, cansado o desanimado de manera ocasional es normal. La depresión aparece cuando estos síntomas duran más de dos o tres semanas y comienzan a impedir que la persona realice sus actividades cotidianas”.

Uno de los principales problemas para detectar la depresión es que muchas de sus manifestaciones se presentan primero en el cuerpo. Entre los síntomas físicos más frecuentes se encuentran la baja de energía, el cansancio persistente, la falta de motivación, la dificultad para concentrarse y los cambios importantes en el sueño y el apetito.

“Hay personas que quieren dormir todo el tiempo y otras que no logran conciliar el sueño. Se alteran los horarios, se pierde el ritmo cotidiano y aparece una sensación constante de desgano”.

A esto, señala, se suman sentimientos de tristeza profunda, desconexión emocional y dificultad para disfrutar actividades que antes resultaban placenteras. En conjunto, estos síntomas generan la percepción de no poder con la vida diaria.

El primer paso para ayudar a jóvenes con depresión es acercarse con empatía y sin juzgar.
La depresión debe entenderse como un estado alterado del ánimo. (freepik.es)

Depresión o forma de ser

La especialista señala que muchas personas normalizan estos estados y los atribuyen únicamente a su personalidad o a un simple padecimiento físico; incluso existen perfiles que se describen como “personas con tendencia a la depresión”, caracterizadas por estar frecuentemente desmotivadas, cansadas o con bajo ánimo.

La depresión, según indicó, está estrechamente ligada a una desconexión personal, una ruptura en la relación con el propio cuerpo, la mente y las emociones, por lo que no es necesario presentar todos los síntomas para buscar ayuda, pues basta con sentir que algo no está funcionando y que no se logra resolver por cuenta propia.

Acompañamiento emocional

Aunque la atención médica es indispensable, el tratamiento y cómo se aborda la depresión no puede limitarse a lo clínico, debido a que, en muchos casos, el especialista médico no profundiza en los aspectos psicoemocionales, por lo que es importante contar con un espacio terapéutico.

“Poder hablar de tristezas, decepciones, desmotivaciones o procesos de duelo es fundamental. La pérdida de un familiar, del trabajo o incluso de la salud puede llevar a una persona a un estado depresivo”.

El entorno social y familiar puede convertirse tanto en un factor protector como en un detonante. Ambientes estresantes, hostiles o agresivos favorecen que la mente y el cuerpo recurran al aislamiento como mecanismo de defensa.

“Uno de los recursos del organismo es desconectarse, aislarse, encerrarse, dejar de convivir. Por eso es importante revisar el ambiente en el que vivimos y detectar en dónde podemos pedir ayuda”.

La ayuda no siempre tiene que ser profesional, pues también puede encontrarse en familiares, amistades o personas de confianza capaces de escuchar y acompañar.

En lo que va del año, Torreón ha registrado 42 intentos de suicidio, mientras que Durango suma 100 muertes, 25 de ellas en municipios laguneros.
Pedir ayuda emocional suele ser difícil.| Roberto Amaya

Emociones y tecnología

La especialista en bienestar emocional e integral indica que las generaciones más jóvenes tienen mayor apertura para acudir a terapia o atención emocional; sin embargo, también enfrentan nuevos riesgos asociados al aislamiento por el uso excesivo de la tecnología y las redes sociales.

“La evasión digital puede convertirse en una forma de desconexión emocional. Si no hay interacción humana real, eso también puede detonar estados depresivos”.

Para generaciones mayores de 30 o 40 años en adelante, pedir ayuda emocional suele ser más difícil.

“Fuimos educados para ocuparnos, no para hablar de lo que sentimos. Muchas emociones fueron invalidadas”.

Asegura que el contexto ambiental también juega un papel importante, ya que durante el invierno la menor exposición al sol puede provocar deficiencia de vitamina D, un factor que, según especialistas, está relacionado con la aparición de síntomas depresivos.

“Somos seres humanos que necesitamos el sol. Aunque esté nublado, es importante salir, recibir luz, convivir, hablar con otros y cuidar nuestros espacios emocionales”.

Liz Cano manifiesta que sentir tristeza no es un error ni una debilidad, pues lo importante es no enfrentar el proceso en soledad y aprender qué hacer con lo que se siente.

“Está bien sentir, hablar de lo que nos pasa es sano. Lo importante es reconocer cuándo necesitamos apoyo y permitirnos recibirlo”.

Urge que las instituciones de salud vayan más allá de una terapia individual e implementen acciones de prevención en cuanto a trastornos mentales.
Sentir tristeza no es un error ni una debilidad. | Archivo

Depresión, una enfermedad silenciosa que impacta mente y cuerpo

A pesar de que en el discurso cotidiano la depresión suele asociarse con el estado de ánimo y es común escuchar expresiones como “estoy deprimido” o “ando depre” para describir un mal día o un estado pasajero de desánimo, la realidad es mucho más compleja.

La depresión es una condición de salud mental que afecta de manera integral la forma en que una persona piensa, siente y también cómo funciona su cuerpo.

Eileen Alejandra Díaz Herrera, especialista en psicología, señala que reducir la depresión únicamente a la tristeza puede invisibilizar una enfermedad que impacta múltiples áreas de la vida y que, en muchos casos, permanece sin diagnóstico durante largos periodos.

Explica que la salud emocional y la salud física están íntimamente relacionadas. Cuando una persona vive con depresión, su cuerpo suele mantenerse en un estado constante de estrés, por lo que cada experiencia cotidiana, cada estímulo del entorno, puede ser percibido como una amenaza o una carga emocional.

Este estrés sostenido en el tiempo provoca alteraciones importantes en el organismo. El aumento prolongado de los niveles de cortisol, conocido como la hormona del estrés, puede debilitar el sistema inmunológico y favorecer la aparición de diversas enfermedades físicas.

Entre las más comunes se encuentran problemas gastrointestinales, dolores musculares crónicos, migrañas, alteraciones hormonales, trastornos del sueño e incluso enfermedades cardiovasculares.

“Muchas personas llegan a consulta médica por un dolor persistente o por un malestar físico que no encuentra causa aparente. En algunos casos, el origen no es solo físico, sino emocional”.

Manifiesta que la depresión no solo genera malestar emocional, sino que también se presenta a través de la falta de energía, la dificultad para disfrutar actividades que antes resultaban placenteras, la disminución de la motivación y problemas para concentrarse. Síntomas que, al combinarse con dolencias físicas recurrentes, pueden llevar a un deterioro progresivo de la calidad de vida.

Cuando estas afectaciones no se atienden de manera oportuna, la persona puede llegar a un punto crítico en el que el sufrimiento se percibe como insoportable, escenario en el que el suicidio puede aparecer, erróneamente, como una salida o solución al conflicto interno.

El incremento está relacionado con el uso de las redes sociales, estrés escolar y las armas de fuego, dijeron investigadores de la Florida Atlantic University.
La persona puede llegar a un punto crítico en el que el sufrimiento se percibe como insoportable. | Freepik

Depresión y suicidio

La depresión y sus consecuencias son más comunes de lo que muchas veces se piensa. En la región de La Laguna, las cifras reflejan una situación alarmante. Durante el año 2025 se registraron aproximadamente 190 muertes por suicidio, de las cuales 39 ocurrieron en Torreón.

En 2020 y 2021, las cifras se mantenían entre 53 y 62 casos anuales, lo que evidencia un aumento significativo en los últimos años.

A nivel estatal, la tasa de suicidio en Coahuila alcanzó en 2022 un 9.2 por ciento, una de las más altas del país. Aunque no existen estadísticas públicas desagregadas por municipio, los servicios de atención a la salud mental en la región reportan un aumento constante en la demanda de atención.

En cuanto a casos diagnosticados de depresión, tan solo en 2022 se atendieron 2 mil 878 casos diagnosticados de depresión en instituciones públicas de salud; esta cifra representa solo a quienes lograron acceder a un diagnóstico formal, sin considerar a quienes reciben atención privada o nunca acuden a consulta.

La depresión es una enfermedad tratable, con un diagnóstico oportuno y un abordaje adecuado que puede incluir psicoterapia, tratamiento farmacológico y acompañamiento social, con lo que es posible lograr una mejoría significativa.

“La depresión es tratable y atender la salud emocional no nada más va a mejorar el estado de ánimo, también va a proteger la salud física y la calidad de vida”.
La depresión tiene tres cursos, o se mejoran, se hace crónica o presenta episodios recurrentes.
En muchas ocasiones los síntomas emocionales se normalizan. l Verónica Rivera

Actualmente, el acceso a la información y la mayor conciencia social han permitido que más personas puedan identificar los síntomas y busquen ayuda; sin embargo, existe un obstáculo importante dentro del propio diagnóstico de depresión conocido como la abulia (falta de voluntad), que es el principal obstáculo.

Explica que la abulia, o falta de voluntad, es uno de los síntomas más difíciles de enfrentar en la depresión, debido a que, aunque la persona pueda reconocer que necesita ayuda y contar con un diagnóstico adecuado, la ausencia de energía y motivación le impide iniciar o mantener un tratamiento constante.

“Es uno de los aspectos que más preocupa en la atención clínica, porque la persona no siempre tiene las herramientas internas para ser constante en sus sesiones o en la toma de medicamentos”.

En estos casos, el apoyo de la familia, amistades o cuidadores resulta fundamental, ya que el acompañamiento cercano puede marcar la diferencia hasta que la persona comienza a experimentar mejoría y recupera la capacidad de responsabilizarse de su propio proceso de salud.

Expuso que en muchas ocasiones los síntomas emocionales se normalizan y se dejan pasar hasta que comienzan a manifestarse de manera más evidente en el cuerpo, por lo que consideró que reconocer a tiempo señales como el cansancio constante, los trastornos del sueño, la irritabilidad o la falta de interés puede ser clave para prevenir un deterioro mayor.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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