Dolor, miedo y confusión fue lo que una conductora tuvo que enfrentar durante ocho horas después de que un común choque de crucero se transformó en su peor pesadilla, en el municipio de Guadalupe, Nuevo León.
Una mujer recorría la colonia Polanco a bordo de su vehículo, con rumbo a recoger a su hijo, quien salía de hacer el examen de admisión a la preparatoria.
Mientras transitaba sobre la calle Emiliano Zapata llegó a su cruce con Zuazua cuando fue impactada por otro carro, un común choque de crucero.
Aún desubicada por el golpe, Tránsito de Guadalupe arribó al lugar y la conductora afectada le solicitó al uniformado que pidiera asistencia médica por severos golpes; sin embargo, este respondió que no habría unidades disponibles y podrían tardar hasta seis horas en arribar.
A pesar del malestar que presentaba la señora, el elemento le informó que ninguna corporación de auxilio la asistiría a la brevedad y en su lugar insistió en que buscara atención por su cuenta, aunque le advirtió que de retirarse del lugar, automáticamente la responsabilidad del percance recaería en ella sin tomar en cuenta los hechos.
La mujer decidió aguardar en el lugar con la esperanza de que la ambulancia a la que presuntamente llamó el tránsito llegara; no obstante, las horas pasaron, su estado de salud comenzó a empeorar y no había rastro de los cuerpos de rescate.
Fue hasta las 20:00 horas que una ambulancia de Cruz Verde municipal arribó al lugar y después de tan solo 10 minutos de atención en el lugar, la mujer finalmente fue trasladada a un hospital.
Aunque las heridas de la conductora fueron atendidas y sanarán, el recuerdo de la falta de respuesta por parte de las autoridades perdurarán en la memoria de la mujer.
mrg