Para Jesús Ruvalcaba, la cabaña que ha construido con mucho esfuerzo durante varios años, representa un valor histórico, ya que está amueblado con reliquias, muebles rústicos y antigüedades, que le dan un toque único.
Chuyín cuenta 56 años y a quien lo conocen desde niño, siempre ha sido bohemio y su personalidad refleja tranquilidad y ánimo al alcanzar sus objetivos.

Siempre lo tuvo muy claro, construir una cabaña dentro de la Zona Urbana de Matamoros, situación que no es común, ya que la mayoría de estas edificaciones se construyen en el campo.
Explicó que la idea surgió gracias a su temperamento, tener una cabaña donde se descanse, se reflexione y sobre todo que se encuentre con una mismo.
Antes de partir de este mundo, su padre le regaló el terreno, donde se ubica la cabaña y ese obsequio de su progenitor, le fortaleció la idea y en poco tiempo emprendió la construcción, la cual fue edificada de adobe con resina.

Dijo que entre él y familiares, fabricaron los abobes y levantaron la edificación, además de los terminados de madera que al final, le dieron ese toque particular que años atrás había proyectado.
Manifestó que una vez terminada la cabaña, ahora seguía otro reto, amueblarla con muebles rústicos que le dieran el sello natural de una cabaña.
Además de las reliquias y antigüedades que le dieron un plus histórico, referente a esta región que es considerada “Cuna de la Revolución”, precisamente donde los hacendados rentaban estas casas de descanso a tropas federales

Comentó que en una ocasión un gringo, le compraba la cabaña al precio histórico, es decir, el valor netamente revolucionario, ya que este anhelaba una casa de descanso de esas características.
Enfatizó que su cabaña, no está en renta, ya que la utiliza para su momento de descanso y reflexión.
CALE