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Miércoles , 24.04.2019 / 08:15 Hoy

No crear escándalo, "pecado" de la lglesia en casos de abuso

El miembro de Comisión Pontificia para la Protección a Menores imparte conferencia.

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Los obispos deben enfrentar con valentía las denuncias de abuso sexual cometidas por sacerdotes y acabar con el “pecado de la iglesia de no crear escándalo”, afirmó Hans Zollner, miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, tras destacar que la edad promedio de los que cometen pederastia por primera vez es de 39 años.

Reconoció que en los seminarios no se detecta a los abusadores, por lo que solicitó aplicar estudios psicológicos para evitar que ingresen quienes presentan tendencias de “gusto por los jóvenes”. También dijo que es necesario dar seguimiento a aquellos candidatos a curas que han sido abusados en su infancia.

Al participar en la jornada de reflexión La Formación Sacerdotal y la Protección de Menores, realizada en la Universidad Pontificia de México, el jesuita consideró que en los seminarios se debe recuperar “una sana teología moral sexual, en la cual se pueda hablar y dirigir la sexualidad en su entorno positivo... sacerdotes, religiosos, seminaristas son seres sexuales, por eso es importante que se pueda hablar y enseñar una teología en la que se exprese que es un don de Dios, algo positivo que puede ayudarnos a vivir cualquier vocación”.

Zollner expuso: “Cómo la Iglesia puede ser comprendida como una institución de salvación, si en esta hay representantes que cometen un daño a las personas más vulnerables”.

El responsable del Centro para la Protección de los Menores, coordinado por la Pontificia Universidad Gregoriana, indicó en videoconferencia que “no es el celibato el que provoca el abuso, sino un celibato mal vivido” y expuso que “el abuso sexual en varias partes del mundo recibe mucha atención, por eso se debe hablar para tener un futuro más seguro de las personas más vulnerables”.

Comentó que el objetivo no es tener muchos seminaristas, “porque no son los grandes números los que pueden garantizar la vocación, sino una vida de entrega consistente. Porque una vida malvivida en todos los sentidos pone en falta de credibilidad a los sacerdotes y a las instituciones católicas”.

Insistió en la formación de los seminaristas, sobre todo en sus etapas de transición, ya que actualmente “no tienen la ayuda necesaria ni la información, no son escuchados durante seis u ocho años” y cada año cambian de formadores, por lo que propuso que solo tengan un formador durante su estancia.

“Los seminaristas muchas veces se siente solos, no reciben ayuda de parte de su obispos, formadores y compañeros... Entonces vienen la frustraciones, algunos buscan medios para llenar un vacío o una frustración”, indicó.

Zollner dijo que se invierte mucho dinero y tiempo en los formadores, por eso se requiere que éstos “escuchen y respondan las preguntas de los seminaristas”.

Por eso, concluyó, “se debe tener un proceso riguroso de admisión, a fin que ninguna persona que sea un posible abusador sea admitido, y se deben tomar decisiones respecto a procesos con entrevistas y exámenes psicológicos”.

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