El Hotel Roma cumple 113 años de haberse fundado. Es un edificio que se encuentra en las ahora calles 20 de noviembre y Bruno Martínez. Y se mantiene como se planteó durante el porfiriato, época en la que se construyó.
Para el historiador y artista, Rogelio Vázquez, el Hotel Roma, junto con otros de la ciudad, son reminiscencia del porfiriato, que cuenta una tendencia afrancesada en su construcción, por lo que mantiene una estética que se ha conservado desde hace más de un siglo. Y que al paso de los años, se mantiene como una parte de la bonanza que tuvo México.
Fue en los primeros años de la construcción, que se decidió que fuera, primero como una vivienda, para luego convertirse en hostal, y luego de la Revolución Mexicana, ya en hotel como se conoce hasta el momento.
Cabe mencionarse que en Durango son 800 los monumentos históricos considerados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y es por eso que el Hotel Roma se ubica en una zona donde hay gran cantidad de edificios que se encuentran en estas condiciones de riqueza histórica.
“Es una de las grandes cosas que podemos disfrutar los que vivimos, aquí en la capital, es la armonía en las construcciones. Y claro, el porfiriato marca a México por varias circunstancias. Uno, por la situación económica, con Porfirio Díaz, logramos ser potencia mundial a la par de Japón, Alemania, Estados Unidos. Precisamente de esa añoranza de Porfirio Díaz del París que le encantaba, quiso replicar de México una ciudad parisina. Prueba de ello, es esta construcción que era en un principio una casa de familia. No duró mucho como tal, para el siguiente año, para 1908 va tomando forma para lo que hoy conocemos como el Hotel Roma”.
Para el guía de Turistas, durante la Revolución Mexicana, en la Toma de Durango durante 1913, fue por una cuadra que se salvó el hotel, porque de la calle Juárez al oriente, fue destruida la mitad de la ciudad.
Expuso que el hotel se encuentra a una cuadra de la Plaza de Armas, una de las referencias del comienzo de la destrucción de una parte de la ciudad durante el movimiento armado, que inició en 1910 y concluyó hasta 1917.
“La toma de Durango fue muy emblemática, y para poder entender, cómo está nuestra ciudad. La toma de Durango fue en 1913 y quedó el 80 por ciento destruida, pero uno de los desastres que vivió la ciudad fue del centro para el oriente. Lo que es Juárez, y se tardó para recuperarse”.
Dentro de la arquitectura del hotel, se alcanzan a observar las cornisas que se consideran como estriadas y la cantera de todo el edifico que se alcanza a ver en su totalidad desde la esquina contraria, es decir, desde donde se encuentra el teatro Ricardo Castro.
“Las cornisas estriadas, la estructura frontal de almodillado, y que es característica del qué hacer en los edificios”.
Y es que a pesar de los años, la fachada y la estructura del hotel se encuentran en un 85 por ciento de conservación de como se encontraba en el inicio del siglo pasado.
Vázquez recordó que en el 2009 se realizó un programa de rescate de fachadas para empatarlas a como se encontraban en el pasado.
“Se mantiene en un 85 por ciento intacto y esa la es la magia que tiene el centro de la ciudad. Se tuvo la polémica en 2009 para celebrar el centenario y bicentenario cuando se comienzan a recuperar las fachadas. Pero para bien o para mal, le da una plusvalía donde se puede disfrutar de una ciudad de provincia con su estética”.
Una de las escenas que más se atesoran del hotel, fue cuando Francisco Villa acudió a la capital de Durango para el pago de impuestos de la hacienda en la que se encontraba en ese momento en retiro, luego de finalizar su participación en el movimiento revolucionario.
“Son casi 800 inmuebles que le dan vida colonial a la ciudad, se encuentra uno de los primeros hostales u hoteles, conocido como en el Hotel Roma. Su historia se remonta para 1908, ya viene siendo el siglo XX. Y viene a representar uno de los edificios emblemáticos de la infraestructura afrancesada que ha caracterizado a la época porfiriana en todo México. Se destacó en su larga historia donde llegaban autoridades políticas y culturales. Para 1922 Francisco Villa fue visto por última vez en el balcón que da hacía Bruno Martínez. Vino en su momento a pagar los impuestos que correspondían a su hacienda por el que tenía amnistía en ese momento. Ya no se encontraba en armas”.
CALE